Opinión

¿Rebelarse con performance?

Un performance recorre el mundo: el performance del feminismo. | José Antonio Sosa Plata

  • 05/12/2019
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Millones de personas lo hemos visto: "Un violador en tu camino" se ha convertido rápidamente en un auténtico fenómeno de comunicación política y social, pero no solo por su gran creatividad. Es un grito de justicia, lleno de coraje e indignación frente a la situación de violencia que siguen padeciendo las mujeres en el mundo.

Por si no lo leíste: ¿Por qué todas las feministas se identificaron con la demanda "el violador eres tú"? Diana Juárez, La cadera de Eva, 30 Noviembre 2019.

El performance es una técnica escénica que involucra cuatro elementos básicos: el cuerpo, el espacio, el tiempo y una relación emocional entre quienes lo interpretan y el público. La representación puede llevarse a cabo en cualquier sitio y en cualquier escenario. No tiene restricciones de tiempo. Pero está demostrado que el formato de corta duración es más efectivo.

Concebido originalmente como una creación artística realizada en vivo, el formato ha adquirido una gran fuerza en los medios digitales. Y en algunos casos excepcionales, las grabaciones que realizan los creadores o espectadores son difundidas ampliamente por los medios audiovisuales tradicionales.

El performance es libre y por lo tanto muestra el potencial que tiene la libertad. Por su esencia, motiva y favorece la búsqueda constante de nuevos espacios, lenguajes y códigos para desarrollar experiencias inéditas y disruptivas.

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A partir de que las redes sociales irrumpieron en el ecosistema de comunicación, el performance y la protesta social se han conjuntado para crear atractivos formatos audiovisuales de rebeldía. La técnica en que se basa el performance es estructurada y puede recurrir a la expresión corporal personal o a la manifestación corporal colectiva. Por lo tanto, el recurso es más efectivo cuando asume causas asociadas con las políticas públicas, de manera particular las que están directamente relacionadas con el cuerpo.

El performance se ha convertido en uno de los formatos audiovisuales más interesantes y valorados en las redes sociales. Como medio de persuasión de alto impacto, ha logrado que el activismo social se transforme con los medios digitales. Y los medios digitales le han abierto nuevas ventanas de oportunidad a los movimientos que surgen desde la sociedad.

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La combinación que se ha logrado entre arte y política le ha dado un nuevo rostro a la protesta social. Por un lado, porque es el cuerpo mismo el que se convierte en medio, en instrumento y en símbolo. Por el otro, porque con la expresión corporal se pueden romper las barreras del idioma, la geografía y la ideología.

El cuerpo es un recurso expresivo muy poderoso en la denuncia de injusticias o en la manifestación de inconformidades. En años recientes, el cuerpo individual o el cuerpo colectivo ha sido utilizado lo mismo para manifestarse en contra de patrones estéticos esterotipados impuestos por la economía, la cultura y los medios de comunicación masiva, que para denunciar la violencia más atroz que representan las violaciones o los feminicidios.

El performance se ha convertido en instrumento para luchar contra la discriminación, la violencia de género, la represión política, la represión sexual, la intolerancia, la inseguridad o la marginación. Su fuerza comunicacional es tanta, que puede convertir al cuerpo en símbolo y al símbolo en sujeto y objeto de la causa que defiende.

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Las experiencias de performance que se han registrado en los últimos años nos recuerdan un lema que popularizó el movimiento feminista en la década de los sesenta del siglo pasado: "Lo personal es político". Desde esta perspectiva, cada país le ha dado a la técnica un enfoque particular y se ha podido adaptar a cada contexto, a cada causa, a cada circunstancia.

Para quienes nos dedicamos profesionalmente a la comunicación política, el performance debe ser más que una herramienta. Tiene que ser objeto de estudio más profundo, porque su capacidad para influir, convencer, mover a la acción y despertar conciencias es indudable.

Sin embargo, aún nos falta mucho por hacer.

Las reacciones burlonas e insensibles de algunos jugadores del Club América Sub 17 al video “Un violador en ti camino”, no son un ejemplo aislado o insignificante de los obstáculos que se tienen que superar.

Existen retos mayores. La incapacidad o resistencia de las autoridades para reducir de manera significativa la realidad de injusticia, violencia, desigualdad e inequidad que viven las mujeres en la mayoría de los países del mundo, confirman que las acciones de comunicación creativas y de alto impacto aún son insuficientes.

Recomendación editorial: Adriana Guzmán, Rodrigo Díaz Cruz y Anne W. Johnson (coordinadores). Dilemas de la representación: presencias, performance, poder. México, Juan Pabos Editor, 2017.

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