Ante el rezago del candidato priísta José Antonio Meade, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, decidió meter las manos en el proceso electoral.

Para sorpresa, decepción y molestia de los verdaderos militantes priístas, se buscará echar para abajo los principios de laicismo que llevó como estandarte el Partido Revolucionario Institucional durante casi 90 años.

El jueves pasado, es decir, un día antes de que José Antonio Meade se reuniera con la jerarquía católica, el tricolor presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa de cambios a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público que representa el cambio de política en la relación Iglesia Estado más importante desde la Constitución de 1917.

Nos cuentan que, abrumados por una jornada electoral que amenaza con convertirse en una derrota histórica, los altos mandos del tricolor decidieron buscar la ayuda del alto clero para tratar de generar apoyos a su candidato; para ello dejaron de lado y sin ningún reparo uno de los pilares fundamentales de la cultura política priísta a lo largo de nueve décadas de existencia: el estado laico. 

Ignorando totalmente los principios del Callismo y sin atender las voces históricas más importantes como la de Jesús Reyes Heroles, el priísmo actual se apresta a entregar a las iglesias todo aquello que habían solicitado en las últimas tres décadas y que la reforma que impulsó el ex presidente Carlos Salinas de Gortari no alcanzó a otorgarles: la compra de medios de comunicación, adquisición libre de bienes inmuebles con el solo aviso al Estado, participación en campañas y políticas sociales, entre muchos otros beneficios.

Hay que recordar que la simpatía entre el clero y el presidente Peña no es nueva. Hace exactamente seis años, en diciembre de 2011, solo unos meses previos a la elección presidencial, Enrique Peña Nieto acordó con el arzobispado mexicano la reforma al artículo 24 constitucional que se había mantenido sin cambios desde 1917; el objetivo era ajustar el concepto de "libertad de creencia" por el de "libertad religiosa" y que obligaba al Estado a reconocer prácticas más amplias en materia de culto público.

Esta reforma enfrentó una fuerte resistencia en los legisladores del PRI, al grado que durante su discusión y aún en las semanas posteriores a su aprobación, la dirigencia del partido entonces en manos de Pedro Joaquín Coldwell debió emitir comunicados y hacer reuniones explicativas sobre la misma.  

El incentivo para semejante cambio legal en aquel momento, era la posibilidad de recuperar la Presidencia de la República. A todas luces, el PRI pactaba con la Iglesia cumpliendo algo que el PAN u otros partidos nunca les habían podido cumplir. 

Hoy el incentivo para una reforma como la que se presentó la semana pasada es, evidentemente, conservar la presidencia que se ganó hace seis años, no obstante, habrá que ver qué opinan los verdaderos priístas y si logran repetir la historia de hace un sexenio.

Entregan galardón

Los que están bien y de buenas son los altos mandos de la Secretaría de Turismo, quienes junto con la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA) y la Concanaco, entregaron ayer lunes el reconocimiento turístico 2018.

Lo mejor de todo es que, durante esta edición, se incluye a 184 prestadores de servicios del ramo turístico en las diversas categorías. A diferencia del año pasado se reconoce a los productores y prestadores de servicios en la gastronomía nacional.

Así las cosas...

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@rominarr @OpinionLSR | @lasillarota



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