Opinión

Islas Marías, del terror a la cultura

A partir de un decreto estos espacios serán transformados para aprovechamiento y beneficio de los niños y jóvenes de México. | Joel Hernández Santiago

  • 20/02/2019
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Durante muchos años la sola idea del reclusorio –o los reclusorios- en los que desde 1905 se convirtieron las Islas Marías, ubicadas a 112 kilómetros de la costa de Nayarit, era de terror. De pánico. De ‘irás y no volverás’. Y esto en gran medida fue cierto por muchos años…

Las cuatro islas (274.2 km2): María Madre, María Magdalena, María Cleofas y San Juanito, habían sido parte de la corona española, aunque luego de avatares pasaron a ser propiedad privada cuando el gobierno federal, ya durante la República, las vendió en 1879 a Manuel Carpena, quien, con su familia, explotó el archipiélago como salinas. A la muerte del propietario, su viuda las vendió de nueva cuenta al gobierno federal…

El presidente de México, Porfirio Díaz decidió en 1905 crear ahí un penal para recluir a presos de alta peligrosidad, a los que habría que corregir y castigar, con frecuencia enemigos de su gobierno. Más tarde, quienes eran enviados en “cuerdas” a Las Islas perdían toda esperanza de libertad o de reinserción (esto vino mucho tiempo después, durante el gobierno de Luis Echeverría). Todo en medio de un ambiente hostil, no sólo por el exilio obligado, sino también por el extremo mal trato y práctico abandono…

Así que por muchos años la sola idea de las Islas Marías, como penal, era la del infierno en donde el procedimiento era hacer trabajar a los reclusos hasta dejarlos exhaustos, lo que en muchos casos por la falta de costumbre, el clima extremo, la mala alimentación y la falta de sistemas de salud, hizo que muchos murieran.

A esta imagen terrorífica contribuyó la película que en 1951 hizo Emilio “El Indio” Fernández y cuyo actor principal fue Pedro Infante: “Las Islas Marías”. Historia que en el imaginario colectivo caló fuerte.

La tragedia que ahí se presenta no es más que el pretexto para mostrar la manera inhumana cómo se trataba a los reclusos y para señalar como advertencia el riesgo de llegar ahí, ya culpable o inocente –como era el caso de “Felipe Ortiz” quien tiene que cumplir ahí su condena, acusándose él mismo de un homicidio que había cometido su hermana–.

Pero con certeza aquel lugar fue ciertamente un ‘penal’, en donde no sólo habitaban reos peligrosos; también aquellos a quienes el gobierno consideraba enemigos del régimen, como fue el caso de José Revueltas, quien estuvo ahí como consecuencia de su participación en el movimiento de 1968 y en donde escribió una de sus grandes novelas: Los muros de agua.

Como también fue el caso de Concepción Acevedo de la Llata, conocida también como “La Madre Conchita” una religiosa a la que se acusó en 1928 de ser la autora intelectual del asesinato del general Álvaro Obregón, quien por esos días de julio era candidato a la presidencia del país luego de haber sido presidente de 1920 a 1924 y de haber peleado en la Revolución por el “Sufragio efectivo, no reelección”.

La historia es conocida, José de León Toral es quien dispara en el restaurante La Bombilla, en San Ángel, al sur de la capital del país y le da muerte. La persecución fue sanguinaria por entonces. Toral fue fusilado y la monja enviada a Las Islas Marías para purgar una condena de 20 años. Salió libre en 1940, ya casada con Carlos Castro Balda. Al salir del penal va a vivir, paradójicamente, a la ya por entonces Avenida Álvaro Obregón, de la colonia Roma.

Pero más allá de su historia ya trágica como de terror, de justicia o injusticias, este lugar dejará de ser Reclusorio, para pasar a ser un espacio de cultura y cuidado del medio ambiente y al cual se denominará “Los muros de agua”… Islotes que ya desde 2005 fueron enlistados por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

A partir de un decreto firmado el 18 de febrero de este año por el presidente Andrés Manuel López Obrador estos espacios serán transformados “para aprovechamiento y beneficio”, dijo el mandatario, “de los niños y jóvenes de México”.

El sistema penitenciario del país

Está bien aunque no podemos olvidar que mientras tanto el sistema penitenciario del país pasa por una de sus más severas crisis históricas: sobre población en los distintos reclusorios del país, ya federales o estatales; hacinamiento, autogobierno, peligrosidad, violación a los derechos humanos, corrupción, motines, gestación de delitos dentro de los penales y, en general, condiciones de vida más trágicas o contrarias a la idea de la reinserción.

“…Nunca ha existido en México una política penitenciaria como tal y menos aún una política nacional penitenciaria digna de ese nombre. Una política pública con intenciones, metas y objetivos claros, y cuyos resultados se evalúen…” (Manuel Palma Rangel).

En todo caso, da la casualidad que estos reclusorios Aserradero, Bugambilias, Morelos y Laguna del Toro son evaluados como las cárceles mejor calificadas del país, según el “Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria de Derechos Humanos (CNDH, pp. 459-471) y cuya puntuación parece ser ejemplar no sólo en desarrollo humano como en respeto a los derechos humanos de los reclusos que son 600, de los que 200 podrían quedar en libertad, el resto será trasladado a reclusorios federales continentales.

En todo caso, no está mal esta decisión. Qué bueno recuperar las Islas Marías para todos en otro sentido. Pero sería muy justo que se revise el estado que guarda el sistema penitenciario mexicano; que se revisen protocolos de vigilancia y de cuidados; respeto a los derechos humanos y de desarrollo productivo; pero sobre todo que se cuide, ya que quienes lleguen a ahí lo sea mediante juicios llevados de la mano de la justicia y la ley, para evitar que no haya inocentes que estén cumpliendo condenas que no deben y sí temen…

Esto y mucho más deberá ocurrir para que se cumpla el deseo gubernamental de tener más universidades que cárceles en México. Ojalá. Pero universidades y cárceles en donde predomine el aprendizaje puntual de la justicia y la procuración y administración exacta de la justicia.

CFE: “Luz, más luz”

@joelhsantiago  | @OpinionLSR | @lasillarota

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