Opinión

El 22º viaje de Francisco; ¿el peor de su pontificado?

Todo ha salido bien, dijo Francisco recientemente | Fred Álvarez

  • 25/01/2018
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En la audiencia general de este miércoles 24 de enero en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco, contó a los miles de fieles congregados sobre su experiencia en Chile y en Perú, en su 22º viaje apostólico, que realizó del 15 al 21 de enero de 2018. 

Francisco dio gracias

porque todo ha salido bien: pude encontrar al pueblo de Dios en camino por esas tierras, también a los que no están en camino, están algo parados… pero son buena gente... Renuevo mi gratitud a las autoridades civiles y a los obispos, que me recibieron con tanto cariño y generosidad; así como a todos los colaboradores y voluntarios

Bergoglio reconoció que su llegada a Chile no fue miel sobre hojuelas, ya que estuvo precedida por manifestaciones con diversos motivos. Agregó que en el encuentro con las autoridades políticas de Chile:

alenté el camino de la democracia chilena, como un espacio de encuentro solidario y capaz de incluir la diversidad; para ese fin indiqué como método el camino de la escucha, en particular la escucha de los pobres, de los jóvenes y de los ancianos, de los inmigrantes, y también la escucha de la tierra...

En efecto, el papa no desaprovechó el espacio y alzó la voz junto a la presidenta Michelle Bachelet, destacando que la democracia ha superado “diversos períodos turbulentos”.

Su reunión con el clero y el tema de la pederastia


Recordó que:

... con los sacerdotes y personas consagradas y con los obispos de Chile, viví dos encuentros muy intensos, todavía más fecundos por el sufrimiento compartido de algunas heridas que afligen a la Iglesia en ese país. En particular, confirmé a mis hermanos en el rechazo de cualquier compromiso con el abuso sexual de menores, y al mismo tiempo en la confianza en Dios, que a través de esta dura prueba purifica y renueva a sus ministros...

Comento también sobre la reunión que tuvo con jóvenes en el Santuario de Maipú: “La Iglesia tiene que tener un rostro joven y ustedes nos los tienen que dar”, les dijo a unos 40 mil jóvenes, en un discurso en el que intentó usar el mismo lenguaje que sus interlocutores. Entre otras cosas, les pidió que nunca pierdan “la conexión” con Jesús y brindó “la contraseña” para recuperar “la señal”. La audiencia le devolvió el mismo cántico que lo acompaña desde la Jornada Mundial de la Juventud de Brasil: ¡Esta es la juventud del Papa!

Subrayó:

No hay que esconder los conflictos debajo de la cama: los conflictos que salen a la luz, se enfrentan y se resuelven con el diálogo

Dijo Bergoglio que en  Perú  le gustó el encuentro con los pueblos de la Amazonia peruana, los momentos vividos con la gente de Puerto Maldonado y con los niños del Hogar “El Principito”. Juntos dijimos “no” a la colonización económica y a la colonización ideológica”.

Dijo que Perú manifestó su aprecio por el patrimonio ambiental, cultural y espiritual del  país y “me centré en las dos realidades que más lo amenazan: la degradación ecológico-social y la corrupción...” ¡Por favor, no a la corrupción!, dijo alzando la voz.

¿Es Chile la peor gira en su pontificado? 


Para muchos ha sido la peor, incluso pusieron focos rojos en su seguridad personal como lo comentamos en este espacio, la semana pasada.

En efecto, hubo fallas incluidas las de comunicación con los medios. Veamos el contexto.

En Chile, Francisco estuvo en tres ciudades durante cuatro días. Fue una jornada intensa, dio nueve discursos y tuvo varios encuentros, muchos no fueron difundidos ampliamente salvo por las agencias católicas.

Pudimos ver que el papa no fue recibido por grandes multitudes como se esperaba, quizás lo engañaron los organizadores. Por ejemplo, en el acto central de la gira –servicio religioso del martes 16 en el Parque ’Higgins, de Santiago– asistieron apenas la mitad de las personas estimadas por la Comisión Organizadora, y en la  homilía que ofreció un día después, en el aeropuerto Maquehue de Temuco, llegaron cerca de 210 mil fieles, también la mitad de los esperados; sin embargo, lo peor ocurrió la tarde del miércoles 18 en el Santuario Nacional de Maipú  en el encuentro con jóvenes donde apenas acudieron 40 mil personas; 10 veces menos de lo esperado. 

Y  para colmo, en Iquique, la asistencia fue aún menor y en un ambiente de riesgo por los hechos violentos ocurridos horas antes, muy cerca del lugar. Pero lo grave de todo no fue eso, sino las numerosas protestas, actos vandálicos y atentados que ocurrieron durante su estancia.

Basta mencionar lo que ocurrió el viernes 12 cuando algunos templos de la capital chilena sufrieron ataques incendiarios en acciones que fueron acompañadas de pintas y mensajes en los que se rechazaba la presencia del papa. Uno de estos templos fue el de San Agustín de Melipilla, donde se pudo leer la frase:“La única iglesia que ilumina es la que arde (…) No al papa”.

Y en territorio mapuche  –al que se desplazó el miércoles 17– las cosas estuvieron peor. La madrugada de ese día tres helicópteros fueron incendiados, dos de las tres aeronaves –pertenecientes a la forestal Arauco, del  grupo Angelini– fueron completamente destruidas. En el lugar se encontraron panfletos de la Coordinadora Arauco Malleco, importante grupo de resistencia mapuche.

Además, la madrugada de ese mismo día, quemaron completamente una capilla católica, un gimnasio y una escuela en el sector de San Andrés, del municipio Collipulli, región de la Araucanía.

¿Por qué?


Parece ser que muchos culparon al papa de todos los males del gobierno chileno, pero para muchos, el enojo fue que hubiera protegido al obispo de Osorno, Juan Barros, cuestionado por haber sido el brazo derecho del sacerdote pedófilo Fernando Karadima

La presencia física del obispo Juan Barros al lado del papa pudo afectar el entusiasmo y la asistencia. Francisco debía haber explicado antes de su gira y en Chile lo que les dijo después a los reporteros de la fuente en su regreso a Roma a bordo del avión.

https://www.youtube.com/watch?v=1VDDYpzV4gU

Obviamente generó muchas reacciones, la primera, de las víctimas. Ese mismo día, Juan Andrés Murillo, Juan Carlos Cruz y James Hamilton leyeron una declaración donde exponen su situación respecto a la defensa del Papa al obispo; el mensaje fue durísimo:

¡Lo que ha hecho el Papa hoy es ofensivo y doloroso!

Esto no es una cruzada en contra de la Iglesia Católica… nuestra lucha es contra el abuso sexual, el encubrimiento, el abuso psicológico y el silenciamiento de estos abusos

Otra nota que cobró fuerza fue la del cardenal de Boston, Sean O'Malley, presidente de la Pontificia Comisión para la tutela de los menores y muy cercano al papa,  quien  hizo público un comunicado oficial donde reconocía que las afirmaciones de Francisco podían suponer “fuente de gran dolor para las personas que han sufrido abusos sexuales por parte de elementos del clero”.

Y durante toda la gira en Perú hubo silencio sobre el tema. ¿Por qué proteger un encubrimiento de pederastas?

El papa debía una explicación y afortunadamente la dio en su momento. De entrada reconoce que se equivocó al usar una expresión… pero vuelve a decir que Barros es inocente.

Rueda de prensa


La noche del domingo de enero, en el vuelo de regreso de Chile y Perú, el papa, como siempre, dio una rueda de prensa y se dedicó al tema de Barros.

Quería preguntarle, a propósito de su primer mensaje en Chile que fue muy duro contra los abusos… que habló de vergüenza, de comprender el dolor de las víctimas, pero el último día en las declaraciones que hizo sobre el obispo Barros hubo también una declaración en la que finalmente también intentó mentir o de calumniar a las víctimas. ¿Por qué cree más el testimonio del Obispo Barros que el de las víctimas? ¿No se traiciona un poco esa confianza hacia las víctimas que usted mismo planteó en Chile?

La respuesta papal fue: 

Comprendo la pregunta, perfecto. Sobre Barros hice una sola declaración. Yo hablé en Chile, y eso fue en Iquique, al final. Hablé en Chile dos veces sobre los abusos, con mucha fuerza, delante del gobierno, que era hablar delante de la patria, y en la catedral con los sacerdotes. El discurso que dije a los sacerdotes es lo que yo siento más profundamente respecto a este caso. Ustedes saben que empezó el Papa Benedicto con tolerancia cero. Yo seguí con tolerancia cero, y después de casi 5 años de pontificado, no he firmado un pedido de gracia

Y aquí la explicación del papa sobre el proceso penal del obispo Barros que se llevó en tribunales:

Los procesos son así: entran en la Congregación de la Doctrina de la Fe y la congregación da la sentencia. La persona que es condenada tiene derecho a apelar, hay un tribunal de apelación de segunda instancia. El tribunal de apelación sabe que si hay pruebas claras de abuso, no hay lugar para la apelación, eso no se apela. Lo que sí puede apelarse son los procedimientos, falla de procedimientos, irregularidades… entonces ahí se tiene que hacer revisión del proceso… como en todo juzgado. Si la segunda instancia confirma la primera, solamente le queda una salida a la persona, y es apelar al Papa como gracia

Ahora, en el caso del Obispo Barros, precisa el papa, no hay evidencia. 

Es un caso que lo hice estudiar, lo hice investigar, lo hice trabajar mucho y realmente no hay evidencia, uso la palabra ‘evidencia’ porque después voy a hablar sobre las pruebas. No hay evidencia de culpabilidad, más bien parece que no se van a encontrar porque hay una coherencia en otro sentido. Con base a ese no haber evidencias, yo espero una evidencia para cambiar de postura, si no, aplico el principio jurídico básico en todo tribunal ‘nemo malus ni si probeto’, ninguno es malo hasta que se pruebe

Y claro, entonces yo sé que hay mucha gente abusada y que no puede traer una prueba, no la tiene. Y que no puede, o a veces la tiene, pero tiene vergüenza, que lo tapa y sufre en silencio

¡El drama de los abusados es tremendo, es tremendo!

Dijo el papa. “... Perdón que continúe en español (normalmente habla en italiano), pero quiero ser preciso con los chilenos”. (Se refiere a las victimas). La palabra ‘prueba’ no era la mejor para acercarme a un corazón dolorido. Yo diría ‘evidencias’, corrige.

El papa confesó ante reporteros que, ante la presión mediática, el obispo Barros presentó su renuncia dos veces y él no se la aceptó. Dijo: “… vino a Roma, y dije ‘no’, así no se juega porque esto es admitir culpabilidad previa. Y en cada caso, si son culpables, se investiga. Y yo lo freno”. No puedo condenarlo, porque no tengo las evidencias, aunque yo estoy convencido de que es inocente. En el caso de Barros no hay evidencias. Empezó quizás con esa mala decisión de la renuncia y se lo empezó a acusar. Pero de abuso no hay evidencias, subrayó.

Le preguntan: ¿De encubrir un abuso?

Responde: “Sí, sí, pero es un abuso también, ¿no? Encubrir abusos es un abuso. No, no hay evidencia. Por eso, lo mejor es que el que cree que es así, que aporten evidencias rápido. Si honestamente creen que es así. Yo en este momento no creo que sea así, porque no las hay. Pero tengo el corazón abierto a recibirlas”

La respuesta de Francisco es contundente. Quiere ser justo, y más sobre el tema de los abusos sexuales. Sabe y conoce del tema procesal penal. 

En mayo de 2014 compartió con destacados penalistas argentinos, coordinados por Raúl Eugenio Zaffaroni, una serie de reflexiones en torno a la justicia que vale la pena volver a leer... Entonces dijo “sería un error identificar la reparación (del daño) solo con el castigo, confundir la justicia con la venganza, lo que solo contribuiría a incrementar la violencia, aunque esté institucionalizada”.  Y precisó: “los medios de comunicación, en su legitimo ejercicio de la libertad de prensa juegan un papel muy importante y tienen una gran responsabilidad: de ellos depende informar correctamente, no contribuir a crear alarma o pánico social cuando se dan noticias de hechos delictivos. Están en juego  la vida y la dignidad de las personas que no pueden convertirse en casos publicitarios  a menudo incluso morbosos condenando a los presuntos culpables  al descrédito social antes de ser juzgados o forzando a las víctimas con fines sensacionalistas, a revivir públicamente el dolor sufrido...”

No conozco a fondo el tema del obispo Barros, pero he seguido de cerca el trabajo de los tribunales vaticanos; le creo al papa Francisco y también a las víctimas. No entiendo el por qué no presentaron pruebas contundentes contra Barros en la Congregación para la Doctrina de la Fe, o si las presentaron no fueron contundentes y los magistrados las desecharon. 

Juan Andrés Murillo, Juan Carlos Cruz y James Hamilton deben tomarle la palabra al papa y hacer llegar las pruebas en contra de Barros.

Respeto su dolor. Existe un condenado, Fernando Karadima y, a sus 87 años de edad fue declarado culpable en 2011 por haber abusado de menores mientras ejercía su ministerio en la parroquia de El Bosque, en Santiago de Chile, en los años ochenta. 

La investigación de la Congregación para la Doctrina de la Fe se inició en julio de 2010 y concluyó con un decreto dado a conocer el 16 de enero de 2011, que reza:

1. Sobre la base de las pruebas adquiridas, el Rvdo. Fernando Karadima Fariña es declarado culpable de los delitos mencionados en precedencia, y en modo particular, del delito de abuso de menor en contra de más víctimas, del delito contra el sexto precepto del Decálogo cometido con violencia y de abuso de ministerio a norma del canon 1389 del CIC.
2. En consideración de la edad y del estado de salud del Rvdo. Fernando Karadima Fariña, se considera oportuno imponer al inculpado de retirarse a una vida de oración y de penitencia, también en reparación de las víctimas de sus abusos.
3. Se impone también, de acuerdo al canon 1336 1, 3o, la pena expiatoria de prohibición perpetua del ejercicio público de cualquier acto de ministerio, en particular de la confesión y de la dirección espiritual de toda categoría de personas.
4. Además, se impone la prohibición de asumir cualquier encargo en la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón.
5. En caso de no observar las medidas indicadas, el inculpado podrá recibir penas más graves, no excluida la dimisión del estado clerical...

Empero, como sabemos el sacerdote no cumplió ninguna pena en la justicia civil porque sus delitos habían prescrito.

El error del equipo papal, o de quien realizó la agenda en Chile, fue no haber incluido en la lista de la reunión privada con el papa a los tres hombres que denunciaron al sacerdote Karadima...

Lástima...

@fredalvarez | @OpinionLSR | @lasillarota