METRÓPOLI

Vuelve pánico a Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo con microsismos

Inquietan a vecinos de inmuebles pendientes de demolición, pues temen derrumbes por sismos que aún se presentan en la ciudad

  • MARCO ANTONIO MARTÍNEZ
  • 19/07/2018
  • 00:00 hrs
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Vuelve pánico a Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo con microsismos
Vuelve pánico a Álvaro Obregón con microsismos. (Foto: tomada del web)

Los recientes sismos de baja intensidad o microsismos han puesto nerviosos a vecinos de Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo, delegaciones en donde se ha registrado el epicentro de una serie de movimientos telúricos en la última semana, así como a los de Benito Juárez, demarcación que aún alberga inmuebles con daños estructurales.

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El domingo 15 de julio se registraron dos microsismos, uno entre las delegaciones Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo, el otro en la Magdalena Contreras; el 18 se registró uno más en Álvaro Obregón y otro en Naucalpan de Juárez; y la mañana del 19 de julio, otro, al noroeste de la Magdalena Contreras.

Adriana Torres es vecina de la colonia Liberales de 1857 y lo que a ella le preocupa es que los últimos temblores se hacen acompañar de estruendos que generan, más que nerviosismo, pánico entre los vecinos que quedaron marcados, como millones de capitalinos, por el sismo del 19 de septiembre que en la Ciudad de México cobró la vida de 228 personas.

Pero lo que más inquieta es que algunos atribuyen los microsismos a las obras de la ampliación de la Línea 12 del Metro, o por las del tren interurbano, que está cerca del lugar donde se tiene registrado el epicentro.

Sin embargo, el sismólogo Carlos Valdés explica que los microsismos son normales, y que son parte de los movimientos de reajuste luego de un gran sismo. Recuerda que luego del 19 de septiembre de 1985 se tuvo un registro de dos de 2 de magnitud y uno más de 2.6, pero no se sabe cuáles fueron las delegaciones donde ocurrió el epicentro, ya que entonces no había una estación sísmica en cada demarcación.

Describe que los microsismos se suelen sentir solo en una colonia, donde se escucha un estruendo y duran como tres segundos. Por eso es que señala que los vecinos de Álvaro Obregón escuchan algo similar a una detonación.

El experto también atribuye los movimientos telúricos de baja intensidad al tipo de suelo en la ciudad, que en la parte del centro es más blando, y en la frontera de la delegación Benito Juárez con la de Coyoacán comienza a ser más duro, entonces la interacción genera liberación de energía, pero los movimientos son casualidad y nada tiene que ver con obras. Incluso ofrece el dato de que en los últimos 20 años se tiene un registro de 70 temblores de baja intensidad en la capital.

Al cuestionarle de manera directa si el hecho de que la ciudad está sometida constantemente a obras de construcción y si eso tiene algo que ver con estos episodios explica que no porque por norma lo que se extrae de tierra debe compensarse en términos de peso con las nuevas construcciones, para que haya equilibrio. Otro argumento que da es que mientras las obras a nivel subterráneo difícilmente llegan a 100 metros de profundidad, un sismo de baja intensidad tiene una profundidad de por lo menos 10 kilómetros, y el de hoy que hizo sonar la alerta sísmica a las 8.31 con 5.9 de magnitud, y que no fue microsismo, tuvo una profundidad de 60 kilómetros.

Aclaró que no hay comparación entre un movimiento leve con el temblor como el de las 8:31 horas de este jueves 19 de julio.

Lo cierto es que Adriana Torres remarca que los microsismos han sido más perceptibles este año por la zona donde vive, donde antes casi no se sentían los sismos, e incluso asegura que el del 19 de septiembre de 2017 se sintió pero menos fuerte que en otras zonas.

Edificios sin demoler acrecientan temor

De acuerdo con datos de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse), hasta el pasado 13 de julio sumaban 56 inmuebles demolidos. Sin embargo la vocera de la comisión de reconstrucción, Fátima Soto, informó a La Silla Rota que otros 60 están pendientes de demolición a pesar de contar con la autorización para ser derribados.

Mientras se procede con las labores de demolición, los inmuebles dañados están acrecentando el temor entre los capitalinos ante la posibilidad de un derrumbe.

El vigilante del edificio del edificio ubicado en la calle de Alhambra y Nevado -en la Portales dentro de la delegación Benito Juárez, que está rodeado de un cordón de inseguridad y tiene grietas en algunas de sus paredes- entra y sale, porque ahí trabaja. En el estacionamiento se ven algunos autos y algunas ventanas abiertas. Pese a los daños, ahí hay gente viviendo y él trabaja ahí.

Sin dar su nombre, reconoce que se pone nervioso con cada nuevo temblor, como el ocurrido la mañana de este jueves, pero dice que es un nerviosismo como el que sienten todos. “Cuanto te toca, te toca”, expresa con resignación.

A la vuelta, en Antillas 1008, hay otro edificio también con cinturones de seguridad. Luce más agrietado, algunas ventanas ya no existen y a diferencia del otro, está desierto de personas. Otro vecino, quien vive enfrente, admite que le pone nervioso vivir frente a esa mole deteriorada, pero que nadie hace nada. Que pidieron a la delegación demolerlo, pero no les hicieron caso. Incluso reunieron firmas para darle más fuerza a su petición, pero a la fecha han sido ignorados.

Anel García, quien vivía en Tlalpan  550, colonia Moderna, edificio de 17 pisos que quedó dañado por el terremoto del 19 de septiembre, es tajante: ella evita ir al edificio lo más que puede. “Da miedo estar ahí”.

Sin embargo, el edificio, que tiene daños en sus cuatro torres, ya no tiene cordones de seguridad y apenas tiene una manta donde está escrito lo siguiente, dirigido a la empresa constructora: “Damnificados de Portal Tlalpan 550. Arquitectoma, no queremos dádivas, queremos justicia”.

Un vecino dice que los afectados van cada cierto tiempo a hacer juntas para tratar de ver cómo se arreglan, y que algunos han llegado a sacar cosas. En su caso asevera que a él no le da miedo pasar ahí, aunque advierte que sí uno se acerca al peligro, se arriesga.

Para la integración de sus expedientes, les acompaña una persona designada por el jefe de gobierno por cada inmueble, que les orienta y que trabaja en el gobierno capitalino para el llenado de sus datos. Además hay un convenio con el Colegio de Notarios que dan asesoría gratuita para que tengan la posibilidad de integrar expedientes.

Los dueños deben acreditar su propiedad con escrituras u otros documentos. Algunos tienen dificultad porque los olvidaron en el departamento, o no los tenían o lo olvidaron expedir. Para eso está el Colegio, hay un licenciado que les dice cómo recuperarlos. También participa el Registro Público de la Propiedad.

jamp