Opinión

¿Qué pasaría con México si gana Biden?

Joe Biden propone un Plan para Centroamérica que retoma las estrategias que propuso cuando fue vicepresidente. | Alicia Fuentes

  • 15/09/2020
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Hace un par de semanas en este espacio se señaló cómo podrían ser las cosas si el presidente Donald Trump gana un segundo mandato el próximo 3 de noviembre, pero en las inusuales circunstancias de la pandemia la popularidad de Joe Biden parece haber obtenido un impulso que lo coloca ocho puntos en las intenciones del voto por arriba del presidente de ahí que surge la pregunta ¿y si gana Biden?

No cabe duda de que las diferentes personalidades y plataformas de campaña entre Trump y Biden marcan una diferencia sobre lo que serían las políticas interna y externa estadounidenses. Dado que la agenda de Biden se ha desplazado más hacia la izquierda en temas de desigualdad económica y relaciones raciales aparentemente habría una sociedad estadounidense más igualitaria y racialmente inclusiva frente a una sociedad de supremacismo blanco y régimen plutocrático impulsados por Trump; en teoría Biden promovería una gobernanza más respetuosa de la separación de poderes y de las instituciones gubernamentales contra un unilateralismo presidencial de la administración Trump. Ahora la plataforma demócrata parece estar más cerca de un programa socialdemócrata y avanza hacia otro amigable con el medio ambiente. En el plano internacional, con Biden Estados Unidos tendería más al multilateralismo versus al unilateralismo de Trump y todo parece indicar que Biden favorecería mejores y más cooperativas relaciones con sus aliados europeos, asiáticos y vecinos cercanos.

En el caso de México, no por casualidad los lectores de esta columna han identificado similitudes entre el actual inquilino de la Casa Blanca y el mandatario mexicano, incluso la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Washington reveló que la relación con Donald Trump es cordial y se pueden llegar a acuerdos en beneficio de ambos países. Por su puesto, con Biden no podría ser de otra forma, no obstante ¿qué tanto impactaría la relación México-Estados Unidos con Biden en la presidencia? No se trata de adivinar el futuro, simplemente es poner sobre la mesa hechos que marcan las diferencias entre la política de López Obrador y la plataforma de Biden como candidato presidencial.

Por ejemplo, en materia energética y cambio climático mientras el presidente López Obrador busca reactivar la industria petrolera, mejorar las seis refinerías existentes, construir Dos Bocas, rescatar a Pemex y hacer de esta empresa uno de los pilares del desarrollo de México; Biden plantea una revolución de energía limpia y justicia ambiental para enfrentar al cambio climático y revitalizar la economía estadounidense conforme a postulados como llegar a la cero emisiones de carbono provenientes de la producción de energía, fortalecer los vínculos internacionales contra la amenaza climática y una inversión federal de 1.7 billones de dólares durante los próximos diez años y que aunadas a inversiones estatales y privadas adicionales lograrían un total acumulado de 5 billones de dólares. Lamentablemente con la búsqueda del fortalecimiento de Pemex y la CFE el gobierno mexicano frenó la inversión en energía limpias en mayo de este año, alertando a empresarios estadounidenses, canadienses y europeos que ya habían invertido en nuestro país.

Respecto a la migración, derechos humanos y seguridad fronteriza, en términos generales Biden promete regresar al status quo de la era de Barack Obama que, si bien no fue tan cruel como la administración Trump, buscaba proteger los intereses estadounidenses y se basaba en respuestas militarizadas de seguridad. Basta recordar que en el marco de la Alianza para la Prosperidad, el gobierno de Obama financió el Programa Frontera Sur en 2014 cuyo propósito fue que el gobierno de México implementara medidas para detener la migración centroamericana en la frontera sur de nuestro país, provocando con ello que los migrantes quedaran varados en territorio mexicano y que bien evocan las políticas antinmigración de Trump salvo que con este último no hubo ni recursos económicos ni acuerdos con México, al menos no que se hicieran públicos con los gobiernos de Enrique Peña Nieto y de López Obrador.

Incluso, ahora Biden propone un Plan para Centroamérica que retoma las estrategias que propuso cuando fue vicepresidente con la novedad de una inversión de 4 mil millones de dólares a cuatro años para atender las causas de la migración. No obstante, su enfoque recuerda programas como el Plan Colombia del que el propio Biden se erige como artífice y que ha servido de modelo para políticas de seguridad implementadas en México, Guatemala, Honduras y El Salvador. Cabe recordar que, durante la administración de Obama, Biden abordó la migración solicitando recursos públicos para abordar las causas del éxodo centroamericano; sin embargo, el dinero se destinó en su mayoría a financiar a las fuerzas policiales y militares que lamentablemente fueron involucradas en abusos contra los derechos humanos.

Aún así el candidato presidencial afirma que su trabajo ayudó a garantizar que las familias y niños centroamericanos permanecieran en su lugar de origen, pero las solicitudes de asilo se cuadruplicaron entre 2014 y 2017 mientras que las deportaciones aumentaron significativamente entre 2014 y 2015.

Es cierto que Donald Trump ha encerrado a más migrantes y violentado leyes y derechos humanos que ningún otro presidente, y es posible que con Biden aminoren las duras políticas de inmigración de Trump, pero es necesario reconocer que a final de cuentas la política de inmigración y seguridad fronteriza de Estados Unidos es una iniciativa bipartidista que nace en el Congreso de ese país.

En este sentido la colaboración con México para contener la migración y asegurar la frontera México-Estados Unidos seguirá siendo una exigencia tanto con Biden como Trump. La implementación de protocolos de protección que no protegen, prohibiciones de asilo, cientos de personas varadas, la construcción de muros, un Servicio de Inmigración y Aduanas y una Patrulla Fronteriza fortalecidos no pueden ni serán eliminados con Biden en la Oficina Oval, por el contrario representa la continuidad de un modelo viejo con matices nuevos al que México ya debiera estar adaptado después de tantos años.

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