Opinión

De runners y estorninos

Es cierto que México necesita aves voladoras y coordinadas, pero con rumbo y sentido. | Ernesto Cruz Ruiz

  • 13/12/2018
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Sí, en México necesitamos más unión y más sincronía, así como vuelan las aves en parvada. La analogía que hace el autor "FJ Koloffon" en su artículo de opinión "Murmullo colectivo es lo que falta" es acertada y sumamente poética. Coincido con él, con su descripción y comparación de las parvadas y su murmullo: precisamente eso es lo que necesitamos los mexicanos a nivel país. Esa asociación y su ruido nos hacen falta hoy y siempre, pero mucho más en este nuevo periodo de transformación.

Además, su analogía se ha convertido para mi en el pretexto ideal para derivar mis propias correspondencias y hacer las siguientes anotaciones. Primeramente, estoy seguro de que nuestro país necesita muchos más mexicanos y mexicanas que se sientan parte de un vuelo en conjunto y en sincronía, quizás quien encabeza esta nueva administración ya lo ha logrado. Pero también se necesitan generar las condiciones necesarias para lograrlo y que todos y cada uno de los mexicanos tenga acceso a éstos. Por ejemplo, una educación consistente con los retos del país y los del mundo. Pero si hemos de ser aves, y siguiendo la analogía del “flocking” i.e., el comportamiento de las aves volando en simultaneidad, es necesario acentuar el fin de ese comportamiento, en el caso de las aves, la búsqueda de alimento o migración. Por lo tanto, es cierto que México necesita aves voladoras y coordinadas, pero con rumbo y sentido.

Asimismo, dichas parvadas, y ese murmullo del que habla el autor, es una muestra de entendimiento, y que les permite a las aves mantener una asociación y sentido de dirección, pues es a través de una distancia óptima estas aves obtienen información sobre su entorno. Cada individuo recolecta información sobre su contexto y la comparte con el grupo, pues volar en grupo también crea obscuridad –ver a través de la masa del grupo es difícil–. Y es precisamente esto último lo que considero en especial peligroso, sobre todo en este momento de gran unión: las lecciones que se encuentran en la historia son de manipulación y de intransigencia cuando hay masas, cuándo hay parvadas p.ej. el nazismo.

No obstante, al mismo tiempo, y como bien lo describe "FJ Koloffon", si nosotros tenemos un lenguaje más complejo ¿por qué no podemos coordinarnos? La respuesta está en su propia descripción, puesto que la unión viene de la simpleza de mantener un fin escueto, las aves lo pueden hacer, pero los humanos no podemos ver lo raso en lo complejo, las palabras nos ciegan, y perder el rumbo es fácil. La única escapatoria de este callejón sin salida es que se delibere en conjunto acerca del derrotero. Para eso se necesitan palabras, y sobre todo una parvada, para que los resultados sean beneficiosos para todos los involucrados y los que no participaron. Lo que menos necesita nuestro México es un “Führer”, aunque éste nos presente sus credenciales de luchador social y de nunca haber olvidado al pueblo.

Ahora bien, respecto a la analogía de los runners, ésta también me hace cavilar: coincido con el autor en que compartir esa pasión, de manera colectiva es una acción que vincula. Y sobre esto una sola glosa a esta interesante analogía: organización. Cuando los organizadores de un maratón hacen más que “un buen trabajo”, los participantes experimentan algo más que correr, como bien lo describe el autor, éstos se sienten volar. Y en el caso de México, esa buena organización es la que todos y cada uno de los mexicanos debemos de exigir. No solo una crítica al neoliberalismo, sino una alternativa real a éste –dicho sea de paso–, México no inventó ese sistema, ni mucho menos es el único país que ha adoptado esta corriente económica y capitalista.

Posteriormente, referente a la experiencia misteriosa que describe el autor, me parece que ella es el resultado de una buena organización. Y encuentro inspiradora su aserción de pedirle al cielo, pues la presencia de ese algo desconocido en nuestra vida es lo que mueve el interés y la curiosidad del humano (llámesele como se le quiera llamar). Sin embargo, no comparto del todo la decisión de dejarse llevar por las aves, sobre todo cuando uno puede tomar sus propias decisiones y mucho más en el contexto de hacer que México se transforme. Desde un punto de vista de retórica, la analogía es perfecta en literatura, pero en política, este instrumento es contradictorio. Un país necesita diálogos entre otredades, entre propios y ajenos. Lo que México requiere es deliberación. En este caso también coincido con “FJ Koloffon” necesitamos ruido, mucho ruido, pero de deliberación.

Finalmente, me uno a la analogía del autor, emprendamos vuelos llenos de murmullos. Seamos esas aves que comparten información. Seamos la suma de visiones, seamos un México que delibera. Espero que estas líneas que escribe este estornino mexicano desde Alemania contribuyan a ese murmullo que necesita México. Así veo México desde Alemania.

Enfrentamiento en el país de los molinos

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