Opinión

Reproche social a Peña

Me parece importante que cuando menos le quede claro a Peña Nieto y demás personajes funestos que son merecedores de un sentido reproche social. | Agustín Castilla

  • 29/11/2018
  • Escuchar

Mañana es el último día de una administración que en realidad terminó hace cinco meses cuando el PRI obtuvo uno de los peores reveses electorales en su historia -aunque no falta quien afirme que la administración priista empezó a eclipsar desde septiembre de 2014 con la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa-, y Enrique Peña Nieto decidió claudicar a su responsabilidad al frente del país dejando un vacío que de inmediato fue ocupado por el presidente electo y su equipo de transición.

Al parecer nadie va a extrañar a Peña Nieto cuyo gobierno se caracterizó por la frivolidad, la soberbia, la incapacidad y la corrupción como lo reflejan las más recientes encuestas que le otorgan un escaso 24-26% de aprobación que representa menos de la mitad del porcentaje con el que concluyó su mandato Felipe Calderón (53%). En prácticamente todos los rubros sale reprobado. Por ejemplo, en una escala del 0 al 10 obtiene una calificación de 4.2 en cuanto al respeto a los derechos humanos y a la libertad de expresión, en manejo de la economía 4, en combate a la pobreza 3.4, en la lucha contra el crimen y la inseguridad 2.7 y en combate a la corrupción 2.6.

Pero no se trata sólo de un asunto de percepción, los datos objetivos acreditan un saldo por demás desfavorable. Basta señalar que el crecimiento promedio de la economía en estos 6 años apenas superó el 2%, los niveles de pobreza se mantuvieron prácticamente igual (53.4 millones de personas), de acuerdo al Sistema Nacional de Seguridad Pública se registraron 120,666 homicidios dolosos -que representa un incrementó del 17% respecto al sexenio anterior- y han desaparecido alrededor de 35 mil personas.

A ello hay que sumarle los escándalos de corrupción de varios ex gobernadores (Veracruz, Tabasco, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Quintana Roo) que involucran miles de millones de pesos, o las denuncias por desvío de recursos a partir de esquemas de simulación en Sedesol y Sedatu. Sin duda la rendición de cuentas es un elemento fundamental en todo sistema democrático por lo que, lo menos que se podría esperar al término de una administración, es que se evalúe el desempeño de sus integrantes y, de ser el caso, se finquen responsabilidades administrativas y/o penales. Máxime cuando existen tantos señalamientos y uno de los principales compromisos de campaña del nuevo gobierno consistió precisamente en terminar con la corrupción.

Sin embargo, el presidente electo ya les otorgó un perdón anticipado por lo que, aquellos que medraron en su beneficio con los cargos públicos, podrán retirarse a disfrutar las enormes fortunas acumuladas sin ninguna preocupación -en tanto que, paradójicamente, se castiga a los burócratas que dependen de su trabajo para subsistir- lo que en los hechos representa la continuación del pacto de impunidad entre la clase política que ha sido tan pernicioso para nuestro país.

Ante ello y toda vez que en México los funcionarios ni siquiera acostumbran asumir una responsabilidad política por los errores y/o malos resultados, la sociedad debe mandar un mensaje muy claro de reproche a Peña Nieto y a personajes funestos como Rosario Robles o Gerardo Ruíz Esparza. Recuerdo que los comensales emitían ladridos cuando el ex presidente López Portillo entraba a un restaurante, o me contaban que en algún país aplaudían al político corrupto que se aparecía en algún lugar público en señal de rechazo. En otros casos simplemente se hacía un incómodo silencio. Puede haber muchas formas de expresarlo, pero me parece importante que cuando menos les quede claro que son merecedores de un sentido reproche social.

“Policía militares ya no son soldados”

@agus_castilla | @OpinionLSR | @lasillarota

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.