Opinión

¿Y los responsables?

México requiere de un liderazgo a toda prueba, regido por la Constitución, lejos del chantaje político. Nadie está por encima de la ley. | José Luis Castillejos

  • 02/07/2019
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Al ganar las elecciones, hace un año, el hoy presidente de México, Andrés Manuel López Obrador rechazó que su gobierno fuera a convertirse, con el tiempo, en una "dictadura encubierta" y que fuera a promover la confiscación de bienes contra quienes saquearon al país.

Los mexicanos esperan aún que todos los que extrajeron recursos de la caja fiscal (presidentes de la república, gobernadores, alcaldes y todo tipo de funcionarios) vayan a la cárcel.

Ni perdón, ni olvidó, ni reconciliación con quienes saquearon México. Todos los ex gobernantes deben ser llamados a cuentas y si son hallados culpables sancionarlos penalmente.

La administración de AMLO, que se queja constantemente de la corrupción, no quiere, sin embargo tomar el toro por las astas.

Él tiene la solución y sus quejas solo van a un saco roto, pues si no tiene el valor de llevar a los tribunales a los que integraron la mafia del poder, mejor que no diga nada y aplique el borrón y cuenta nueva.

Hace un año lanzó un discurso conciliador e hizo un llamado a la calma y a frenar la incertidumbre ciudadana generando con ello tranquilidad en los mercados internacionales.

Con un inobjetable triunfo de un 53 por ciento, el líder de Morena hizo un llamado a los mexicanos para poner a México por encima de todo los intereses, pero ese discurso hoy no tiene cabida en el corazón de muchos mexicanos que están perdiendo sus empleos por el recorte presupuestal en que está empeñado.

Las cosas se están haciendo mal, ya que de un lado está cerrando las oportunidades a miles de mexicanos, entre ellos unos 200 periodistas de la agencia gubernamental Notimex, pero por el otro le está abriendo la oportunidad a miles de migrantes para que trabajen en México; y no conforme con eso inyectará 20 millones de dólares a El Salvador para emplear a ciudadanos en ese país y contener su salida hacia Estados Unidos.

Es decir, está haciendo todo lo contrario a lo que alguna vez dijera Don Vicente Guerrero de que: “La patria es primero” pues al promover la asistencia humanitaria para extranjeros bajo la premisa que donde come uno comen millones, López Obrador está traicionando a México.

Si bien está empeñada la actual administración en mantener la disciplina financiera y respetar los acuerdos internacionales contraídos por el Estado, sí es conveniente garantizarle a los connacionales techo, alimentación, empleo porque lo que sucederá es que muchos mexicanos se sumarán a las caravanas rumbo a Estados Unidos.

Pero de nada sirve ser un “quejitas” y tener un discurso sólo para las masas cuando en la realidad todo es distinto. Él mismo lo dijo: “No habrá confiscación de bienes” de quienes robaron, y a la luz de esa posición pues cualquiera puede volverse millonario en un cargo y no pasa nada.

Erradicar la corrupción y la impunidad debiera ser una de sus prioridades y abarcar a todos: políticos, amigos y familiares, y lo ahorrado en esta lucha se dedique al desarrollo del país.

López Obrador prometió bajar el precio de los combustibles y crear empleos, pero nada de eso ocurre. La gasolina sigue igual de cara y se ha anunciado el despido de cinco mil trabajadores.

Por lo pronto, 22 corresponsales (19 mexicanos, un chileno, un colombiano y un español) internacionales de la Agencia de Noticias Notimex han quedado literalmente abandonados en el extranjero. No les pagan desde hace seis meses, no reciben aguinaldo del 2018, y uno de ellos está enfermo de Parkinson, abandonado a su suerte y viviendo de la caridad humana.

No es la primera vez que se hace este tipo de prácticas, desde el 2013 se presionó a varios corresponsales para que aceptaran contratos con menos salarios y sin prestaciones. A ello se prestaron todos los directivos quienes hoy también están en la calle. Suman ya casi 200 despedidos en esa empresa que ahora se dedica sólo a elaborar notas basadas en fuentes no propias con lo cual se derrumba la mayor agencia de noticias del Estado Mexicano. Les han dicho a todos que si quieren cobrar sus ahorros deberá ser sólo un 40 por ciento. Es decir un robo descarado.

Este es el país que está gobernando Andrés Manuel López Obrador de quienes muchos ya se sienten decepcionados. Claro está que tiene una gran legión de defensores que, desde las redes sociales, lanzan lodo contra quienes piensan de distinta manera, olvidándose que hay otros cien millones de mexicanos esperando por mejores decisiones políticas.

"Escucharemos a todos pero le daremos preferencias a los humildes y olvidados, principalmente a los indígenas", dijo hace un año. Hoy en comunidades indígenas y campesinas el abandono es total.

Sobre la violencia dijo que se atenderán las causas y ello exige el combate a la pobreza. La paz y tranquilidad son producto de la justicia. No hay tal combate.

Este lunes, en el marco de la instalación de la Guardia Nacional en Tabasco, la delincuencia organizada les dio su bautizo y bienvenida y quemó cuatro vehículos. “A ver cuántos salen vivos”, retó el jefe de la plaza apodado “El Pelón”.

Esta ofensiva en el estado de Tabasco contra la recientemente creada Guardia Nacional, encargada de contener a los migrantes centroamericanos, caribeños y africanos es apenas la punta del iceberg de lo que se avecina.

La carretera Villahermosa-Teapa fue cerrada en ambos sentidos en la zona de La Majahua, debido al incendio de los vehículos. La Guardia Nacional inició operaciones en Tabasco como parte de los compromisos contraídos por el gobierno de México con su similar de Estados Unidos a fin de que este no impusiera aranceles a los productos.

López Obrador prometió un plan de reconciliación para México y se ha pronunciado constantemente por el respeto al derecho internacional. Más que reconciliación hay una sociedad polarizada.

Pero en su intención, reiterada en sendos discursos, de que va a gobernar con rectitud y justicia sin traicionar al pueblo, bajo la ambición legítima de querer pasar a la historia como un buen presidente de México, López Obrador podría fracasar si se convierte en “candil de la calle y oscuridad de su casa”.

AMLO tendrá que hacer un replanteamiento y entender que el país no se puede gobernar bajo la óptica del rencor y la amenaza. Esta Nación requiere de un pacto de gobernabilidad que ayude a sacarlo del atraso, la marginación, la pobreza y poner tras las rejas a los ladrones de cuello y corbata que han extraído millonarias sumas de dinero de las arcas de la Federación mientras millones de mexicanos viven en pobreza.

México requiere de un liderazgo a toda prueba, regido por la Constitución, lejos del chantaje político. Nadie está por encima de la ley.

A AMLO, que ha militado en las filas del PRI y ha sido del PRD, no le queda otra que mirar hacia delante y afrontar los retos que México demanda.