Opinión

SILVANO AUREOLES

  • 26/06/2019
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se vio obligado a cesar a Carlos Gómez Arrieta porque como mando federal torturó a implicados en el caso Ayotzinapa y la desaparición de 43 estudiantes. El lunes puso a su relevo, Ricardo Delgado Castellanos. Pero más tardó en nombrarlo que alguien en encontrar una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos estatal como presunto responsable de actos de tortura. Y, aseguran, que tiene ligas con Alfredo Castillo, el enviado de Enrique Peña Nieto de triste historia para Michoacán. No aprenden.