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“Ya soy un contribuyente”; la odisea de Daniel Haro para registrarse en el SAT

Daniel Haro, un activista con parálisis cerebral ha marcado un parteaguas en Hacienda

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Escrito en LA CADERA DE EVA el

Daniel Robles Haro es un joven de 26 años con parálisis cerebral, la semana pasada denunció un acto de discriminación en el Servicio de Administración Tributaria (SAT), debido a su activismo ya cuenta con su firma electrónica, se ha convertido en el primer contribuyente con esta discapacidad.

El SAT le exigían firmar con la mano, ¿qué pasa con personas como Daniel que sólo pueden mover sus ojos? Este fue el caso. Sin embargo, después de su denuncia en Twitter y el apoyo de sus seguidores, lo logró.

José Miguel Ricaño Hernández, coordinador nacional de Administraciones Desconcentradas de Servicios al Contribuyente, se comunicó con él y le dio seguimiento a su caso.

{"quote":"“Ya soy oficialmente, un contribuyente”, publicó en su cuenta de Twitter."}

Lee: Por ser una persona con discapacidad, SAT le negó la firma electrónica a Daniel

Maura Haro, su madre, contó para La Cadera de Eva el proceso que pasó Daniel por segunda vez, esta ocasión con éxito:

“Pasaron a Daniel, omitieron el asunto de la firma, le tomaron sus huellas, su fotografía y el registro de su iris porque él no puede firmar, esto lo hicieron en este caso en específico. Pero lo invitaron a mesas de trabajo para hacer mesas de trabajo para que en lo posterior se puede hacer, señaló.

{"quote":"“El SAT te pide cuatro cosas: una firma, una fotografía que toman ellos mismos, tus huellas dactilares, el registro de tus iris. ¿Si es una persona que no tiene manos, qué haces? Le registras el iris o le pones la huella de la planta de sus dedos, de sus pies, siempre hay formas”, explicó Maura Haro."}

“Hay otras formas de verificar la identidad, el iris, si es alguien que tiene globos oculares ¿qué pasa? Siempre hay una manera de corroborar la identidad, incluso puede ser por la saliva?”, explica la madre.

“QUIERO SER UN COMUNICADOR, VOY DERECHO Y NO QUITO”

El joven originario de Zapopan quería sacar su firma electrónica ya que el portal YoTambién le ofreció pagarle sus columnas, fue una gran oportunidad para él.

“Por lo general, las personas con parálisis cerebral severa permanecemos en nuestras casas, en silencio, viendo tv o escuchando música. Infantilizados. A veces encerrados en una habitación de por vida”, escribió en su columna.

Daniel ha demostrado que las personas con discapacidad, sí tienen opciones, un mundo de posibilidades, como ha sido su caso.

Su madre lo enseñó desde pequeño a comunicarse con sus ojos, lo primero que aprendió a expresar fue sí y no, después a través de un sistema de comunicación más complejo con base en un tablero, pudo profundizar sus ideas.

Incluso, actualmente tiene una video columna con Julio Astillero, además de sus textos en el portal YoTambién.

Su deseo es convertirse en un comunicador, “voy derecho y no me quito”, dice su descripción de Twitter.

EL ACTIVISMO DE DANIEL

El impulso de convertirse en activista surgió en la pandemia, se sentía triste y deprimido por no estar en contacto con sus amigos. Además, su mamá estaba sin trabajo y él sin posibilidades de generar un ingreso.

{"quote":"“Entonces hice una lista de qué podía, y qué no podía hacer con mi vida, en mis circunstancias y decidí enfocar mi energía en concientizar a las personas correctas, para hacer de mi ciudad, Zapopan, un espacio más accesible y digno, empezando por los baños públicos”, escribió en uno de sus textos."}

Ahora, gracias a Daniel Robles existe un sanitario con accesibilidad universal en Zapopan, Jalisco. La siguiente meta es que esta iniciativa se extienda a más lugares.

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Su segunda petición tiene que ver con los medios de transporte y la accesibilidad universal y poner de moda los stickers escritos o hablados para las personas que usan lectores de pantalla.

Ente otros, crear una fundación de donación de paseos familiares. En otra de sus columnas contó la complejidad que viven las personas con discapacidad para salir de vacaciones, con una rampa no basta.