Revisar el método de selección de la muestra es uno de los datos útiles para conocer si una encuesta cumple criterios científicos.

Lee también: ¿Qué hace válida una encuesta electoral?

Una de las mayores críticas a las encuestas en vivienda es que supuestamente carecen de representatividad debido a que no toda la población se puede contactar en sus domicilios, por problemas de seguridad o acceso. Pero esta afirmación es falsa.

El procedimiento regular para la selección de un informante en una encuesta científica cuyo objetivo sea conocer las preferencias electorales de la población, es la selección aleatoria en varias etapas: primero se seleccionan unidades primarias de muestreo, generalmente secciones electorales; luego se eligen viviendas mediante algún procedimiento que permite otorgar una probabilidad conocida y mayor de cero a cada vivienda dentro de cada sección en muestra, eligiendo subunidades dentro de las secciones o efectuando un recorrido aleatorio del territorio de la sección. Existen métodos de sorteo de los residentes, al interior de cada vivienda, que posibilitan que se incluya en la muestra una persona con igual probabilidad que a otros residentes, sin excluir a nadie.

Nivel socioconómico


Es cierto que es difícil acceder a los domicilios de las personas que tiene cubiertas todas sus necesidades básicas y que perciben ingresos elevados, el llamado nivel socioeconómico A/B. Pero, que sea difícil, no lo hace imposible y mediante diversas técnicas estadísticas (como sobre–muestreo de las unidades con población de este nivel, métodos de ponderación para compensar diferencias en patrones de encuentro y respuesta) es posible eliminar los eventuales sesgos que se deriven de las dificultades para acceder a estas viviendas.

Dificultad de acceso


Es también cierto que existen secciones electorales de muy difícil acceso por razones geográficas o de seguridad, mas estas unidades representan una proporción mínima de la totalidad del territorio nacional y en ellas radica una proporción muy pequeña de la población, por lo que el efecto de no contactarlos resulta marginal (alrededor del uno por ciento del electorado), inferior al error estadístico de por sí esperable en un ejercicio de medición por muestreo.

También es cierto que cerca de uno por ciento del electorado no habla español, pero siempre es posible contar con traductores en los lugares de entrevista, al margen de que una eventual exclusión de este segmento de población en un estudio tiene un impacto marginal en la precisión de las estimaciones.

En la próxima entrega precisaremos más datos que hay que conocer para saber si es una encuesta es científica o no.

Te recomendamos: Para conocer las preferencias

@ricartur59 | @OpinionLSR | @lasillarota



Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información