METRÓPOLI

El negro pasado de Ricardo McGregor, brazo derecho de Collins

El apellido del colaborador del actual jefe de la Policía capitalina estaba en una "narconómina" de los Beltrán Leyva, quienes le pagaban $50 mil quincenales

  • ANTONIO NIETO
  • 19/07/2018
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El negro pasado de Ricardo McGregor, brazo derecho de Collins
El caso que involucró a casi 50 elementos de la SSP local quedó congelado. (Especial).

Ricardo McGregor Maestre era en enero de 2008 “el demonio de moda”, pues le llovían acusaciones de nexos con el Cártel de Sinaloa. Poco más de una década después, volverá a la función pública como subsecretario de Operación Policial, en la Secretaría de Seguridad Pública capitalina (SSP-CDMX).

“Soy el demonio de moda. Entonces ante todo, McGregor, o es gente de McGregor”, expresó en una entrevista antes de renunciar a su cargo como titular del Estado Mayor Policial de la Procuraduría local (PGJ-CDMX), área encargada, hasta ahora, de realizar tareas de inteligencia y operativos especiales.

Con base en la averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/023/2008, el 22 de enero de 2008, en una casa de seguridad de los Beltrán Leyva -en ese entonces socios del Cártel de Sinaloa-, fue decomisada una narconómina donde aparecía escrito el apellido McGregor, así como el de otros 45 mandos de las Procuraduría y Policía capitalinas.

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Junto con la nómina, agentes federales decomisaron 12 lanzagranadas, 20 granadas de fragmentación; 10 armas largas, 10 cortas y 40 chalecos antibalas robados a la empresa Seguridad de Servicio Panamericano de Protección (SEVAPROSA), de la cual McGregor había sido director.

En paralelo, la Procuraduría General de la República (PGR) integraba una investigación por lavado de dinero para la organización criminal sinaloense, donde la pieza clave fue Pedro Alatorre DamyEl Piri”.

Este hombre era ejecutivo de una casa de cambio del Aeropuerto capitalino, y realizó movimientos de divisas para que los narcotraficantes pudieran adquirir aeronaves en Estados Unidos, las cuales transportaron toneladas de cocaína desde Suramérica.

El Piri”, admitió McGregor, era su conocido. Estaba casado con una prima de la esposa del entonces jefe del Estado Mayor Policial de la PGJ.

“Nadie de mis amigos cercanos está involucrado en sus actividades (de “El Piri”), ni mi familia ni nada. Alguna vez habrá sido que un amigo le cambió unos dólares, pero a mí no”, afirmó.

“De repente me hablaba (“El Piri”), era un cuate muy popular, muy dicharachero, muy amiguero; una vez me habló para saludarme, otras veces para pedirme algún favor. Él se dedicaba a lo de las divisas, alguna vez me invitó a una fiesta y no fui”, admitió McGregor en enero de 2008, antes de desalojar su oficina en la Procuraduría.

El Piri” fue capturado días antes de la salida de McGregor por el escándalo de la narconómina, y no fue sino hasta 2012 que lo extraditaron a Estados Unidos.

Durante su juicio relató que era escoltado por elementos de la Procuraduría, y que incluso visitó a Enrique Martínez Garza en las oficinas centrales de la dependencia. Garza era la mano derecha de McGregor en el Estado Mayor Policial.

Se declaró culpable por conspiración para lavar dinero, fue condenado a 65 meses de prisión y el 22 de abril de 2013 obtuvo su libertad. Ahora vive en Miami, Florida.

La indagatoria que tenía la PGR sobre McGregor, tanto por la supuesta protección que le brindaba a “El Piri” y por aparecer en la narconómina, donde su apellido iba seguido con la cantidad de $50 mil, fue desechada con el paso de los años.

EL CASO, CONGELADO

Hoy, fuentes de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), revelaron que el expediente se fue al no ejercicio de la acción penal.

Otros comandantes de la PGJ y SSP locales, cuyos apellidos aparecían en la lista decomisada a los miembros de los Beltrán Leyva, tampoco fueron si quiera citados a declarar ante el Ministerio Público y algunos ocupan aún cargos públicos.

Acorde con esa nómina, Arturo Beltrán LeyvaEl Barbas”, pagaba 334 mil 500 pesos quincenales a los policías capitalinos.

Aunque ninguna investigación llevó a juicio a McGregor, no pudo ejercer otro cargo público y se dedicó a trabajar en el ámbito de la seguridad privada.

Fueron saliendo a la luz más acusaciones, si bien no directas, sí de elementos que tuvo bajo su cargo.

Cuando estaba todavía como titular del Estado Mayor Policial, dos de sus agentes se enfrentaron a balazos con oficiales de la SSP.

Ricardo McGregor Maestre (Imagen tomada de La Jornada).

Los agentes de la PGJ tenían secuestrado a un joven dentro de una camioneta estacionada en la colonia Del Valle, a cuyos padres exigían dinero para liberarlo. Tras el tiroteo, un agente del EMP, Ricardo López González murió.

McGregor permaneció de 1989 a 1996 en la Policía Judicial Federal, donde estuvo en el área de combate a las drogas e Interpol.

En 1998 estuvo en la Policía Judicial capitalina, donde un año más tarde fue acusado de solapar a agentes que plagiaron a otro muchacho para exigirle a su familia dinero, según la Recomendación 1/1999, de la Comisión de Derechos Humanos capitalina (CDHDF).

Pese a todo, McGregor regresó en 2007 a la Procuraduría y destacó por innovar en áreas donde ya no había resultados.

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Dotó de otra cara al Grupo Especial de Reacción e Intervención (GERI), y le dio operatividad a grupos que se dedicaban sólo a hacer trabajo de oficina y gabinete.

Encabezó 115 investigaciones consideradas como de alto impacto, donde se detuvieron a 26 de los más buscados a lo largo de 14 meses.

“Está de regreso la ‘mano dura’ de la Policía; al señor McGregor lo ensuciaron mucho cuando salió lo de los Beltrán, pero la gente que él tenía bajo su mando sigue en la SSP, y en la Procuraduría hizo escuela. Hoy ellos son mandos en el Estado Mayor Policial de la SSP, y saben hacer operativos, saben de inteligencia y han estado limpios”, expresó una fuente de la Policía local consultada a condición de no publicar su identidad.

Para McGregor, como para algunos de los funcionarios con los que trabajó, sus señalamientos nunca tuvieron sustento que pudiera ser presentado ante un juez. Para él mismo, todo sonaba horrible, pero no fue verdad.

“Suena horrible, pero soy el malo de moda, el demonio de moda, entonces todo McGregor, McGregor o gente de McGregor”, consideró el que ahora será subsecretario del cuerpo policiaco más numeroso del país: la Policía de la Ciudad de México.

ams