VIOLENCIA

Testimonios: así matamos a nuestros rivales, dicen los Maras

Con presencia en EU, vinculados estrechamente con el narco y reclutando hasta mujeres, así es vivir dentro de las pandillas
Testimonios: así matamos a nuestros rivales, dicen los MarasTestimonios: así matamos a nuestros rivales, dicen los Maras (Foto ilustrativa/tomada de la web)

Miles de migrantes centro americanos cruzan territorio mexicano para llegar a Estados Unidos. Muchos de ellos huyen de la pobreza, pero una gran parte lo hace por la violencia.

Los países de Centroamérica han sido por años testigos de la violencia que pandillas como la Mara Salvatrucha (MS-13) y Calle 18 han desatado, a tal grado que han tenido que huir de sus hogares, rumbo al norte, sin embargo, el fantasma de las pandillas los persiguen hasta Estados Unidos.

Estos son algunos de los relatos de quienes han vivido dentro de estar organizaciones criminales de naturaleza sanguinaria o han sido víctimas de su atroz violencia.  

"Para ascender, hay que matar a rivales”; el error de Carlos fue postearlo en Facebook

Carlos Otero Henríquez nunca pensó que unas fotos publicadas en su cuenta de Facebook le costarían la vida.

El “error” del joven de 18 años fue compartir en dicha red social imágenes con las insignias de la pandilla a la que pertenecía: Calle 18.

Miembros de la banca rival, la Mara Salvatrucha (MS-13), dieron con las fotos, por lo que en poco tiempo lo identificaron, lo secuestraron y asesinaron.      

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Cincuenta puñaladas acabaron con su vida, seis miembros de los Mara fueron los responsables.

“Para ascender, hay que matar a rivales”, dijo ante el juez, Wilmar Javier Viera González, el líder de los MS-13 en Virgina, Estados Unidos.

Viera González confesó todo lo que sabía sobre el asesinato de Carlos, con tal de reducir su codena.

Uno de ellos alertó de la pertenencia de Henríquez a la banda Calle 18, rival acérrimo de la Mara.

Wilmar Javier comentó al juez que su pandilla “patrulla” la zona, para limpiar el barrio de los miembros rivales, como en el caso de Otero Henríquez.  

El joven líder criminal relató ante las autoridades estadunidenses cómo sucedió el asesinado:

Primero fueron por él, Wilmar Javier y los demás miembros le aseguraron a Carlos que iban a una fiesta con varias chicas.

Tomaron una furgoneta, y en la parte de atrás, Carlos y los miembros de MS-13 charlaron y hasta tomaron cervezas. Mientras que el conductor y el copiloto subieron el volumen de la música para poder hablar sobre dónde sería el mejor lugar para matarlo.

Acudieron a unos campos aislados en Virginia Occidental, lo acorralaron y comenzaron a apuñalarlo. Sólo había un cuchillo, por ello se lo tuvieron que rolar; todos lo apuñalaron en tantas ocasiones que hasta se le vieron las entrañas.

Finalmente, y para asegurarse que Carlos no sobreviviría al ataque, le metieron un último navajazo en la garganta.

Ya muerto, le quitaron la ropa metieron su cuerpo en un agujero y quemaron sus pertenencias.

Por su fuera poco, el cruel asesinato fue grabado en vídeo y enviado a los líderes en El Salvador, quienes usan las imágenes para hacer las promociones dentro de la jerarquía de la organización.

"Te veré en el infierno”: a Damaris la mataron por “entregar” a un pandillero

Damaris A. Reyes Rivas fue cruelmente asesinada, su cuerpo hallado en medio del bosque y con severos rasgos de tortura que mostraban la atrocidad del crimen.

La joven de 15 años pereció el 8 de enero de 2017, en Virginia, Estados Unidos. Videos grabados por los mismos responsables del asesinato fueron evidenciados para esclarecer el caso.

Todo indica que los autores del crimen son miembros de la pandilla MS-13.

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El móvil del homicidio fue la muerte de Christian Sosa Rivas, otro miembro de los Mara Salvatrucha.

Para los pandilleros, Damaris, quien había mantenido relaciones con Sosa Rivas, colaboró en su muerte. Por ello, como venganza realizaron un plan para asesinarla.

Wilmer A. Sánchez Serrano, de 22 años, y Venus Romero Iraheta, de 17, habrían planeado el crimen.

Aquel 8 de enero un conocido recogió a Damaris. Amenazado por los agresores, el sujeto le mintió a la joven de 15 años sobre a donde irían.

Llegaron a al Parque del lago Accontik, a 45 minutos de Washington, donde aparecieron los agresores, quienes comenzó a interrogarla sobre la muerte de Sosa Rivas.

La amenazaron con cortarle un dedo, le aseguraron que portaban un rifle y a su vez le acusaron de ser cómplice en el asesinato de Sosa Rivas.

Posteriormente la obligaron a desnudarse en el invierno de enero, para que sintiera el frio que vivió Christian antes de su muerte.

"Te veré en el infierno", le dijo Venus, novia de Sosa Rivas, a Damaris para posteriormente apuñalarla en 13 ocasiones.

Luego, con el mismo cuchillo le quitó un tatuaje. Finalmente, la "remataron" con un palo de madera, atravesándoselo en el cuello.

Diez son los detenidos por participar en la tortura y asesinato de Damaris A. Reyes Rivas, tres se han declarado culpables, Iraheta será juzgada como un adulto pese a ser menor de edad.

"Mi padrastro me violaba desde los 6 años; me hartó y lo maté"

Teresa tenía 12 años, la mitad de su vida la había pasado bajo el yugo del abuso sexual. Su padrastro era su violador, su madre no hacía nada al respecto, sólo fumaba crack.

Por ello, un día se hartó, tomó un cuchillo y mató a su padrastro. Ese fue su primer asesinato, pero no sería el último.

Fue recluida a un penal de menores tras el crimen. Desde ese momento y hasta hoy, con 27 años, Teresa se ha pasado de cárcel en cárcel.

Es una de las pocas pandilleras de El Barrio 18, enemigo a muerte de los Mara Salvatrucha.

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Dentro de la pandilla, las mujeres no ocupan un rol principal, incluso es muy raro que una fémina esté en la organización criminal y las que llegan a estar viven una doble vida de víctima y victimaria, pues llegan a ser consideradas propiedad y no parte del grupo delincuencial.

Teresa comenzó su acercamiento con El Barrio 18 gracias a su madre, quien formaba parte del clan.

Su labor era vender drogas dentro de las escuelas, lo que su complexión de metro y medio, más la ayuda de un uniforme, le facilitaba el ingreso.

Luego fue reclutar a los jóvenes, sobre todo de la calle. Les ofrecía lo que les hiciera falta para así ganar su confianza a tal grado que hicieran todo lo que les pidieras, hasta matar.

También "caminaba" a los enemigos de la pandilla, es decir, los llevaba a un lugar donde otros miembros de El Barrio 18 lo asesinarían.

Dicho "encargo" es la especialidad de las mujeres, pues su papel de sumisas y discretas elimina cualquier sospecha.

Como todo miembro de pandilla, Teresa tuvo un ritual de iniciación, el cual consiste en soportar una paliza propinada por varios miembros de la misma durante 18 segundos.

Otro de los ritos de iniciación que las pandillas centroamericanas realizan de forma particular a las mujeres es mantener relaciones sexuales con varios miembros del grupo durante un periodo de tiempo similar y se le conoce como "el trencito".

Teresa asegura que, como si fuera una droga, cuando matas, siempre quieres volver a hacerlo. Se vuelve vicio.

Recuerda un encargo que realizó dentro de un penal donde estuvo recluida, tenía que matar a otra presa de la pandilla contraria.

Apenas le ordenaron asesinarla, y aunque no la conocía, ya tenía un sentimiento de odio contra ella.

Teresa dice no sentirse culpable o arrepentida de los asesinatos que ha realizado. De lo único que indica no volvería a hacer es llevar a sus hijos a las "misiones"

Porque Teresa tiene dos hijos, una niña de 10 años y un niño de 8, a quienes tuvo con otro pandillero, que también está preso.

En una ocasión "caminó" a un taxista que no pagó una extorsión a la pandilla. Se subió al vehículo con su hija en brazos, se sentó en la parte de atrás del vehículo. Lo mataron a balazos.

Era tan común que la niña se acostumbró al ruido de la detonación de un arma de fuego, pues ya no lloraba al oírlos.

Actualmente se encuentra presa el Centro de Orientación Femenino (COF), una prisión para mujeres ubicada en la finca El Pavón, en el municipio de Fraijanes, a 21 kilómetros de Ciudad de Guatemala.

Teresa cumple una pena de 198 años por una serie de asesinatos y otros cargos como extorsión.

Sin embargo, eso no significa que estés fuera de la pandilla, incluso, ningún escenario te pone fuera de la organización criminal, sólo que estés muerto.

La guerra de Trump contra las pandillas

La política antinmigrante del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no descartó a las pandillas provenientes de Centroamérica.

Tan sólo en su primer año como presidente, el Departamento de Justicia ha arrestado a 214 miembros de alguna pandilla.

En tanto, en colaboración con El Salvador, han condenado a mil 200 criminales de estas bandas criminales.

Cabe mencionar que estas pandillas delictivas son parte fundamental para el tráfico y venta de drogas en los Estados Unidos.

De acuerdo con la DEA, hay varias pandillas que sirven a cárteles mexicanos de la droga.

En el caso particular de la Mara Salvatrucha, tiene aliados en organizaciones del narcotráfico como el Cártel del Golfo, la Familia Michoacana, Los Zetas y el Cártel de Sinaloa.  

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