Opinión

El debate y la cómoda nube de AMLO

El resultado de los nuevos estudios sobre las intenciones del voto demostrarán si López Obrador conserva los casi 20 puntos sobre Anaya · Roberto Rock

  • 25/04/2018
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En los días previos al debate presidencial del domingo pasado, en el escritorio de trabajo de Andrés Manuel López Obrador comenzó a acumularse una pequeña colección de historias negras sobre sus adversarios en la contienda, en especial de Ricardo Anaya y José Antonio Meade. “Metralla letal”, describió un cercano colaborador a ese material.  

Su equipo lucía satisfecho al haber recolectado esos “misiles” en un momento clave. Pero al final se dieron cuenta de que el político tabasqueño ni siquiera ojeó los textos y videos elaborados con tal esfuerzo. López Obrador les adelantó que había decidido no engarzarse con nadie en pleitos, ni caer en provocaciones.

Hablaré con el público (no con los otros debatientes)

Les dijo a sus compañeros de causa. 

De acuerdo con los testimonios recogidos, el único gesto de interés que mostró el abanderado de la alianza Morena-PT-PES fue cuando le detallaron evidencias de dinero desviado por Anaya en su camino hacia la presidencia del PAN, que le abrió la puerta a la candidatura en pos de Los Pinos que lo ha colocado cada vez más cerca de López Obrador en las encuestas. “Pero no tomó el material, lo dejó ahí; pensamos que podría aprovecharlo en el segundo debate”.

El resultado de los nuevos estudios sobre las intenciones del voto ciudadano que empezarán a publicarse en los próximos días demostrarán si López Obrador conserva los casi 20 puntos de ventaja sobre Anaya, y el virtual 2-1 arriba de José Antonio Meade. O si se equivocó en la estrategia de no confrontarse y acudir al debate solo para hilvanar una serie de breves discursos aprovechando una cadena nacional de televisión. 

Otra determinación riesgosa del tabasqueño fue no someterse a entrenamiento alguno sobre la mecánica del debate, el lugar donde sería celebrado o incluso el hecho mismo de que una cámara estaría poniéndolo al aire los 120 minutos que duró el encuentro. Una cámara que lo exhibió en posturas incómodas, al parecer confundido en el manejo de las láminas que portaba para su exposición, por no mencionar cierto desaliño en su arreglo.

Su equipo de trabajo le reportó que la candidata de Morena a la jefatura de Gobierno, Claudia Sheinbaum, participó por varias horas en un ejercicio simulando el debate, que incluyó la eventual escena de que uno de los participantes le arrojara al rostro fotografías de los niños muertos en el Colegio Rébsamen, colapsado por el terremoto de septiembre y que se ubica en la delegación Tlalpan, que gobernó la aspirante a mandataria de la ciudad.

Una inquietud concreta de los colaboradores del candidato de Morena fue el tema de la polémica “amnistía” ofrecida por este aludiendo a personas involucradas en el crimen organizado. Se trata, a decir de su equipo, de un asunto que se ha convertido en una pesadilla para el aspirante presidencial. “Debe encontrar la forma de cómo deshacerse de eso, zafarse pronto”, se indicó.   

Sin embargo, como lo anunció en público, López Obrador dedicó la víspera del debate a convivir con su esposa y su hijo pequeño, con quien revisó la colección que el chico tiene con estampas del próximo mundial de futbol, en Rusia. 

Los reporteros que lo acompañan a su gira por el país ya están acostumbrados a que en cierto momento el candidato, uno de los hombres más conocidos en México, se separe del grupo que camina con él para entrar a tiendas y papelerías a fin de comprar algunos sobres de esas estampas, quizá con la esperanza de hallar aquí y allá aquellas que le faltan a su hijo.

A la mañana siguiente al debate, los estrategas de Morena que evalúan tendencias en redes sociales y echan mano de diversos estudios para apoyar la campaña de López Obrador concluyeron que el mayor peligro que habían imaginado para minar la presencia del tabasqueño había pasado ya. Que se habrán perdido algunos puntos en las encuestas, pero aún así seguirán adelante. Y aseguran, cerrarán la campaña con una proyección de votos cercana al 50% del total, estimando que el segundo lugar seguirá siendo Ricardo Anaya, quien se detendría en aproximadamente 32%. Algo así como nueve millones de votos abajo. 

Esto es lo que imagina ese equipo: una nube en la que López Obrador flota hacia la Presidencia de la República. Faltan menos de 70 días para descubrir si la realidad les da la razón, o si la nube se disuelve y los sueños se desploman.

Las secuelas del "debate del siglo"

robertorock@hotmail.com

@OpinionLSR · @lasillarota

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