Opinión

Volver al futuro

Los políticos en el poder continuaron endeudando al país. | Ismael Jiménez

  • 29/04/2020
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En los últimos 40 días, hemos vivido un mundo en el que parece dominar el caos, en donde las sombras de la opacidad, acrecentan la incertidumbre sobre hacia dónde dirigiremos nuestros pasos como país y sociedad.

Quizás nuestro desasosiego, sea parecido a las imágenes de la cinta Volver al Futuro II, en donde en un viaje por el tiempo, los personajes de la historia, se encuentran en un mundo caótico y lleno de anarquía generada por la ambición.

La similitud de la historia, se asemeja al caos que hoy vive el sistema de salud en México, que como hemos señalado, el covid-19 evidenció en todos los sistemas sanitarios del planeta.

En la película, los personajes de la historia, tienen la oportunidad de viajar en el tiempo para enmendar el caos ocasionado por la codicia y la ambición que crea una realidad alterna.

En el caso de nuestro país, si tuviéramos la oportunidad de regresar al pasado para reconfigurar el futuro, hoy nuestro presente, elegiríamos 1988, año en que Salinas, asume la presidencia mediante el fraude electoral más grande de la historia de México.

Ese año, distintos acontecimientos delinearon el futuro del país, pero vale recordar, que la llegada de Salinas a la Presidencia, fue precedida por ocho años de crisis económica, caracterizada por una deuda de estado sin precedentes.

Al final del sexenio salinista, luego del espejismo de crecimiento, progreso y la necesidad de privatizar Pemex, México enfrentó la crisis económica más grande de su historia reciente.

En diciembre de 1994, bajo argumentos poco claros hasta el día de hoy, los empresarios decidieron sacar su dinero del país, provocando el “error de diciembre”. La crisis se detonó en los primeros 20 días del gobierno de Ernesto Zedillo.

La mega-devaluación de diciembre, terminó con los bancos en bancarrota y el pasivo del Fobaproa. Deuda que seguimos pagando los mexicanos de todos los estratos sociales.

Zedillo enfrentó también la crisis de los países del Sureste Asiático, de la que salió relativamente bien librado, debido a su cercanía con el gobierno de los Estados Unidos y a más deuda contratada.

Para entonces, la privatización de Pemex, era un objetivo de los neoliberales y ya se hablaba de privatizar los servicios de salud.

El plan para vender todos los activos del Estado tenía la finalidad de adelgazar la carga pública. La manera de reponer los ingresos que el gobierno dejaría de percibir, se centraba en la recaudación de impuestos y las exportaciones, fruto del TLC.

No obstante, los políticos en el poder continuaron endeudando al país. Al inicio del nuevo siglo, el gobierno de Fox recibió una economía con cierta estabilidad, que pronto se tambaleo, con el estallido de la burbuja de las puntocom. El ataque a las Torres gemelas, terminó por marcar el derrotero de un gobierno timorato en todos los sentidos.

Como nunca antes, el gobierno de Fox recibió recursos excedentes por la venta de petróleo, pero esas ganancias nunca se transformaron en fomento al desarrollo, ni tampoco en incentivos al agro y a las pequeñas y medianas empresas.

En el sector salud, comenzaron los recortes. Menos medicinas, menos hospitales, falta de equipo médico, salarios bajos y menos contrataciones.

Con Fox, se disparó la corrupción y se dio paso a un grupo de amigos, políticos y empresarios que se beneficiaron de los recursos públicos, a lo que se dieron en llamar inversiones privadas.

Calderón recibió los beneficios de una economía estable, fruto de los excedentes petroleros, ello pese al incremento de la deuda durante el sexenio anterior. Asumió la Presidencia bajo la sospecha de un nuevo fraude electoral, pero se apersonó en el poder haiga sido como haiga sido.

Para entonces, la convicción de privatizar el sector energético era obcecada, en tanto que el sistema de salud, se desmantelaba para abrirlo a la inversión privada.

Corrupción y despilfarro caracterizaron a los gobiernos panistas, pues, aunque hoy presumen que durante sus sexenios la economía crecía, lo que no dicen es que la deuda también lo hacía.

Calderón incrementó 168 por ciento la deuda interna y 145 por ciento la externa, mientras que la deuda de los estados aumentó más de 400 por ciento entre el 2000 y 2017.

Quienes presionan al gobierno de la 4T, tampoco dicen, que todos los años el gobierno, hace un apartado del presupuesto público para el pago de la deuda contratada en sexenios anteriores.

En el lapso del recuento histórico, endeudaron a Pemex como ninguna otra corporación responsable lo hubiera hecho. El objetivo era quebrarla para rematarla y venderla en pedazos.

Pero el coloso petrolero mexicano se niega a morir y a dejar su posición como el décimo productor más grande del mundo. ¿Eso explica por qué rescatarla?

Durante ese lapso de historia, no se escuchó a los opinadores, ni a los que hoy vociferan en los medios de comunicación opinar al respecto. A todos ellos les incomoda que se hable del pasado, pero es a través de los viajes en el tiempo, que logramos entender el presente y tener una oportunidad para cambiar el futuro.

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