Opinión

¿Por qué ganó el PSOE?

El fracaso de la derecha en las #Elecciones28A obliga a revisar los modelos vigentes de las estrategias de comunicación e imagen política. | José Antonio Sosa Plata

  • 02/05/2019
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La izquierda ganó las elecciones generales en España. El PSOE tendrá, por lo tanto y en primera instancia, la responsabilidad de formar gobierno. Con este resultado el presidente Pedro Sánchez revirtió la crisis que enfrentó en febrero pasado, luego de que no obtuvo del Congreso la aprobación del presupuesto gubernamental.

Por si no lo leíste: PSOE logra la victoria en España.

La realización de elecciones anticipadas cumplió su cometido: evitar la incertidumbre política y fortalecer al partido en el poder desde mediados de 2018. Con 123 escaños —más los 42 de la coalición Unidas Podemos—, el presidente del gobierno español consolidó su fuerza frente a una derecha debilitada, pero todavía no aniquilada.

El Partido Popular (PP) bajó de 137 a 66 escaños, cifra que lo coloca lejos del piso de 100 que mantuvo durante años. Ciudadanos subió a 57 y Vox logró 24. Los resultados dejan claro que el PSOE necesitará el apoyo de otros partidos para cumplir el objetivo de formar gobierno, pero tienen la intención de “gobernar en solitario” pues dicen contar con el respaldo suficiente.

Lee más: Pedro Sánchez quiere gobernar en solitario.

¿Cómo se explica este resultado?

Los especialistas identifican, entre otras, las siguientes razones:

1.  La mayoría de los españoles son de centroizquierda, según lo indicaron las encuestas recientes.

2.  El PP y sus partidos aliados descuidaron el centro. Se equivocaron, por lo tanto, en su estrategia política y de comunicación.

3.  La derecha optó por una división en tres partidos nacionales, sin considerar que la fragmentación solo incrementaba sus niveles de riesgo.

4.  La radicalización del discurso del PP, Ciudadanos y Vox afectó la imagen de sus dirigentes y candidatos. El escenario de crispación que promovieron en sus campañas, simplemente, se les revirtió.

5.  España enfrenta una de las peores crisis de liderazgos de su historia moderna. Ninguno de sus líderes ilusionaron realmente a la mayoría. La imagen de los cinco candidatos y capacidad de comunicación tampoco lograron convencer de manera contundente a la mayoría del electorado.

6.  Los dirigentes de los partidos políticos llegaron a las elecciones con muy bajos niveles de valoración. Todos salieron reprobados. Esta situación de desencanto político favoreció —en forma paradójica— el voto por la izquierda.

7.  El voto del miedo cumplió con su cometido. La ciudadanía no acudió a las urnas con la esperanza ni la alegría que provocan los movimientos de cambio, mucho menos los disruptivos.

8.  La defensa del nacionalismo por parte de algunos líderes y candidatos terminó afectando a los extremos. La táctica de la izquierda en este sentido fue acertada, pues aunque terminó afectando al PSOE, fue evidente que el mayor daño lo provocó en los partidos de derecha.

9.  Las redes sociales incrementaron su presencia e interés en la ciudadanía. Sin embargo, los análisis y reportes indican que no fueron el factor determinante de los resultados. Los ganadores en estos medios sí obtuvieron un buen “retorno de inversión”, pero no en la misma proporción que hubieran querido.

10.              Los altos niveles de participación confirmaron el gran interés de la ciudadanía en las elecciones (75.7%). También demostraron que la guerra sucia y el mal humor social no afectaron la determinación de la gente para enviar una señal muy clara de quién debía ser el ganador.

Lee más: Vox y Podemos, los reyes de las redes sociales en la batalla electoral, Expansión, 21 de marzo de 2019.

Aún más. El proceso electoral fue intenso, como pocas veces se había visto en el país. La comunicación política se convirtió en todo un fenómeno y será analizado con detalles durante los próximos meses. Los problemas que tuvo que enfrentar la Junta Electoral Central con los partidos contendientes y los conflictos que se generaron en torno a los debates, abrieron una nueva encrucijada sobre la viabilidad futura del formato.

En cuanto a las encuestas, las elecciones españolas también nos dejaron lecciones importantes. Una de las más significativas fue la limitación que se estableció a la posibilidad de "utilizar de forma espuria los estudios de opinión para intentar influir en los resultados". Por si fuera poco, el diseño de imagen de los líderes y candidatos también fue motivo de análisis y controversia. Tanto, que contribuyó a romper algunos de los paradigmas que pensamos que aún estaban vigentes de los manuales de imagen pública.

Te recomendamos: Martín Caparrós. El miedo no es tonto. The New York Times en español, 28 de abril de 2019.

En suma, el triunfo del PSOE fue multifactorial. No se puede atribuir de manera exclusiva a su campaña publicitaria, ni al poder de las redes sociales, ni a las narrativas, ni a la imagen que se diseñó para los candidatos y dirigentes. Lo cierto es que, a pesar de las innovaciones e intentos por modernizar algunas técnicas, los viejos modelos ya no están funcionando como lo hacían a finales del siglo pasado. Es tiempo de revisar, actualizar y adaptar las estrategias políticas al nuevo ecosistema de comunicación.

Lee la opinión de los expertos: ¿Por qué ha fracasado la derecha? El País, 29 de abril de 2019.

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