¿Y qué hacemos?

Me gusta pensar que a la mayoría de las personas les interesa un México mejor. Nuestras diferencias radican en cómo creemos que eso se pueda lograr. Pero me queda claro, que independientemente de teorías y convicciones, un mejor país se construye con el trabajo de todas las personas. Así que si los indicadores nos atropellan, las decisiones del gobierno son viscerales, y la inseguridad no parece ceder, la pregunta obligada es ¿y nosotros qué hacemos?

Aquí algunas ideas.

1. Sé impecable. Empezando por lo que parece menos importante. No tires basura en la calle, paga tus impuestos, no des mordidas. La impecabilidad es quizá el mayor reto, es obligarte a andar recto sobre un país roto, como en la casa del Tío Chueco. No dar mordidas implica estar dispuesto a recorrer el camino largo, pero nadie dijo que arreglar las cosas sería tarea sencilla.

2.  Adopta una causa. ¿En qué crees? ¿Qué te mueve? Los perros de la calle, la educación, las personas de la tercera edad, lo niños con cáncer, las comunidades en pobreza, los derechos de las personas con discapacidad, elige una. Hay miles de organizaciones que necesitan de tu tiempo, tu talento o tu dinero. Preocuparte y ocuparte de alguien más es la forma más efectiva de contribuir a tu país.

3. Involúcrate en la discusión política. Giovanni Sartori decía que un mal gobierno es la consecuencia de sociedad que no se interesa en la política. No se trata de convertirse en el dueño de la verdad en las conversaciones de sobremesa. Se trata de estar informado de lo que está pasando para tratar de entender el rumbo por el que se pretende llevar al país. Pregunta, platica, discute, no para ganar conversaciones, sino para escuchar y comprender al otro. Si las cosas no marchan bien, inconfórmate. Usa tu voz y hazla valer.

4. Organízate. Conoce a tus vecinos. Estén en constante comunicación. No se trata de que sean amigos, se trata de que trabajen por el bien común: la seguridad de su cuadra, su colonia, la limpieza del parque: construyan comunidad. Cuídense unos a otros, y presionen a sus autoridades para que hagan lo que les corresponde.

5. Cuida tus palabras. Cuida las palabras que usas y sospecha de aquellas que comienzas a adoptar. El lenguaje moldea nuestro pensamiento, y la propaganda lo hace eficientemente a través de las palabras que decidimos utilizar, lo mismo si es la jerga de la delincuencia organizada o la clase política. Cuestiona hasta el origen de tus ideas, y no renuncies a pensar.

Y que pase el desgraciado

@PamCerdeira @OpinionLSR | @lasillarota 



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