Opinión

¿Otro Pacto por la Seguridad?

Cuando en una negociación se logra el consenso, todos ganan. Pero también se asumen los riesgos de la decisión. | José Antonio Sosa Plata

  • 28/02/2019
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El consenso logrado en el Congreso para crear la Guardia Nacional es una buena noticia. Por un lado, porque demostró la capacidad de negociación y voluntad política que tienen el presidente y sus colaboradores. Por el otro, porque por fin se dará a las Fuerzas Armadas un marco jurídico transparente para cumplir con las tareas de seguridad pública.

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El ejercicio político de los participantes fue muy parecido al de los “pactos” de sexenios anteriores, pero sin la difusión e interés propagandístico que mostraron algunos de sus protagonistas. Frente a la posibilidad de enfrentar un conflicto delicado en uno de los temas más sensibles para la sociedad, la cautela y la prudencia terminaron por imponerse.

Por ahora, se impuso la fórmula de “ganar-ganar

En el fondo, las autoridades del gobierno y los partidos de oposición sabían bien que no tenían una mejor opción. Resistirse por más tiempo, o negarse al acuerdo mayoritario, les hubiera provocado una afectación importante en su imagen pública, sobre todo porque se trata del tema más importante y sensible para la sociedad.

Las condiciones que pusieron PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y PRD para la creación de la Guardia Nacional las aceptó el grupo parlamentario de Morena: mando civil, respeto al federalismo, que los integrantes sean juzgados por el fuero civil y una temporalidad de cinco años para que las fuerzas armadas ya no estén en las calles.

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A partir de hoy empezará la parte difícil

Así lo reconoció Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, quien afirmó que el siguiente paso será operar un proceso burocrático largo, en lo administrativo y presupuestal, que podría llevarse mucho tiempo. Sin embargo, consideró que si los 17 Congresos locales que sesionarán en las próximas dos semanas aprueban pronto los cambios constitucionales, existe la posibilidad de que la Guardia Nacional empiece a trabajar desde el próximo mes.

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Después del arranque, la presión ciudadana para que la nueva institución dé los resultados esperados será muy grande. Si éstos no se ven reflejados en una baja importante de los principales indicadores, el castigo de la gente se verá reflejado primero en las encuestas y luego en las elecciones intermedias de 2021. Lo mismo sucederá si la gente no se siente más tranquila dentro de sus casas o al circular por las calles de pueblos y ciudades, en el transporte público o en las carreteras del país.

A pesar de los riesgos, la confianza ciudadana se mantiene en un nivel muy alto. Los líderes de los partidos de oposición lo saben. Por eso, el cálculo que hicieron fue el más conveniente. Si el proyecto no llegara a funcionar, la crítica a su actuación habría sido por su omisión o falta de solidaridad. Pero si cumple el objetivo, entonces serán corresponsables de los logros y beneficios. Además, consiguieron sentar las bases para convertirse en un contrapeso efectivo al presidente, a pesar de la debilidad con la que llegaron al Congreso.

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Al proyecto de la Guardia Nacional le falta ahora una #Estrategia de comunicación profesional y convincente. Los errores que se cometieron en los dos sexenios anteriores con el tema de inseguridad son el mejor referente para evitar el enojo, la decepción el desencanto.

Lo primero que debe aclararse es la confusión que se generó en los últimos meses sobre la intervención del Ejército, que a pesar de todo sigue siendo un asunto confuso. Luego, explicar con mayor detalle en qué consiste y cuáles serán las funciones de sus integrantes. También exponer los alcances de la institución en términos de tiempo y resultados, entre otras cosas.

La información que requiere la sociedad poco tiene que ver con el manejo constante o abundante de estadísticas. Las capturas de criminales o el diseño de montajes y escenografías para demostrar el poder del Estado tampoco redituará. Además, se tiene que evaluar la conveniencia o no de que las conferencias mañaneras del presidente sean el eje comunicacional de dicha estrategia.

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Por otra parte, el proyecto de la Guardia Nacional no puede ni debe ser el plan de comunicación exclusivo del Poder Ejecutivo. Con base el formato de corresponsabilidad acordado, se abre una ventana de oportunidad para planear una estrategia de #ComunicaciónPolítica integral en la que participen los tres poderes de la Unión y los gobiernos estatales. La clave está en la elaboración de la narrativa, el marco conceptual y la combinación entre el uso de medios tradicionales y digitales.

La base del planteamiento debe estar en los argumentos de realidad, que expliquen lo que sí se puede hacer, lo que no y los plazos comprometidos para ofrecer resultados. De igual forma es importante que en los mensajes se deslinden los ámbitos de responsabilidad con las demás instituciones vinculadas a la seguridad pública.

En consecuencia, lo que se necesita ahora es un Pacto de Comunicación en materia de seguridad pública para fortalecer la estrategia.

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