Treinta y nueve medios de prensa escrita, digitales, televisoras y radiodifusoras de México lanzaron este domingo 3 de diciembre un "¡Ya basta!" en contra de las agresiones a periodistas, a medios y a la libertad de expresión. Hecho sin duda muy relevante que sentará las bases de una participación más activa de estos medios en su propia defensa y la de periodistas.

Es de todos los días


En este mismo momento. En estados y municipios, como en la capital del país, cientos de periodistas están en riesgo. Y nadie hace nada por su cuidado, su defensa, su protección, ayuda y estímulo para garantizar la libre expresión, en buena medida puesta en cada uno de ellos y sus medios... y precisamente por eso.

Hace tiempo visité una región de Oaxaca en donde jóvenes colegas hacen su trabajo periodístico en condiciones de gran riesgo. Se ha intentado acallarlos y están bajo amenaza por informar de manera puntual sobre malos hechos de gobierno o con relación al crimen y la violencia.

Por entonces, en reunión con colegas me relataron las amenazas que recibían desde distintas partes del poder político o criminal. Y han hecho su trabajo en condiciones casi de anonimato y bajo riesgo, aunque sí, con mucha vocación. Sus redacciones acordaron firmar sus notas como "La redacción" para no arriesgar al reportero o su fuente.

Al regreso y con la experiencia de lo que vi y escuché allí, como en otros estados de la República, en el mismo sentido, acudí a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para comentar el tema con la autoridad.

Había que hacer algo, garantizar y preservar integridad física, patrimonio, vidas y leyes. Me dijeron que sí, que era urgente... Al final nada. Luego acudí a la Subsecretaría de Derechos Humanos de Gobernación, para lo mismo: "¡Sí!", pero nada tampoco.

Esto es: se asigna presupuesto público para crear oficinas y dotar parte de este a la defensa de periodistas y gente de derechos humanos. A la fecha no se ha hecho nada, absolutamente nada.

Los resultados están a la vista


Según cifras de la misma CNDH: "Desde el año 2000 hasta la fecha se han cometido 130 homicidios contra periodistas; de 2005 a la fecha, 20 reporteros se encuentran desaparecidos, de los cuales dos son mujeres; se han cometido un total de 52 atentados a medios de comunicación de 2006 a la fecha. En octubre pasado –dice– de 170 averiguaciones previas de homicidios, desapariciones y atentados contra ese gremio, encontraron que 90% no se castigan, y solo en 10% existe una sentencia condenatoria contra el agresor..."

El panorama es grave, pero parece que no ocurre nada. Así que esto llevó a que los editores y medios importantes de México lanzaran ese "¡Ya basta!" en el que de entrada advierte que:


... El sistema de justicia mexicano, tanto en las instancias locales como federales, se ha visto rebasado ante la violencia contra la prensa que no solo golpea al sector periodístico sino lesiona su misión de velar por el derecho de la sociedad a saber (...) Esta debilidad institucional alcanza también a las fiscalías especializadas como a los mecanismos ad hoc creados por los estados y el gobierno de la República


Este "¡Ya basta!" no sólo exige el cumplimiento de responsabilidades de gobierno. También asume sus propias responsabilidades. Y ahí su riqueza.

El documento platea que los medios de comunicación deben asumir la parte de responsabilidad que les corresponde ante estos fenómenos de violencia:


Nos corresponde hacer nuestro propio aporte para proteger a periodistas y empresas y dar un mayor seguimiento a los casos afectados

Y algo muy específico ya: las empresas del sector deberán dotar a los periodistas de esquemas de capacitación, seguridad social, salarios adecuados y seguros de vida en casos de coberturas con peligro. Malas condiciones laborales, escasa capacitación y de deterioro ético de la profesión son, en sí mismos –dice ahí– factores de grave riesgo.

Mediante esta propuesta se establecerá una estrategia conjunta para prevenir de forma eficiente las agresiones y auxiliar a medios y periodistas. Se creará un Grupo de Trabajo para delinear acciones.

¿Qué hacer por el periodismo mexicano en estas condiciones?


Hay espacios del periodismo sin riesgos, también es cierto, pero el periodismo político o social, por ejemplo, es el que está en la mira de todos, el que impacta, el que influye y el que da tono al periodismo y la toma de decisiones.

Se habrá de proteger a periodistas en general. Pero sobre todo a aquellos que no salen en la tele, o en la radio ni ocupan primeras planas de los grandes diarios nacionales. Son los operarios de una actividad que es al mismo tiempo pasión como vocación y oficio y están en lugares insospechados; estados de la República bajo fuego; municipios; pueblos... Solos ellos, ahí.

Cientos de estos periodistas, hombres y mujeres, recorren calles, acuden a la información, preguntan, preguntan, preguntan; investigan y checan el dato y se esmeran por hacer bien y con mucha dignidad y ética su trabajo periodístico. (Naturalmente hay casos de excepción, pero son eso: excepción)... Y las empresas que reciben esta información también están en riesgo, como ya se ha visto.

Así que, digamos, este es el comienzo de una relación entre gobierno – empresas de información y periodistas, para la preservación de la base de las leyes en toda sociedad: la libertad de expresión y la integridad, el patrimonio y la vida de quienes lo único que saben hacer, lo único que quieren hacer, para lo que viven y persisten: los periodistas en México

@joelhsantiago | @OpinionLSR | @lasillarota


Lee más de Joel Hernández: Meade, o el triunfo de Luis Videgaray

¡Basta ya!



Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información