Opinión

Y, sin embargo, la transición energética avanza

Trump ha revocado, por lo menos, 95 reglas ambientales, no obstante, la transición energética hacia fuentes renovables se abre paso. | Alicia Fuentes

  • 03/03/2020
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En el tiempo que Donald Trump lleva en la presidencia ha revocado, por lo menos, 95 reglas ambientales, entre ellas muchas en materia de energía; no obstante, la transición energética hacia fuentes renovables se abre paso en Estados Unidos en la generación de electricidad, donde incluso el carbón y el gas natural parecen cederle camino.

A pesar de la fantasía de Trump sobre el carbónlimpio y bello”, la Agencia de Información de Energía (AIE) estima que los mineros estadounidenses extraerán 548.8 millones de toneladas del carbón en 2020, cifra que representa 14% menos que el total de 2019 y, consecuentemente, reflejará un menor volumen en las exportaciones y en la generación de electricidad.

Como dato, en 2008 el carbón aportó el 48% de la generación eléctrica en Estados Unidos, mientras que en 2018 cayó al 28% y en 2019 al 24%. Asimismo, a diferencia de 2015 cuando vino una oleada de cierre de plantas de carbón, cuya capacidad rondaba entre los 129 megawatts (MW), en 2019 el promedio de capacidad de las plantas carboníferas jubiladas fue de 350 MW.

Tan sólo el 1 de noviembre del año pasado, la central eléctrica a carbón más grande de Pensilvania, Bruce Mansfield, con una capacidad de 2.4 gigawatts (GW), comenzó su cierre debido a la falta de viabilidad económica en las condiciones actuales del mercado del carbón. Una semana más tarde, la estación de generación Navajo en Arizona, con una capacidad de 2.25 GW, también quemó su última carga de carbón.

Los cierres de plantas de carbón, a los que se sumarán 8 gigawatts (GW) este año, aunados a la disminución de los volúmenes extraídos, llevará a la participación del carbón al 21% en 2020 y 2021 en la generación de energía eléctrica en Estados Unidos. Pero no sólo el sector del carbón va en el camino contrario a lo que Trump promovía, pues la aportación del gas natural en la producción de electricidad permanecerá estable en 2020 al pasar del 37% al 38%, pero con la expectativa que 2021 vuelva a disminuir a 37%.

Desgraciadamente, el ocaso del carbón, incluso del gas natural, está lejos de hacerse realidad ya que muchos productores estadounidenses invirtieron grandes sumas en controles de emisiones y sistemas operativos con la esperanza de extender la vida productiva de sus plantas. Aun así, la disminución en la utilización del carbón y el gas en Estados Unidos podría disminuir en 2.7% en 2020 y en 0.5% en 2021 las emisiones de CO2 relacionadas con la producción de electricidad en ese país. Tan sólo las plantas de Bruce Mansfield y Navajo representaban la suma de contaminación producida por todas las plantas de carbón jubiladas en 2015.

La ventaja de la reducción de carbón en la producción de electricidad es que las energías renovables están listas para ocupar su lugar, pues de acuerdo con la AIE y de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) las energías renovables, especialmente la eólica y solar, disfrutan de un récord en la reducción de los costos de generación eléctrica. En este sentido, IRENA señala que el costo promedio de la energía eólica y solar cayó a 6 y 10 centavos de dólar por Kilovatio-hora (KWh) en 2018, respectivamente, y que en un futuro próximo podría rondar los 3 centavos de dólar por KWh, mientras que el piso competitivo actual para la energía de los combustibles fósiles es de 5 centavos de dólar.

Sin duda, la energía eólica es la de mayor potencial de crecimiento tiene en Estados Unidos, pues según la AIE la energía producida por la fuerza del viento crecerá un 6% en 2020 y llegará a aportar hasta el 14% en este año a la generación eléctrica del país. Evidencia de este potencial es Texas que, a pesar de ser el mayor productor de petróleo y gas de Estados Unidos, lidera la producción de energía eólica estadounidense al producir el 20% de la electricidad que el dicho estado consume, desplazando poco a poco al carbón como fuente energética.

Del lado empresarial, varias compañías estadounidenses se replantean su estrategia de generación de energía dada la competitividad de las energías renovables. Por ejemplo, PacifiCorp anunció que hacia 2025 planea instalar más de 6.500 MW de energía solar y eólica y que en la medida en que estas fuentes renovables ingresen a sus sistemas la firma cerrará al menos 20 de sus 24 plantas de carbón en los próximos 18 años, medida con la cual sus emisiones de CO2 pasarán de los 40 millones de toneladas registradas en 2019 a 18 millones en 2038.

El ímpetu que Donald Trump imprimió a la energía fósil a inicios de su mandato que a todos alarmó, ante lo aquí expuesto ahora pareciera lejano, y, sin embargo, la transición energética avanza con la progresiva caída de industria del carbón, impulsada por la preferencia de los consumidores por la energía renovable y la competitividad de la energía eólica y solar. Curiosamente la lógica del mercado parece imponerse a los esfuerzos de la Casa Blanca por ganarse el favor de los productores de electricidad y los mineros del carbón.