Opinión

Una Corte que da vergüenza

¡Que bajo han caído!, es una Corte de la vergüenza que no merecemos. Ellos son los hijos putativos de Fox, Calderón y Peña Nieto. | Manuel Fuentes

  • 12/12/2018
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A lo mejor los que no son abogados no se dan cuenta de los abusos que cometen (algunos de) los ministros, magistrados y jueces del Poder Judicial de la Federación en defensa de su santísimo (¿altísimo?) salario. Casi se envuelven en la bandera y se tiran de un balcón en defensa de la (su) justicia (así le dicen ellos) para no corromperse.

Hasta lanzan una amenaza los juececitos de cuarta:

-“No me bajen el salario, porque no respondo de mi imparcialidad”.

¡Que bajo han caído!, es una Corte de la vergüenza que no merecemos. Ellos son los hijos putativos de Fox, Calderón y Peña Nieto, propuestos desde arriba, para defender los intereses de los de arriba.

De la justicia para los de abajo pocas veces la practican, lo suyo es defender los intereses de los poderes reales: de los banqueros, de los empresarios, de la mafia del poder. A veces cae una sentencia que favorece a la mayoría, como un cometa que se ve de lejos, como una luz fugaz que de vez en cuando aparece, como para aparentar que son imparciales.

El ministro Alberto Gelacio Pérez Dayán designado a propuesta del otrora presidente (funesto) Felipe de Jesús Calderón Hinojosa en diciembre de 2012, ha hecho de la ley una liga para torcerla a su conveniencia (y del clan que representa). Para evitar que se aplique la Ley Federal de Remuneraciones otorgó una inusual suspensión, solo comparable por aquella vergonzosa, que se dictó para evitar que los juzgadores distinguidos (¿?) tuvieran que hacer públicas sus declaraciones patrimoniales. ¡Vaya, que descaro!

El artículo 64 de la Ley Reglamentaria de las fracciones I y II del artículo 105 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su último párrafo señala de manera expresa que una acción de inconstitucionalidad no dará lugar a la suspensión de la norma debatida:

-“La admisión de una acción de inconstitucionalidad no dará lugar a la suspensión de la norma cuestionada”.

Este ilustre ministro de hueso calderonista dice hacia sus adentros:

-“Hágase la Ley en los bueyes de mi compadre”.

En los de mi rancho no, solo de las palomas que yo no compro.

Cuantos casos se conocen, y en todas las materias en acciones de inconstitucionalidad, tratados por ese ministro y otros en los que se ha negado la suspensión, en materia ambiental, de seguridad social, agraria o laboral argumentando el último párrafo del artículo 64 ya citado. “No hay suspensión” es su respuesta.

Acciones como éstas que se usan para favorecer a todo el clan de familiares, esposas, amantes y otros fétidos intereses que se anidan en el poder judicial son deleznables y un poco más.

Debiera mandarse a estos (casi) intocables juzgadores a juicio político (al basurero mejor) para que sientan la aplicación de una justicia distinta, más digna y no la torcida que aplican a su conveniencia.

¡Corre, que corre, que llega el nuevo gobierno!

@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota

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