Opinión

El espejismo del combate a la corrupción

El combate a la corrupción seguirá siendo un espejismo en tanto no se actúe en contra de casos relevantes, con firmeza y de forma permanente. | Jorge Ramos

  • 03/06/2019
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El embate contra Emilio Lozoya Austin, exdirector de Pemex, y el empresario Alonso Ancira despertó (otra vez) la esperanza de que ahora sí inició la cacería contra los corruptos del pasado.

Pero antes de lanzar las campanas al vuelo habría que hacer un somero repaso de cómo el combate a la corrupción siempre ha sido un espejismo en México.

En 1982 el entonces presidente Miguel de la Madrid lanzó una campaña contra la corrupción. Su antecesor, José López Portillo, se había despachado con la cuchara grande. Por eso, De la Madrid creó la pomposa Secretaria General de la Contraloría General de la Federación. Sonaba muy bien. Incluso esa oficina fue progenitora de la actual Secretaría de la Función Pública (SFP).

Después vino el primer “zar anticorrupción” fue un llamado “bárbaro del norte”, Francisco Barrio Terrazas, que en el sexenio de Vicente Fox había prometido ir contra los “peces gordos”. No llegó ni a charales y de bárbaro solo tuvo el mote.

Cada sexenio se acostumbró detener a un personaje importante que simbolizaba el parto de un nuevo poder y la ruptura con el pasado. Así, en los últimos sexenios vimos caer o ser señalado con flamígeros dedos a Carlos Jonguitud, líder del SNTE; Rogelio Montemayor, exdirector de Pemex; a Raúl Salinas, el hermano incómodo de Carlos; a Raúl Muñoz Leos, exdirector de Pemex; a Elba Esther Gordillo, exlideresa del SNTE. La lista es mucho más robusta, por supuesto, estos son algunos ejemplares de cacerías anteriores, de espejismos pasados.

Sólo es cuestión de revisar el estatus de los mencionados en la lista para confirmar que su infierno generalmente dura un sexenio, o quizá un poco más.

El caso de Muñoz Leos lo revelé en abril de 2007. El entonces titular de la SFP, Germán Martínez Cázares, fugaz director del IMSS con el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo persiguió con denuedo. Sin embargo, ya para finales de 2012 el acusado los iba venciendo en todas las instancias. Por ahí de 2015, Muñoz Leos estaba muy tranquilo en un Sanborns de la colonia San Miguel Chapultepec. “He ganado todos los procesos”, dijo antes de dictar su número celular.

En este mismo espacio se recalcó las carcajadas y la vida disipada del expresidente Peña Nieto, incluso antes de que apareciera en una boda (la enésima de la temporada) al lado de Carlos Romero Deschamps y un par de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El combate a la corrupción seguirá siendo un espejismo en tanto no se actúe en contra de casos relevantes, con firmeza y de forma permanente. Lo demás son simples fuegos artificiales. La historia así nos lo ha demostrado.

Punto y aparte. Bob Woodward, periodista legendario del Washington Post, tituló su más reciente libro sobre Donald Trump con una palabra: Miedo. Su manotazo del viernes al anunciar impuestos de 5% a productos mexicanos a partir del 10 de junio, con incrementos graduales, recibió una respuesta de López Obrador: diálogo. Diplomáticos con años de carrera consideran que una de las reglas de oro de la diplomacia es la reciprocidad.

Punto final. Una jornada electoral de bostezo y sin incidentes que confirma el plan arrasador de Morena: quita los bastiones históricos al PAN de Baja California y Puebla. A reserva de un análisis más a fondo, triste también que en muchos casos la participación rondó el 30%. Los contrapesos demasiado livianos y Morena gobernando ya a más de un tercio de la población.

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