Opinión

Y si…

¿La campaña del PRI estuvo siempre diseñada para aumentar la brecha entre el segundo y el primer lugar? | Pamela Cerdeira

  • 09/07/2018
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Elecciones 2018

No quisiera ser la pincha globos de la fiesta y tampoco quitarle peso a la poderosísima decisión que el 53% de quienes salieron a votar tomaron el domingo. Tampoco quiero pisotear los ánimos reconciliadores, ni ese aroma a esperanza que se siente en el ambiente. Lo necesitamos. Aprovecho sólo para plasmar aquí lo que tengo, que por regla general son más preguntas que respuestas.

Eran alrededor de las 8:30 pm del 1 de julio, el candidato del partido en el gobierno, José Antonio Meade, reconocía ante los medios de comunicación su derrota, pero más importante que reconocer su derrota, admitía el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. No era nuevo, lo sabíamos todos gracias a las encuestas. Las encuestas serias. Sin embargo, desde el discurso de quien está en campaña, desde el PRI insistieron en circular datos de casas encuestadoras con nombres nunca antes escuchados como Pop Group o Parámetro, se aferraban al fantasma del voto duro y esparcían rumores en redes para conseguir el mentado voto útil, del que hoy sabemos habría sido inútil.

No, no era nuevo saber que el PRI perdía, pero sí fue una sorpresa que tan temprano, el candidato oficial le diera el triunfo a López Obrador. Los símbolos cuentan y este decía varias cosas: que se perfilaba un ambiente conciliador, que la transición iba a ser amable y hasta generosa y que esa noche íbamos a salir de trabajar temprano.

La estrategia del PRI

A este hecho se le sumó el encuentro entre el presidente Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel el 3 de julio, que no debemos olvidar, ya estaba agendado desde antes de que este resultara ganador de la elección. Esta reunión que concluyó con el agradecimiento y reconocimiento de AMLO al presidente Peña Nieto, por no haber metido las manos en el proceso electoral.

De la campaña presidencial del PRI en este sexenio podría haberse escrito un libro titulado: “Todo lo que NO se debe hacer en una campaña”. El camino fácil sería pensar que perdieron el piso, que estaban desesperados, que carecían de rumbo, que al presidente le ganó la entraña por el pleito contra Anaya. ¿Sera? ¿No sabían desde el principio que la tenían perdida? ¿El partido que hizo el ridículo compitiendo por el segundo lugar? O ¿La campaña del PRI estuvo siempre diseñada para aumentar la brecha entre el segundo y el primer lugar?

En una entidad imaginaria, el partido que sabe (con anticipación) qué municipios tiene perdidos, postula a sus candidatos, pero no los apoya y destina los recursos para apoyar a los candidatos de otro de partido y con este otro partido negocia poner sus cartas fuertes en dónde tiene más posibilidades y a la vez asegura que sus competidores sean de chocolate. Si estuviéramos hablando de la iniciativa privada esto claramente estaría penado. Nosotros no lo vemos por dos razones: porque estamos muy ocupados viendo cómo se están peleando y porque como dije al inicio, era una entidad imaginaria.

La fiesta electoral

@PamCerdeira | @OpinionLSR | @lasillarota


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