Opinión

“Viva Chávez, Viva Maduro”

Cuando la solidaridad requiere mejorar la puntería. | Carlos G. Torrealba M.*

  • 08/09/2019
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Recientemente, Circe Camacho, legisladora del Partido del Trabajo, ganó resonancia debido a sus declaraciones en la edición XXV del Foro de Sao Paulo realizado en Caracas el pasado mes de julio. Esos “Viva Chávez” y “Viva Maduro” detonaron todo tipo de mensajes de apoyo y rechazo, estos últimos llegando incluso a las amenazas de muerte. La presente no es una carta respuesta a la legisladora, ni mucho menos, solo pretendo, como venezolano en México, tomar este acontecimiento para poner sobre la mesa una reflexión más amplia.

En realidad, Camacho aclaraba días después que no era chavista ni madurista porque eso sería reivindicar a las personas, y de lo que se trata es de reivindicar movimientos, la justicia y la equidad. Quisiera defender, en ese sentido, que reivindicar movimientos y luchas populares en Venezuela se aleja cada vez más de apoyar el proyecto chavista instanciado ahora por Maduro y el PSUV.

Rechazo cualquier amenaza de muerte en contra de la legisladora. Todo el mundo tendría que tener el derecho de expresar sus posiciones políticas. Lamentablemente, en Venezuela, el Estado no solo amenaza sino que concreta la muerte por razones políticas y el reciente informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos es la última evidencia de esto.

Las declaraciones son desafortunadas, más aún, porque México no tiene la necesidad de buscar referentes en otros lados para de alguna forma legitimar el interesante proceso político que tiene en manos (y menos esos). El movimiento político con el que se identifica la legisladora tiene la oportunidad de liderar una izquierda que no caiga en los errores de Ortega, Chávez o Maduro; creando vinculaciones de alto nivel más virtuosas, por ejemplo, con el Frente uruguayo, con Evo en Bolivia (cada vez menos fanático de la revolución bolivariana), con Fernández en Argentina e, incluso, con la dupla Sanders/Ocasio-Cortéz en EU.

En realidad, al bloque anterior le toca la difícil tarea de reinventar la izquierda y demostrar cómo apostar por la inclusión sin caer en tentaciones autoritarias o provocar desastres económicos -peligros, por cierto, que no son exclusivos de la izquierda-. Más aún, esta necesidad de reinventarse y de deslindarse de desenlaces como el venezolano ya tiene importantes señales: el propio Foro de Sao Paulo de Caracas mostró ausencias importantes respecto a las ediciones anteriores. Habíamos declarado el fin del giro a la izquierda e inicio de un giro a la derecha, y ganó López Obrador en México, y todo indica que lo mismo hará Fernández en Argentina. Los procesos políticos en la región no son lineales.

Cada vez son más los activistas e intelectuales de izquierda que se deslindan abiertamente de Maduro, aunque todavía hay quienes lo consideran contradictorio. ¿Cómo ser de izquierda y no apoyar a Maduro? Quisiera proponer una ruta. En primer lugar está el tema de todas las violaciones a los derechos humanos realizadas por el Estado-PSUV; si esto no le persuade porque el target de este punto no son los chavistas, entonces acudamos a los siguientes elementos:

1) En los últimos cinco años, el gobierno bolivariano dejó atrás las reivindicaciones a los más pobres y los ha vuelto aún más pobres. Las recientes sanciones norteamericanas empeoran la situación pero no la causaron.

2) El autoritarismo sobre “los suyos” es cada vez más latente. Como si la opresión sobre quienes adversan al gobierno no fuera suficiente, habría que contar con: a) el incremento de los ataques a los pueblos originarios venezolanos, b) la eliminación de contratos colectivos con sindicatos de las empresas públicas, c) el reforzamiento del esquema extractivista, d) el encarcelamiento de líderes sindicales, e) la asfixia, desplazamiento e invisibilización del poder comunal y f) los fraudes en primarias y obstáculos a candidaturas de líderes comunitarios emergentes. Se trata de una situación que ya ha generado protestas, entre las cuales destaca la realizada por la Plataforma Campesina el año pasado que directamente le exigió a Maduro, entre otras cosas, la destitución de los militares a cargo de las instituciones agrícolas.

3) Habría entonces que tomarse la aclaración de Camacho en serio y mostrar solidaridad con estas luchas, no con unos líderes cada vez más alejados de ellas. Estos movimientos, en tiempos convulsos con agentes externos, se repliegan con Maduro, sí, aunque se nota menos efusividad. El acompañamiento de estas luchas tendría que ser de forma constante: no solo en el cierre de filas frente a la amenaza estadounidense, sino también en sus denuncias sobre los atropellos del Estado.

4) Se pide que Estados Unidos permita a los venezolanos resolver sus problemas entre ellos, pero desde 2015 esa posibilidad la cerró Maduro y el PSUV al clausurar las elecciones. El antiimperialismo motiva a seguir apoyando a Maduro a pesar de todo esto. Lo entiendo, porque el razonamiento es que se vale hacer cualquier contrapeso al liderazgo estadounidense en la región, cueste lo que cueste. Pero, no nos exijan a los venezolanos seguir pujando por luchas abstractas entre potencias cuando día a día sabemos que gran parte de la responsabilidad de la crisis radica en los líderes chavistas.

Dedico esta nota a los nueve comuneros presos del Eje Socialista, a los 6 miembros de la CRBZ asesinados, a todos los presos políticos venezolanos y a las víctimas mortales de Chávez, Maduro y el PSUV

* Carlos G. Torrealba M

Licenciado en filosofía por la Universidad Central de Venezuela (2013), maestro en sociología política por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora (2014-2016) y candidato a doctor en Investigación en Ciencias Sociales en FLACSO México (2016-2019).

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