Opinión

¿Salud para todas las personas?

El plazo puesto por la OMS para lograr que todos los países del mundo cumplan con los estándares mínimos de cobertura sanitaria universal es 2030. | Leonardo Bastida

  • 06/04/2019
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Hasta hace 40 años, la salud no era considerada como un derecho humano y no había una definición estándar sobre el concepto. Fue tras la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria, celebrada en Alma Ata, durante septiembre de 1978, que se llegó al consenso de que la salud era “un estado de completo bienestar físico, mental y social” lo cual iba más allá de pensar en la sanidad como la ausencia de una enfermedad.

Durante la cumbre internacional celebrada en Azerbaiján, también se visualizó la desigualdad existente entre el estado de la salud de las personas habitantes de países con ingresos altos y los de ingresos medios y bajos. E igualmente se definió a la atención primaria de salud como aquella atención sanitaria esencial basada en la evidencia científica y en metodología y tecnología sociales aceptables, accesible para todas las personas, con la mira en poder acercar a la población la atención sanitaria al máximo posible.

En aquel entonces, se dijo que para el año 2000, todos los países del planeta tendrían que haber alcanzado un nivel de salud que les permitiera llevar a cabo una vida productiva social y económicamente, y garantizar la atención primaria de salud para todas las personas.

A 40 años de distancia, bajo el lema, Salud universal, salud para todos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido evaluar los alcances de la Declaración de Alma Ata, en el marco del 7 de abril, Día Mundial de la Salud, pues advierte que la cobertura sanitaria universal es un objetivo básico que debe alcanzarse. Aún un reto, pues el propio organismo identifica que cerca de la mitad de la población mundial carece de acceso integral a los servicios sanitarios básicos.

El organismo internacional ha propuesto que sean considerados como servicios de salud esenciales los de salud reproductiva, de la madre, el recién nacido y el niño; la atención a enfermedades infecciosas (VIH, hepatitis, tuberculosis, paludismo, neumonía); a enfermedades no transmisibles y acceso a servicios hospitalarios básicos, a medicamentos esenciales, disponibilidad de personal de salud y seguridad sanitaria.

México será la sede del lanzamiento del informe de la Comisión de Alto Nivel "Salud universal para el siglo XXI: 40 años de Alma-Ata" el próximo martes, una oportunidad para reflexionar ante los datos dados a conocer por la Organización para para la cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los cuales mostraron que en la República Mexicana, dependiendo del estado donde la persona se atienda una enfermedad o una emergencia, será la calidad de atención recibida, pues mientras en la Ciudad de México hay 2.4 camas hospitalarias disponibles por cada mil habitantes, en Chiapas, hay una por cada dos mil, y el promedio nacional es de 1.5 por cada mil, a pesar de que lo mínimo aceptable es de 4.7.

Lo mismo ocurre con el número disponible de médicos, pues mientras la recomendación de la OCDE es de 3.4 por cada mil habitantes, en nuestro país la disponibilidad es de 2.4. En el rubro de enfermería, el déficit es mayor, ya que de nueve recomendados, sólo hay 2.8.

De igual manera, la Secretaria de Salud ha reconocido que al menos 250 instalaciones hospitalarias públicas están abandonadas, con obras inconclusas o sin equipamiento.

El plazo puesto por la OMS para lograr que todos los países del mundo cumplan con los estándares mínimos de cobertura sanitaria universal es 2030 por lo que las políticas públicas y líneas de acción de cada uno debe estar encaminada hacia esa meta. En el caso de México, aún hay muchas especulaciones sobre el futuro de los sistemas de salud actuales, las compras de medicamentos y otros rubros del área.

A 11 años de distancia de 2030, nuestro gobierno debe tomar en cuenta que cada día que se pierda en esta carrera contrarreloj, el principal afectado es aquella persona con escaso acceso a servicios médicos, una realidad que provoca mortalidad materna, mortalidad infantil, desnutrición, obesidad, entre otros malestares de salud con impacto en nuestra sociedad.

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@leonardobastida  | @OpinionLSR | @lasillarota


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