YOSOITU

La detención del Chapo Guzmán: ¿Por qué no queremos creer?

La gente no cree en lo que no les conviene.

  • ROBERTO MORRIS
  • 10/03/2014
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 “Es que cuando estamos a solas es súper lindo” , decía una amiga acerca de su novio. “Si lo conocieran mejor, seguro les caería muy bien”. Tras años de articulaciones de este tipo, por fin se dio cuenta de que su ahora ex novio no era mas que un patán, holgazán y bueno para nada; pero ella  no fue capaz de aceptarlo por mucho tiempo. ¿Por qué?  Por la misma razón que millones de mexicanos llenaron las redes sociales de “racionalizaciones” y teorías de conspiración sobre porque la persona que capturó el Gobierno Federal no era el Chapo Guzmán. La gente no cree en lo que no les conviene; no les gusta admitir que no tienen la razón.  
 
La disonancia cognitiva fue presentada en 1957 por el psicólogo social Estadounidense Leon Festinger en su obra A Theory of Cognitive Dissonance. En ella, Festinger define la disonancia cognitiva como la presencia de relaciones incongruentes entre cogniciones (conocimientos). Este malestar surge dentro de individuos que creen algo y realizan acciones contradictorias. Por ejemplo, un individuo que piensa que tiene sobre peso y sigue comiendo de manera poco saludable, podría experimentar los males generados por la disonancia cognitiva.Una característica de la disonancia cognitiva es que las personas hagan un esfuerzo racionalizador para conciliar dos posiciones contradictorias. A este mecanismo se le denomina consistencia cognitiva.
 
La consistencia cognitiva es el impulso para llevar nuestras creencias en consonancia con lo que hemos hecho o decidido. Los economistas Larry Epstein e Igor Kopylov, dicen: "Hay evidencia considerable de la psicología, en que a la gente le gusta verse a sí misma como inteligente, en particular cuando tomaron decisiones correctas en el pasado…”. Además de los beneficios psicológicos de llevar una vida “congruente” al alinear, aunque sea de manera forzada, nuestras creencias y acciones, destaca que existe un reconocimiento social depositado en la consistencia de ideas; somos llamados volubles si cambiamos de opinión, en cambio, si nos aferramos a nuestras ideas somos considerados de mente fuerte.
 
Este reconocimiento social y ese compromiso a la congruencia de pensamiento se intensifica más con nuestras opiniones y actitudes sobre temas públicos y políticos. Aquí entendemos porque muchas personas están dispuestas a decir que están en contra de “algo”, aunque se les haya presentado evidencia de que ese “algo” es cierto  o es para su beneficio.
 
Esta aseveración, aunque pudiera parecer simplista, por que en esencia afirma  que  “a la gente le gusta tener la razón”, puede en muchos casos, explicar ciertas actitudes y tendencias en la opinión pública. Como ejemplo de esto ponemos en evidencia la torrente de “racionalizaciones” desplegadas en las redes sociales para desacreditar el esfuerzo del actual gobierno para capturar el Chapo. Entre lo que recuerdo, se mencionaba:
 
1.       El Chapo no era el Chapo. “Este Chapo” no se parecía, era demasiado viejo, su oreja era mas chica, y en la foto se veía más chaparro.
2.      Al “Chapo Real” no le salía bigote.
3.      No es el Chapo, es un actor de Televisa. “Me consta”.
4.      Es una cortina de humo. Para la vente de nuestro petróleo.
5.      Si realmente fuera el Chapo, lo extraditarían
6.      Si realmente fuera el Chapo, estaría viviendo en una mansión.
7.      En todo caso, si fue el Chapo, lo capturaron los gringos, no los mexicanos.
 
En fin, seguramente hay y habrá muchas teorías mas sobre por que el Chapo no es el Chapo. Pero ¿no será que hay mucha gente ardida que lo capturó la administración de Enrique Peña Nieto?  Es pregunta. Piénsenle.
 
@RobertoMorris