Opinión

Defensa y Marina: ¡Presentes!

El Ejército y Marina son instituciones de respeto y respetables, son nuestra garantía como Nación y como país democrático. | Joel Hernández Santiago

  • 24/10/2018
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“En uso de sus futuras facultades” el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador nombró el lunes 22 de octubre a quienes serán Secretario de la Defensa Nacional y Secretario de Marina a partir del 1 de diciembre de este año.

Esto es, se despeja la incógnita de quienes habrán de atender los altos cargos y las altas responsabilidades de garantizar la seguridad nacional, la integridad territorial, la soberanía nacional, el resguardo de las instituciones democráticas y, de paso, la seguridad pública tan mal averiguada por estos días en nuestro país.

La modalidad hoy hace que del 2 de julio al 30 de noviembre se van desgranando poco a poco quienes se harán cargo de tal o cual secretaría o dependencia del gobierno federal. Quizá en el futuro deberá conocerse el gabinete con el que gobernarán el presidente o gobernador o alcalde y participar en las elecciones con el equipo completo, así los mexicanos sabríamos a qué atenernos o de plano decir “no” a la propuesta.

Pero ya está: los nombramientos recayeron en el General Luis C. Sandoval, como secretario de la Defensa Nacional y, como Secretario de Marina, estará el Almirante José Rafael Ojeda. Según las cartas credenciales que el mismo día 22 se dieron a conocer, ambos tienen méritos y linaje, con estudios superiores en sus materias, una larga carrera y blasones y reconocimientos.

Ellos habrán de ser responsables de la tarea que realicen 280,771 elementos, de los que 214,157 son soldados del ejército y 66,614 de la Marina Nacional. Y habrán de asumir la responsabilidad, asimismo, de cuidar y preservar la seguridad pública en el país.

Esto es. Habrán de llevar a cabo una tarea incómoda mientras se arregla, se limpia y se remodela a los cuerpos de seguridad pública del gobierno Federal y de los gobiernos de los Estados y municipales: muchos de cuyos integrantes han caído en corrupción o complicidad criminal.

El nuevo papel de Ejército y la Marina

El Ejército Mexicano como la Marina todavía antes del gobierno de Felipe Calderón tenía atribuciones y responsabilidades ajenas a la seguridad pública. Y eran admirados y queridos por los mexicanos. Los desfiles del 16 de septiembre eran una gala en la que los asistentes expresaban admiración por quienes habrían de defender al país, a la patria, a la Nación y de paso, claro, a cada uno de nosotros, de toda amenaza externa…

Además se les ha tenido gran consideración porque en tiempos de tragedias naturales siempre han estado ahí, con el DN-3, para apoyar y salvar, para ayudar y contribuir a que la tranquilidad y seguridad se restablezcan en donde se necesite.

Sin embargo a partir de la llegada del gobierno de Felipe Calderón, aquella imagen preferida de un Ejército supremo se ha modificado.

Porque a partir de entonces, contra su voluntad, el Ejército Mexicano pasó a hacer labores de policía y de persecución criminal. Y poco a poco comenzaron a surgir quejas y acusaciones de violación a los derechos humanos. Algunos de estas acusaciones prefirieron someterlas a juicio militar para resolverlas bajo sus leyes. Otros casos no.

La Marina entró luego. Y el fenómeno parecía repetirse. Y mientras tanto el crimen organizado, la violencia criminal, el narcotráfico se había extendido y seguían confrontando de forma violenta a las fuerzas armadas.

El fenómeno social tiene diversas causas según se ha visto: En principio la pobreza, la falta de trabajo, la falta de oportunidades, la marginación social y la débil educación hicieron caldo de cultivo para que muchos jóvenes se involucraran en un negocio que parecía redituable a corto plazo y a toda costa… Por supuesto está el fenómeno patológico de quienes ven en esto una salida pronta a sus propios desahogos violentos y criminales. Los hay también… Y contra todo eso también hay que luchar en ley.

A lo largo de los años, muchos opinan que tanto el Ejército como la Marina deberían volver a los cuarteles para continuar con su tarea esencial y que debe ser el gobierno-los gobiernos, los responsables de la seguridad pública nacional. Muchos militares y marinos lo quieren así también.

Durante su campaña para ser presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que si ganaba devolvería a los militares y marinos a los cuarteles. Para sorpresa de muchos, luego del 1 de julio cambió de opinión. Ejército y Marina seguirían contribuyendo para solucionar al fenómeno del crimen organizado, la violencia y toda esa esfera criminal y malévola.

Pero la tarea que habrán de enfrentar es difícil porque el tema también es político y tiene que ver con las garantías individuales.

Una exigencia nacional es la de limpiar las fuerzas de seguridad pública de corrupción y complicidad, las que ocurren en muchos casos, lo que seguro llevará tiempo, pero tendrá que ser. Urge hacerlo.

El Ejército y Marina tienen otras responsabilidades también de gran calado, y tienen que atenderlas a riesgo de que nuestro país esté con la guardia baja en caso necesario y eso nadie lo quiere. Y sí: son instituciones de respeto y respetables. Pero su tarea es otra y es más patriótica y nacional y porque –con las excepciones– están hechas de hombres íntegros y dispuestos por el país y por su gente. Ejército y Marina son nuestra garantía como Nación y como país democrático.

Mexicanos del odio

@joelhsantiago  | @OpinionLSR | @lasillarota

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