Opinión

Visita a Washington

Encuentro entre Peña y Obama tuvo un énfasis notable en temas de seguridad.

  • 12/01/2015
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Las reuniones entre presidentes de países vecinos siempre son importantes, pero en relaciones maduras -y la relación entre México y Estados Unidos es cada vez más una relación madura- generalmente no viene con anuncios grandes, ni platillos ni bomberazos. El trabajo serio se hace durante todo en año entre secretarías de los dos gobiernos y la agenda está bien planchada antes de que la cumbre inicie. Pero en el caso de la visita que realizó Enrique Peña Nieto a Washington la semana pasada, si bien no hubieron anuncios sorprendentes, se dieron algunas declaraciones y noticias interesantes y se mostraron algunos cambios sutiles que valen la pena analizar.

 

Los dos anuncios importantes de la cumbre fueron sobre migración y aviación. En el caso de migración, Peña Nieto anunció que los Consulados Mexicanos en Estados Unidos empezarían a expedir actas de nacimiento para los mexicanos que desean acceder a la legalización anunciada en Estados Unidos por Barack Obama, que afecta a todos los indocumentados que tengan hijos nacidos en el país. Esta medida puede afectar varios miles de mexicanos que califican para la legalización, pero carecen de documentos de identidad mexicanos. En cuanto a aviación, anunciaron los dos que habían concluido un acuerdo de "cielos abiertos" que permite expandir las rutas aéreas entre los países, algo bastante bienvenido tanto para el comercio como para las familias binacionales.

 

El énfasis de la reunión presidencial estuvo, como previsto, en los temas económicos, reconociendo los avances en infraestructura fronteriza y avanzando en algunas negociaciones sobre regulaciones y tránsito entre los países. Pero a diferencia de las primeras dos reuniones formales que habían tenido Peña Nieto y Obama en México, este encuentro también tuvo un énfasis notable en temas de seguridad, con ambos mandatarios reconociendo los retos que existen en México y la posibilidad de aumentar esfuerzos para coordinar información y respuestas contra grupos transnacionales que se mueven entre los dos países. Sin regresar a la centralidad que tuvo este tema en el sexenio pasado, regresó el diálogo sobre la colaboración en seguridad pública con mayor fuerza e importancia de lo que había tenido en mucho tiempo.

 

También quedó claro que los mandatarios tocaron base sobre asuntos de política global más allá de la relación bilateral, incluyendo Cuba, ya que el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos tiene la posibilidad de generar cambios profundos en todo el hemisferio. No sabemos que otros temas globales tocaron, pero seguramente eran varios. Además, aunque Peña Nieto reconoció la decisión de Obama de legalizar a los migrantes, todo parece indicar que también le presionó para que los requisitos y los procesos para que los migrantes apliquen no sean demasiado complicados.

 

Fue una reunión sin sobresaltos ni sorpresas, pero permitió dar seguimiento a los temas principales entre los dos gobiernos justo en un momento álgido de cambios por la crisis de seguridad en México, la legalización de indocumentados en Estados Unidos y el restablecimiento de relaciones Cuba-EUA, además del desafío constante de quitar las trabas y barreras que minan la competitividad en las relaciones económicas entre los dos países. No hubo frases memorables ni anuncios espectaculares, pero sí avances medidos y necesarios en una agenda compleja entre los dos países vecinos.

 

@SeleeAndrew 

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