Votar es complicadísimo. No solo porque en esta elección en especial las opciones se antojan poco; quien quiera elegir de forma informada, tendrá que tomar en cuenta muchísimos factores: ¿quién es el candidato? ¿Cuál ha sido su trayectoria? ¿Quiénes son parte de su equipo? ¿Qué propone? Y quizá, la forma más objetiva de medirlos sería a través de sus propuestas.

¿Y los notarios?


Al PRI le duró solo un sexenio aquella campaña en la que utilizaban un notario público para garantizar que se llevaría a cabo lo que prometían. Sin embargo, el notario público solo certificaba que estaba prometiendo algo, no que lo cumpliera o estuviera obligado a cumplirlo.

Por ejemplo, en el segundo debate presidencial, Enrique Peña Nieto prometió bajar de precio los combustibles y hacerlos menos contaminantes. Además, acordó con organizaciones de la sociedad civil promover que el financiamiento a los partidos políticos correspondería a la cantidad de votos válidos y no al número de ciudadanos registrados en el padrón electoral.

Ramón Morales, estratega político y académico de la Universidad Panamericana, propone que las promesas hechas en campaña tengan carácter vinculatorio. Y es que si quitamos toda la paja con la que nos topamos a la hora de elegir representantes, descubriremos que de hecho son las propuestas la herramienta más objetiva con la que contamos para decidir y exigir resultados.

Si pudiéramos ir encuadrando en etapas esta campaña electoral, la primera se nombraría: "yo soy malo, pero tú eres peor". Ver cualquier debate entre los voceros de cada candidato es un acto de masoquismo. Dicen saber por qué rumbo llevar al país, en una competencia para medir quién tiene el más grande récord de corrupción. Y todos ganan. Como siempre, quienes perdemos somos los ciudadanos.

De pronto es difícil distinguir si uno está informándose sobre política del país o leyendo el TV Notas. La discusión tiene el mismo nivel y provecho.

Las mismas propuestas... 


En la segunda etapa, que podría parecer más provechosa, la pelea es por la autoría de las propuestas. En el congreso, el PRI propone una iniciativa para eliminar el fuero a los presidentes, misma que ha sido emblema de la propuesta de Andrés Manuel López Obrador, pero también forma parte de la propuesta de Ricardo Anaya y de Margarita Zavala. 

La obligatoriedad de las declaraciones patrimoniales es una idea que comparten AMLO, Anaya y Meade. Aumentar el salario mínimo Ricardo, Andrés Manuel y Margarita. Y el recién llegado a la boleta, Jaime Rodríguez “El Bronco”,  presume que “su estrategia es no tener estrategia”.

¡Adiós a la certeza!

Pareciera que cuando se trata de quedar bien es más fácil ponerse de acuerdo. Habrá que diferenciar con cuidado las ideas de los buenos deseos y, por supuesto, recordarles a todos que “hacer cumplir la ley” no es una propuesta, es su obligación.

Les valemos madres

@PamCerdeira | @OpinionLSR @lasillarota



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