Opinión

ROSARIO ROBLES

  • 23/11/2020
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se dobló. Había dicho que ella no era una delatora que a cambio de encuerar a sus excompañeros obtuviera beneficios. Pero la cárcel dobla a cualquiera. Y se dobló. Tras las revelaciones de su excolaborador Emilio Zebadúa ella terminó por conceder lo que quería el gobierno y el fiscal Alejandro Gertz Manero: que confiese.

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