Opinión

El París de Brassaï en Bellas Artes

La exposición: “Brassaï. El ojo de París”, estará en el Palacio de Bellas Artes hasta el mes de junio. | María Teresa Priego

  • 30/04/2019
  • Escuchar

“Andaba en búsqueda de la poesía de la niebla que transforma las cosas, de la poesía de la noche que transforma la ciudad, de la poesía del tiempo que transforma a los seres”. -Brassaï

La penumbra de la Ciudad Luz. En medio de la bruma el París de entre guerras. Brassaï es un paseante que toma la noche. Un flâneur a la manera de Baudelaire y W. Benjamin. El que “vagabundea” para descubrir la ciudad en lo que tiene de bello, de siniestro, de insólito. Un texto llega después. Una fotografía. Las calles adoquinadas. Un hombre que duerme en una banca. El Sena. Los años veinte en una de las ciudades más bellas y fascinantes del mundo. Una mujer fuma y espera. “París es una inmensa metáfora”, escribió Julio Cortázar. Y sí que lo es. La noche de Montparnasse (ese mismo barrio en cuyo cementerio, está enterrado Brassaï).

Gyula Hálasz, dibujante, fotógrafo, escritor y escultor, nacido en la ciudad húngara de Brassov (pronunciada “Brassó” en francés, de donde toma su nombre) en Transilvania. A los tres años vivió durante un año en París, su padre fue contratado como profesor de literatura en la Sorbonne. Fue allí y a esa edad en donde conoció los comienzos del cinematógrafo. Y la ciudad se quedó con él. Tan adentro suyo. A los 25 años regresó a su encuentro. Antes, estudió pintura y escultura en la Academia de Bellas Artes de Budapest. Después trabajó como periodista en Berlín en donde también estudió.

En París (1924) Prévert y Desnos lo acercaron al grupo de los surrealistas. Convivió con Miró, Prévert, Max Ernst, Picasso Jean Cocteau, Anais Nin, Henry Miller, Dalí.

El Montparnasse en el que reina Kiki (una mujer que fascinó – también- a don Alfonso Reyes). El que bulle de creatividad y de “cadáveres exquisitos”. “Es para aprehender la belleza de las calles, de los jardines, bajo la lluvia y la niebla, es para aprehender la noche de París que me convertí en fotógrafo… La noche sugiere, no muestra. La noche nos perturba y nos sorprende por su extrañeza, libera en nosotros fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón”, escribió Brassaï.

La exposición: “Brassaï. El ojo de París”, estará en el Palacio de Bellas Artes hasta el mes de junio. Más de 200 fotografías ordenadas por temas: París de noche, Placeres, París de día, Graffitis, Minotauro, Lugares y cosas, Personajes, Sociedad, Cuerpo de Mujer, Retratos, La calle y el sueño. Cuando recorría las calles el artista espiaba los muros, los que están dibujados, los que están escritos, los territorios graffiteros. Anotaba la dirección. Regresaba con su cámara. Lo hipnotizaba ese arte anónimo del que escribió: “un arte de los humildes desprovistos de cultura y de educación artística, reducidos a crear todo desde el fondo de ellos mismos, a reintentar todo desde su propio impulso, un arte que ignoramos y que se ignora”.

Su película “Mientras las bestias existan” (“Tant qu’il y aura des bêtes”), ganó el premio a la película más original en el Festival de Cannes en 1956. No tomó fotografías durante los años de la guerra, se dedicó al dibujo. Más tarde a la escritura: “Conversaciones con Picasso”, “El París secreto de los años 30”, “Recuerdos de mi vida”. Murió a los 84 años. Las parejas que se abrazan en la noche. En las calles y en los bares. No se pierdan a Brassaï. Esa época. Ese París. Ese ojo.

La necesidad de nombrar

@Marteresapriego  | @OpinionLSR | @lasillarota