Poco se puede abonar al debate relativo a la renuncia de Margarita Zavala al PAN. Se ha hablado de su trayectoria, de sus más de 30 años en el partido, de ambición, de falta de espacios para desarrollar su carrera política, de sus querientes y de sus malquerientes.

Lo curioso del debate posterior a la renuncia de Margarita es que no se ha ceñido a las cualidades o defectos de la precandidata, ni tampoco a un cambio radical en el PAN de visión o de formas; el debate es ¿qué tanto daño le hace al PAN y al Frente Ciudadano por México?

Bajo dicho pragmatismo y dejando un poco de lado las pasiones, creo que es importante reflexionar:

·         El PAN es una de las pocas instituciones de este país que jamás ha ceñido su destino y su actuar en la política a personas en lo individual. No es la cola de un caudillo (como el caso de Morena) ni tampoco tiene su destino ligado al de un proyecto electoral. El fundador, Manuel Gómez Morín, dejó eso muy claro desde antes de que se fundara el PAN, cuando Vasconcelos le solicitó su apoyo para contender por la Presidencia de la República y Gómez Morín le respondió; palabras más, palabras menos: que se tenía que fundar un partido porque si ganaba (Vasconcelos) no tendría cómo ni con quién gobernar y si perdía se perdería también el esfuerzo.

·         Las declaraciones que por lo visto más indignan a la gente de Margarita son aquellas referentes a que ni el PAN ni el Frente pierden votos por la renuncia... Incluso hay una encuesta seria de Buendía & Laredo que constata que el daño no es profundo; la pregunta es ¿el objetivo era dañar al PAN? ¿Por qué es tan indignante que no dañe a la institución? ¿Casi 80 años de trabajo se deberían caer por la renuncia de un militante, sea quien sea? En su favor puedo asegurar que con la salida de Margarita todos pierden, algunos más y otros menos... el PAN no.

·         No sería completamente ilógico pensar que el objetivo es dañar al PAN porque tampoco es muy lógico creer que por la vía independiente es viable que Margarita llegue a la presidencia.

·         ¿Y los que se quedan? ¿Qué va a pasar con todos los militantes auténticos que apoyaban a Margarita y no están dispuestos a seguir su carrera fuera del PAN? Llevaban dos años en campaña y evidentemente una campaña nacional va aparejada de muchas intenciones locales. ¿Todas esas personas también van a renunciar a sus aspiraciones y a su partido? ¿Creen que en serio van a poder hacer una campaña presidencial de un no panista desde el PAN?

·         El tema que se ha dicho en medios sobre la vinculación de una parte del PAN al PRI no parte de la renuncia de Margarita; parte de una serie de señales que llevan tiempo sucediendo y que fueron evidenciadas en la elección de la Mesa Directiva del Senado. No es mi intención hacer un juicio ético, pero quienes tienen acuerdos con otros partidos, fuera de los cauces institucionales, están rompiendo los estatutos.

·         Tampoco considero válido que personas que llegaron al PAN en el gobierno de Calderón intenten dar cátedra de cómo debe comportarse y pensar un panista... sus argumentos solo dan risa; no ayudan a Margarita, que sí tiene esa historia en su vida y no la tiene que fingir.

Para terminar, creo que es justo decir que esta es la segunda escisión del PAN en lo que va del siglo. La primera, provocada desde los Pinos, acabó en la expulsión del entonces presidente del PAN Manuel Espino. Creo que la fragilidad institucional que inició con esa injustificada expulsión que trasgredió la institucionalidad, terminó el viernes pasado con una injustificada renuncia.

@JulioCastilloL ?| @OpinionLSR | @lasillarota



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