PAN: Guerra a muerte

Por: ROBERTO ROCK L.

INFORME CONFIDENCIAL 28/04/2014 05:00 a.m.

PAN: Guerra a muerte

LEE TAMBIÉN

Jaloneo entre PRI y PAN por la segunda vuelta electoral

El PAN quiere que la elección presidencial del próximo año tenga segunda vuelta para dar legitimidad al ganador de los comicios presidenciales, el PRI se niega


 
Salvo cambios de última hora en la estrategia definida por sus respectivos equipos, el debate de mañana entre Gustavo Madero y Ernesto Cordero, aspirantes a la dirigencia del Partido Acción Nacional, pondrá de manifiesto el grado de deterioro en que dejó el ejercicio del poder presidencial al que durante décadas fue el partido de oposición más importante de México.
“Chiva loca”, llamó hace días Luis Alberto Villarreal, coordinador de la bancada del PAN en Diputados, a Javier Lozano, senador panista, con motivo del intenso cabildeo que éste desarrolló para sacar adelante la nueva legislación en materia de telecomunicaciones.
Villarreal, el hombre fuerte en la gestión de Madero, lució traicionado por los nervios en esta disputa que lo coloca de frente al grupo de Ernesto Cordero, en el que Lozano forma filas. Si estos nervios dominan a los protagonistas mañana martes, saltarán por los aires acusaciones que, singularmente, les caben a unos y a otros, lo mismo si se habla de “moches”, de promover a los casinos o de hacer gestoría en favor de poderosos grupos empresariales. La verdad es que muchos panistas ilustres, de todas las esferas y signos, retozan hoy en la concertación de negocios, propios y ajenos.
Alentada entonces por el apetito económico, el encono en esta disputa evidenciará también cómo la clase política panista, una vez desalojada de Los Pinos, busca reacomodarse. Ello incluye disputar, a dentelladas, espacios en su partido en busca de las candidaturas para los comicios que el próximo año renovarán la Cámara de Diputados federal, nueve gubernaturas y un amplio número de congresos estatales y alcaldías.
El panismo ya probó las mieles del poder en grande, pero con el resurgimiento del PRI, el pastel se ha achicado, por lo que la disputa interna será más encarnizada que nunca, entre dos grupos: el reunido en torno al ex presidente Felipe Calderón y el de Gustavo Madero. Se trata de una pelea a muerte, que busca la extinción del contrario. No hay, se aseguró a este espacio, reconciliación posible.
Esta batalla en el entorno nacional llevará a Madero o a Cordero a la dirigencia nacional, que desempeñarán apenas durante 18 meses, pues por disposición de los nuevos documentos internos, al término de ese plazo habrá nuevamente elecciones. Se tratará de una etapa con mucho inestabilidad en el PAN, que dificultará la interlocución hacia fuera, con el gobierno del presidente Peña Nieto, entre otros actores.
La confrontación se vive con igual intensidad en diversos estados de la República, pero quizá en ninguno como Nuevo León, el cual tiene ya a la vista la elección de nuevo gobernador, una vez que concluya la errática gestión del priísta Rodrigo Medina.
Viendo desgastado en el estado al PRI, factores locales de poder, especialmente los empresarios, habían iniciado un proceso de relevo desde el PAN que fue confiado a los liderazgos tradicionales de Fernando Canales y de Rodolfo Elizondo, con amplios apoyos en su entorno, incluido los medios de comunicación. El problema es que el maderismo dejó en el arroyo a Canales y a Elizondo, que no lograron meter a un solo integrante del recién constituido Consejo Nacional del PAN. No tendrán ningún peso en la designación de candidaturas locales, mucho menos para gobernador. 
Mucha tinta ha corrido para mostrar desagrado por esa nueva correlación de fuerzas. Por lo pronto, los barones del dinero en Monterrey analizan ya escenarios, lo que incluye la postulación de sus protegidos a través de partidos como Movimiento Ciudadano, o apresurar la creación de nuevos partidos locales. 
En este contexto, dentro y fuera de Acción Nacional hay certidumbre de que en los comicios internos de mayo por la presidencia panista, el ganador será Gustavo Madero, pero no con la ventaja que presumen anticipadamente sus promotores. 
El nuevo padrón blanquiazul registra a un cuarto de millón de posibles votantes, 60% de los cuales vive en seis entidades del país (DF, Jalisco, Nuevo León, Guanajuato, Veracruz, Estado de México). De ellos, sólo en uno, Veracruz, los estrategas de Madero ven riesgo de una derrota con agregados locales importantes. La causa de Madero la porta en la entidad Miguel Ángel Yunes Linares (no es ocioso asentar el nombre completo, pues en la policía jarocha hay muchos Yunes), quien está confrontado no sólo con la administración estatal del priísta Javier Duarte, sino con la estructura panista local.
Un segundo bloque de estados tiene peso propio en materia de electorado panista (Puebla, Baja California, Chihuahua, Yucatán, Tlaxcala, entre otros), y en ellos los maderistas asumen haber amarrado alianzas con liderazgos locales que les deben permitir superar holgadamente a Ernesto Cordero. Pero los registros más recientes apuntan en el sentido de que por un motivo o por otro, la elección podría cerrarse. Y otorgar a Madero un mandato más controvertido de lo que hoy se espera.
Paradójicamente, esta dilatada crisis en el PAN, agudizada por la derrota electoral del 2012 –donde alcanzó un humillante tercer lugar- se produce cuando tiene a la vista la posibilidad de una recuperación en las urnas.
Las encuestas recientes arrojan que Acción Nacional cuenta con una intención positiva en el voto de amplios segmentos de ciudadanos en Nuevo León y en Querétaro, donde el año próximo podría ganar. En cambio, si las elecciones fueran hoy, perdería a manos del PRI la gubernatura de Sonora, donde su gobernador Guillermo Padrés ha tenido una deplorable gestión. El próximo año habrá comicios para alcaldes en el Estado de México y para jefes delegacionales y asambleístas en el Distrito Federal, donde la percepción generalizada es que puede lograrse un repunte panista.
“No ganar el poder y perder el partido”, advirtieron los fundadores del PAN alguna vez a sus liderazgos. Y les pidieron ofrendar “una brega de eternidad”. El primer pronóstico parece haberse cumplido. Sobre el segundo hay aparentemente una confusión. La brega era por la democracia y el bien común, no a favor de una cacería de brujas interna, en pos de la extinción del otro, aunque sea mi correligionario. (robertorock@lasillarota.com)
 
 

LEE TAMBIÉN

PAN pedirá anulación de elección en Coahuila

El secretario general del PAN, Damián Zepeda, afirmó que quien ganó la elección en Coahuila fue Guillermo Anaya





Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información