No puede ser que una sociedad se deje llevar por lo cotidiano que parece convertirse en regla y se desgaste en frivolidades o dimes y diretes sin sentido, en tanto que la muerte está ahí, sumida en la tierra y familiares que desesperados aun esperan el regreso de su ser querido... ¿regresará?

Resulta escalofriante ver cómo aparecen de forma cotidiana fosas clandestinas en distintas partes del país, en las que hay cadáveres que ya son miles y, según parece, nadie supo lo que pasaba o pasa ahí. Una especie de complicidad silenciosa ronda este manjar tétrico de muchos en México.

Por supuesto, lo más reciente, por la magnitud del hallazgo es lo que se conoce de Veracruz. En un lugar desconocido, pero ubicado por las autoridades, apareció una fosa de gran dimensión. Y hasta donde se sabe a la fecha, se han encontrado ahí 178 cadáveres y 660 cráneos humanos; 53,606 fragmentos de restos humanos sin identificar.

Esto se dimensiona aún más porque en ese estado se han encontrado –según reporte- de 2011 a 2018 la cantidad de 601 fosas clandestinas y su registro más alto en el lapso corresponde a 2017 cuando se hallaron 343.

Por supuesto lo de Veracruz es extremadamente grave. Y es obligación del gobierno estatal un informe detallado de qué pasó ahí, y quienes son los que se encuentran enterrados ahí, no por el puro gusto o lo que se podría suponer necedad de conocimiento, sí porque hay familias enteras que durante semanas-meses-años han vivido en el sufrimiento y en la zozobra por no saber de sus familiares o amigos. Para ellos la sola noticia de saber que pudiera estar ahí les salvaría del via crucis cotidiano de espera-búsqueda-tocar puertas-negativas-repudios...

Pero si esto resulta alarmante, lo es más aun porque en otros estados de la República Mexicana se han hallado fosas comunes más allá de lo humanamente posible y más allá de toda lógica social o, incluso, política por la gran parte de responsabilidad en materia de seguridad pública y derechos humanos que esto conlleva... ¿o es complicidad?

Crisis de violencia     

                                                                                             

Tan sólo de enero de 2007 a septiembre de 2016 según un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en México se habían encontrado 1,143 fosas clandestinas de las cuales se extrajeron 3,230 cadáveres y/o restos humanos.

"Por la dimensión y las características de las atrocidades que atestiguamos, no dudamos que la crisis de violencia que se vive es uno de los apartados más trágicos de nuestra historia y de América Latina en las últimas décadas", señala el estudio 'Violencia y terror: hallazgos sobre fosas clandestinas en México', hecho por la Universidad Iberoamericana en colaboración con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos.

Según el documento, publicado en 2017, ´las entidades del país donde se registran mayor cantidad de fosas clandestinas son Tamaulipas, Durango, Guerrero, Jalisco, Michoacán y Nuevo León. Sin embargo, en los últimos años, otras entidades como Veracruz y Nayarit han disparado el número de fosas clandestinas encontradas´. El caso reciente de Veracruz evidencia la magnitud del problema ahí.

En lo que va del año, de enero a julio, en México se han registrado 16,339 homicidios dolosos, un 15% mayor en comparación al mismo periodo de 2017, considerado el año más violento en la historia desde la Revolución Mexicana. Esto, según información del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En México existen más de 37.435 personas desaparecidas, según la última cifra del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), correspondiente a abril de 2018. ´Muchos de ellos se encuentran en fosas clandestinas, razón por la cual, los colectivos de familiares de desaparecidos se han dado a la tarea de buscar a sus seres queridos siguiendo pistas que han permitido el descubrimiento de nuevas fosas´.

Una sola fosa clandestina encontrada en otro país desarrollado hubiera causado una enorme conmoción social, como ocurrió hace apenas unos días en Australia en donde se encontró una fosa común con no más de diez cadáveres, lo que está a punto de costar el puesto a los encargados de la seguridad pública, procuración y administración de justicia allá.

Diversas vertientes son parte de todo esto: el hecho mismo de encontrar estas fosas clandestinas en donde yace la tragedia; el drama mismo de la muerte de tantos seres humanos en condiciones que podrían ser indescriptibles y ¿por qué?; la existencia de seres humanos que son capaces de cometer estas atrocidades sin mostrar un asomo de piedad y dolor por el otro; el gran número de familias que sufren el calvario de no saber de sus familiares y, claro, lo más indignante: que no haya autoridad alguna que detenga este holocausto.

Pues ese es el retrato hablado de un momento de nuestra historia trágica. Ese es el México que se construyó todos estos años y en donde –ciertamente muchos, no la mayoría- han tomado la muerte en sus manos. ¿Es esto lo que sigue? ¿Quién hará justicia a todos esos seres humanos que por miles yacen y que aún no se encuentran como a los que ya se encontraron?...

Así que todo está dispuesto para hacer justicia y entregar a las familias a sus muertos, para que también ellos encuentren la paz.

El juicio de la historia

@joelhsantiago | @OpinionLSR | @lasillarota



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