Opinión

Zaldívar y Gertz, peones de AMLO

Mal para democracia y mal para la justicia que se conviertan en peones de la 4T. | Jorge Ramos Pérez

  • 17/02/2020
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Arturo Zaldívar y Alejandro Gertz demostraron que ni son autónomos ni son independientes del Poder Ejecutivo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador los usó en dos conferencias de prensa en Palacio Nacional, que es el espacio natural de propaganda oficial. López Obrador puede hacerlo, pero que los titulares de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y de la Fiscalía General de la República (FGR) asistan como simples miembros del gabinete es no sólo vergonzoso sino que diluye la autonomía e independencia en ambos órganos.

¿Qué necesidad tenía Gertz Manero de entregar un cheque de dos mil millones de pesos a López Obrador en un acto de evidente publicidad en favor del Ejecutivo?

¿Qué necesidad tenía Zaldívar de presentar en una conferencia en Palacio Nacional su propuesta de iniciativa de reforma judicial (por cierto, no mala, pero bastante inocua)? ¿Por qué no fue López Obrador a una cuadra de Palacio Nacional, al edificio de la Corte, para así respetar al otro poder?

En este espacio se anticipó desde 2018 que López Obrador iba por la Corte. Y así fue. De hecho en los pasillos de la Corte hay molestia por la actitud de genuflexión de Zaldívar. Tampoco les gustó que no consultara ni a sus compañeros ministros y ministras.

Muchos en la Corte recuerdan, por ejemplo, que el defenestrado e indefendible Eduardo Medina Mora cambió su voto por Zaldívar el mismo día que se decantaron por él hoy presidente de la Corte. Raro, ¿no?

Tanto Gertz como Zaldívar, por cierto, han quedado muy mal con sus propuestas en materia judicial. El fiscal porque lastimó a las mujeres y el ministro porque no consultó ni a su almohada para redactar la propuesta. En el caso de Zaldívar es como López Obrador: el Poder Judicial soy yo.

Mal para democracia y mal para la justicia que se conviertan en peones de la 4T.

Punto y aparte. ¿Quién en el Poder Judicial renovó hasta los pisos de su oficina para que lucieran flamantes?

Punto final. En el momento más difícil del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, el entonces presidente convocó a empresarios para sablearlos con 25 millones de pesos a cada uno para las campañas del PRI. Fue el 23 de febrero de 1993 y ocurrió en casa de Antonio Ortiz Mena. Los convocó Genaro Borrego Estrada, entonces presidente del tricolor. El diario El Economista dio la primicia aquel año.  La cena, también en Palacio Nacional encabezada la semana pasada por López Obrador, fue para que dueños de empresas se mocharan con una lana para ese berenjenal en que se ha convertido la venta del avión presidencial. Por cierto, aunque López Obrador afirmó que no se divulgarían los nombres de los “donantes”, hay que recordar que el artículo 77 de Ley de Transparencia obliga al gobierno a transparentar donativos recibidos. Así las cosas. Nada ha cambiado.