Opinión

Veracruz en la víspera de las elecciones de junio

Sucesos recientes han generado un clima de incertidumbre y malestar social en Veracruz.

  • 11/02/2016
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En este año 2016 se escenificarán varias elecciones; empezamos en el mes de enero con la elección extraordinaria para la renovación del Ejecutivo Local en Colima luego de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinara su nulidad, y el 5 de junio habrá elecciones en 13 entidades federativas en donde destaca la elección en 12 de ellas de la gubernatura del Estado; y en la Ciudad de México se elegirá el Constituyente que tendrá a su cargo la alta encomienda de integrar la Constitución Local de nuestra Ciudad Capital.

 

Pero me gustaría resaltar las características que se están escenificando en Veracruz en donde se renovará el Congreso Local (50 diputados; 30 por el principio de mayoría relativa y 20 por el principio de representación proporcional), y se renovará el Ejecutivo Local en lo que se ha llamado una “mini-gubernatura”, ya que quien gane ostentará el cargo sólo por dos años para empatar el proceso electoral con la elección de 2018. Habrá que ver qué tanta operatividad tiene este experimento.

 

El proceso electoral ya en marcha está mostrando tintes peligrosos de hartazgo social y político que deben ser tomados como “focos rojos” y deben, además, atenderse con prontitud si se desea que prevalezca el estado de Derecho en dicha entidad por un lado, y por el otro, si se quiere arribar a buen puerto en las elecciones locales que ya referimos.  Con esto último me refiero a generar un clima en el que la gente participe activamente en dicha elección y se manifieste por el candidato, coalición o partido político de su preferencia.

 

El actual gobernador Javier Duarte presenta un discurso en el que señala que no pasa nada en el estado, pero la realidad es otra. El mismo PRI por conducto de su dirigente estatal, Alberto Silva Ramos, anunció que su candidato de “unidad” estará bajo el mando del senador Héctor Yunes Landa; por “unidad” parece más bien significar recomposición.  Pero el estado necesita mucho más que eso frente a la Alianza entre el PAN y el PRD, pero sobre todo al clima de inseguridad que refleja la entidad.

 

Aunque también en el PAN existen posicionamientos que generan incertidumbre en la población, ahí tenemos el caso de Juan Bueno Torio que renunció a dicho Instituto Político en razón de no compartir los métodos de designación de su partido.

 

Pero más allá del clima político al que podríamos dedicarle una columna completa y más, lo que realmente es preocupante es el clima de violencia que está viviendo el estado.  Según la Revista Proceso, recientemente fueron hallados cementerios o fosas clandestinas; hay secuestros, “levantones”, balaceras, encuentros entre autoridades de seguridad pública y presuntos integrantes de grupos delictivo en donde la población queda en ocasiones en medio de las balaceras, entre otros hechos más.

 

Esta situación hace ver al gobierno estatal debilitado, inoperante y con poca capacidad para atender una de las principales demandas de la población que es contar con un Estado de Derecho y un estado seguro, que al final, en una de las obligaciones legales de todo gobierno.

 

Además de lo descrito, de manera particular en últimas fechas, destaca la desaparición de cinco jóvenes en Tierra Blanca que algunos lo han equiparado como el caso Ayotzinapa pero de Veracruz, o bien, sin ir más lejos y según diversos medios de comunicación dieron la noticia de que la periodista Anabel Flores Salazar, quien se desempeñaba como reportera que cubría la fuente policiaca para el periódico El Sol de Orizaba, fue localizada sin vida luego de ser secuestrada.

 

El estado de Veracruz está considerado como una de las entidades del país con altos índices de inseguridad que lo colocan como un estado peligroso para ejercer el periodismo; según agrupaciones que defienden los derechos de la libertad de expresión. No olvidemos el no muy lejano asesinato de Rubén Espinosa, otro periodista.

 

Estos hechos y otros más han generado un clima de mucha incertidumbre y malestar social tanto estatal como nacional, aunado a la víspera de las elecciones locales que se llevarán en dicha entidad federativa. Es urgente una recomposición en el estado, y como se ven las cosas deben ser los propios ciudadanos que organizados establezcan su descontento y las directrices a seguir en la entidad.

 

De prevalecer la situación en el estado podemos generar un clima en donde la población más que participar en las elecciones muestre su descontento o tenga miedo de ir a votar, lo que puede generar un escenario catastrófico de poca participación ciudadana y, lo peor, podrían unos cuantos legitimar un sistema, independientemente de quien gane la elección, que no es propio de cualquier democracia, en donde uno de sus principios básicos es justamente la participación de la sociedad en la toma de decisiones, y votar, es una decisión.

 

Debemos estar atentos a los acontecimientos que se den en torno a esta entidad federativa que tiene en su historia grandes facetas que forjaron nuestra Nación.