OPINIÓN VERACRUZ

Yo veo un México...

Zoomlítica: haciendo zoom a la política

Columnista Veracruz
Rodrigo Hebrard.Columnista VeracruzCréditos: LSR Veracruz
Escrito en VERACRUZ el

Justamente el día de hoy 23 de marzo, pero de hace 30 años, en 1994, pasadas las 19:00 horas en Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California, se cometió el magnicidio (muerte violenta dada a persona muy importante por su cargo o poder) de quien era el candidato presidencial por el PRI (partido en el poder), Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Colosio, para muchas personas, era ese candidato que cambiaría nuestro país, pues mencionan traía una visión más cercana a la ciudadanía y no hacia los intereses partidistas del PRI, quien era la máxima autoridad en nuestro país en ese entonces. 

En la opinión pública podemos escuchar diversas formas de pensar sobre lo que ocurrió aquella tarde-noche de hace tres décadas. Todos aquellos que vivieron el momento, recuerdan perfectamente que estaban haciendo cuando se enteraron de la noticia, pues la ciudadanía estaba muy interesada en la figura que representaba Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Y gracias al interés del pueblo mexicano es que diversas teorías sobre este magnicidio salieron a la luz, la más comentada apunta a que su discurso de días previos en el Monumento a la Revolución, por motivo de la conmemoración del LXV Aniversario del PRI, el 6 de marzo de 1994, fue lo que desencadenó un quiebre con su propio partido que resultó en aquel balazo a quemarropa mientras sonaba “la culebra”.

Aquel discurso es, a título personal, uno de los más cautivadores y directos que hemos tenido en nuestra política. Por ello, en esta ocasión y haciendo memoria a quien pudo ser un gran presidente, retomaré unos fragmentos de su discurso, con el fin de acotar como era el pensar de Colosio y cuál es la realidad de nuestro país después de haber pasado por cinco presidentes y tres transiciones de partidos diferentes en el poder

Yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y de que están dispuestas a creer, a participar, a construir nuevos horizontes”. Hoy en día las comunidades indígenas siguen siendo invisibles para los gobiernos a pesar de que en la actual administración son usados para diversos actos políticos, la realidad es que pueblos deben abandonar sus lugares de origen huyendo del crimen organizado.

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Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un campo empobrecido, endeudado, pero también he visto un campo con capacidad de reaccionar, de rendir frutos si se establecen y se arraigan los incentivos adecuados”. Muy cercano a lo que se vive con las comunidades indígenas, debido a la extorsión y amenazas de los crímenes organizados, los campesinos se ven obligados a cubrir las solicitudes de los grupos criminales en pésimas condiciones, son asesinados por no hacerlo o prefieren abandonar sus campos, dejando atrás toda su vida

Yo veo un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan; pero también veo un México de trabajadores que se han sumado decididamente al esfuerzo productivo, y a los que hay que responderles con puestos de trabajo, con adiestramiento, con capacitación y con mejores salarios”. Hoy, según uno de los últimos reportes del Instituto Nacional de Estadística (INEGI), se tiene más de un millón seiscientas mil personas desempleadas, de las cuales cerca del millón tienen estudios superiores o medios superiores. Así mismo, a pesar que la tasa de desempleo es muy baja (2.69% según Economy, Business & Indicators), los empleos son de muy baja calidad y desde luego, muy mal pagados.

“Yo veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y de preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción; pero también veo jóvenes que cuando cuentan con los apoyos, que cuando cuentan con las oportunidades que demandan, participan con su energía de manera decisiva en el progreso de la Nación”. Por desgracia, hoy en día tenemos un México en donde los jóvenes no solo enfrentan malas condiciones de educación, también padecen de desprecio por la falta de experiencia y ni hablar de los pésimos sueldos, pero, aún peor que esto, enfrentan un escenario de violencia nunca antes vivido, pues en 18 años suman más de 153 mil jóvenes asesinados (tema que abordé en la columna titulada “Juvenicidios” del 22 de diciembre de 2023).

“Yo veo un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen; mujeres con una gran capacidad, una gran capacidad para enriquecer nuestra vida económica, política y social. Mujeres en suma que reclaman una participación más plena, más justa, en el México de nuestros días”.  Y si hablar de la matanza o cifras de jóvenes asesinados es lamentable, ni hablar de la terrible situación que viven las mujeres día tras día. A pesar de que poco a poco las condiciones se van adaptando a esta igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, tenemos del otro lado un escenario de sangre donde la mujer es violentada por la única razón de ser mujer. Hoy las mujeres si cuentan con más oportunidades, pero tristemente estas oportunidades desaparecen debido a la inseguridad.

“Un México de maestras y de maestros, de universitarios, de investigadores, que piden reconocimiento a su vida profesional, que piden la elevación de sus ingresos y condiciones más favorables para el rendimiento de sus frutos académicos; técnicos que buscan las oportunidades para aportar su mejor esfuerzo”. Hoy, las y los investigadores son tratados como opositores por el hecho de no coincidir con el discurso presidencial y una institución como el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT), ha sido entregada a quienes comparten el discurso presidencial, mientras que instituciones como la Universidad Veracruzana, como lo presenté en un trabajo anterior (Periodismo, un trabajo mal valorado del 9 de marzo de 2024), pareciera que cumple con una línea partidista antes de velar por la educación e integridad de quienes forman parte de la comunidad. 

Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”. Por desgracia, este es el único punto en el que no ha sido diferente, la justicia sigue sin llegar a muchas personas, casos como el de los normalistas de Ayotzinapa que llevan dos sexenios sin esclarecerse, los 3,000 asesinatos a mujeres que ocurren anualmente, las más de 2,000 mil masacres entre 2020 y 2023 denotan que vivimos un México violentado y su cambio ha sido perjudicial en este tema. 

Haciendo zoom… Al último fragmento que quiero comentar. “Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones. Los problemas que enfrentamos los podemos superar”. Y así como lo dijo Colosio aquel 6 de marzo de hace 30 años, nos encontramos en la misma situación. Dentro de menos de tres meses saldremos a las urnas a ejercer nuestro derecho al voto en busca de exigir que todo eso que Luis Donaldo Colosio hablaba en 1994, la presidenta que llegue si lo cumpla y este discurso se pueda convertir en un hecho, aunque no haya sido Colosio Murrieta quien lo consiguió.

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