Opinión

Víctimas civiles en la lucha contra el terrorismo

Con la eliminación de los informes sobre las operaciones contra el terrorismo y las bajas civiles en los ataques, Trump retrocede en términos de confianza. | Alicia Fuentes

  • 19/03/2019
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Desde que Estados Unidos inició en 2001 su lucha contra el terrorismo y siempre argumentando que actúa en defensa propia, Washington ha lanzado una serie de operaciones tácticas en varios países orientadas a eliminar a quienes identifica como sus enemigos. Sin embargo, desde la óptica jurídica, ejecutar a alguien sin un juicio previo es considerado una ejecución extrajudicial, y eso es un acto reprobable aún más cuando existen víctimas civiles.

En lo que parece una muestra más del interés del presidente Donald Trump por eliminar el legado de su antecesor, el pasado 6 de marzo, Trump emitió una orden ejecutiva que revoca el requisito del Director de Inteligencia Nacional para presentar un informe anual sobre el número de ataques a objetivos terroristas que Estados Unidos realiza fuera de áreas de conflicto, así como de las muertes de combatientes y civiles durante esos ataques.

Si bien en zonas no hostiles los ataques contra el terrorismo suelen ser menos frecuentes, se utilizan armas más pequeñas y se ejecutan con mayor precaución para minimizar el daño a los civiles, el requisito de presentar informes representaba, desde la moralina estadounidense, un equilibrio entre los compromisos de preservar la seguridad y de transparencia para que la opinión pública evaluara si su gobierno cumplía con los estándares establecidos para dichas operaciones, pero más importante aún representaba el deseo de Barack Obama de responsabilizar públicamente al gobierno de las víctimas civiles en la guerra.

El hecho de que Donald Trump quiera cubrir los ataques contra objetivos terroristas fuera de las zonas de conflicto, elimina la posibilidad de conocer el número de bajas civiles en las operaciones estadounidenses de este tipo, pero especialmente de las más polémicas, como los ataques con aviones no tripulados e incursiones terrestres en áreas civiles de Afganistán, Siria e Iraq; o los ataques concertados con Emiratos Árabes contra Yemen, o los realizados en países como Somalia y Libia en donde se ha generado una reacción violenta por parte de poblaciones civiles.

Recuento de víctimas civiles

Para que el lector se dé una idea, de acuerdo con datos de The Bureau of Investigative Journalism, tan sólo durante la misión de la OTAN liderada por Estados Unidos en Afganistán se realizaron 392 ataques en noviembre de 2018 que dieron como saldo 66 edificios destruidos y en los cuales es muy probable que hayan fallecido civiles, incluso miembros del ejército estadounidense justifican que debido a que los talibanes usan a civiles como escudos humanos es "difícil de discernir" cuando civiles están dentro de edificios. Por su parte, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (MANUA) documentó que del 1 de enero al 30 de septiembre de 2018 se habían registrado 8,050 víctimas civiles, 2,798 muertos y 5,252 heridos, cifras que han superado los números de víctimas civiles registradas en todos los años desde que comenzó a sistematizarse el registro de víctimas civiles en 2009. De hecho, durante los primeros meses nueve meses de 2018, tan sólo como resultado de operaciones aéreas progubernamentales se documentaron 649 víctimas civiles en Afganistán, 313 muertos y 336 heridos, de las cuales casi la mitad son responsabilidad de la administración de Donald Trump.

Respecto al número de ataques, un rotativo estadounidense publicó que durante los ocho años de la administración Obama se realizaron 1,878 ataques con drones, mientras que en lo que va del mandato de Trump se han contabilizado 2,243 ataques con aviones no tripulados.

Actualmente el Congreso estadounidense está evaluando opciones para abordar la brecha de transparencia sobre los informes de víctimas civiles que originó la orden ejecutiva del presidente. Paradójicamente, y muy a pesar de Donald Trump, el Pentágono también está revisando su propia contabilidad de víctimas civiles para encontrar formas de mejorar la rendición de cuentas. Con el Congreso y el Departamento de Defensa trabajando activamente en el tema de las víctimas civiles puede contribuir a proteger a los civiles en conflictos que involucran el uso de fuerza letal, sin embargo, para ello se requiere de informes que incluyan el número de víctimas civiles tanto fuera como dentro de las áreas de conflicto.

La idea de rendir informes por parte del Director de Inteligencia Nacional era aglutinar las diferentes perspectivas de todas las agencias de inteligencia para realizar el análisis de una operación determinada. Donald Trump obvia que las evaluaciones sobre temas de importancia nacional son una de las tareas de inteligencia y que coordinar a la comunidad en la materia y otros departamentos contribuye a reducir el riesgo de propagar información errónea con el riego aún mayor de que caiga en manos de adversarios.

Las cifras y acciones muestran que con Donald Trump hay más ataques, más muertes de civiles en conflictos en los que Estados Unidos está involucrado y menos transparencia. Con la eliminación de los informes sobre las operaciones contra el terrorismo y las bajas civiles en los ataques, Donald Trump retrocede en términos de confianza, especialmente a la luz de una investigación de inteligencia del que él y su administración están siendo objeto. Hacer menos transparentes actos de por sí deleznables sólo apunta a promover la impunidad.

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@alifur1  | @OpinionLSR | @lasillarota

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