Opinión

Uso de la fuerza por legítima defensa

El objetivo: proteger la vida e integridad física de los miembros de las Fuerzas Armadas, con apego al orden jurídico vigente y a los derechos humanos. | César Gutiérrez

  • 17/09/2019
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Esta semana sucedió un nuevo incidente entre civiles y personal militar que se encontraba resguardando una bodega en el poblado de Apango, municipio de Acajete en el estado de Puebla. En los videos, que inundaron las redes sociales y medios de comunicación, se ve cómo un grupo de pobladores trata de entrar por la fuerza en el cerco de seguridad que tenían montado los militares. Tras iniciarse una discusión, se escuchan las agresiones verbales de los pobladores y la respuesta de los soldados, en específico del teniente al mando que, en repetidas ocasiones, les dice "si me tocan a uno yo les toco a dos". Desde ese momento el grupo de pobladores envalentonados intento romper el cerco de seguridad utilizando palos y piedras, pero para sorpresa de ellos en esta ocasión el personal militar si respondió a las agresiones de la misma forma, con piedras y palos. En medio del alboroto y los gritos, que se observan en los videos, se escuchan detonaciones de lo que se puede percibir fue un arma corta. Según la versión del personal militar fue utilizada por algún civil que se encontraba entre la multitud. Los militares reaccionaron lanzando disparos al aire como medida disuasiva para proteger la vida e integridad física del personal militar, Así lograron dispersar a los agresores, esto de acuerdo al comunicado de prensa ofrecido por la Secretaria de la Defensa Nacional y la Dirección de Comunicación Social de la Guardia Nacional.

Se hizo del conocimiento de la sociedad en general que ante la ocurrencia en este tipo de delitos y en los casos en que el personal militar o de la Guardia Nacional acudan con el objeto de garantizar la seguridad y paz en el país, y sean objetos de una agresión, se actuará en legítima defensa conforme a los principios del uso de la fuerza y su gradualidad, para proteger la vida e integridad física de los miembros de las Fuerzas Armadas, con estricto apego al orden jurídico vigente y a los derechos humanos.

Durante años hemos confundido el uso de la fuerza con violación a los derechos humanos, situación contraria a los estándares internacionales del respeto de los derechos humanos, ya que lo que se busca es que no existan abusos por parte de las autoridades con los gobernados. No hemos podido entender que la aplicación de la ley es el único camino para existir como sociedad. Todo crimen que permanece sin castigo se convierte en impunidad y la impunidad es el cáncer más grande en el que puede vivir una sociedad.

Los militares siempre han tenido autorizado el hacer uso de la fuerza de acuerdo a cada una de las situaciones en que se encuentren: que esté en peligro su vida o integridad física, y la misma debe ser gradual a la amenaza y proporcional al peligro inminente de la agresión.

Hemos visto que la sociedad mexicana no conoce a sus Fuerzas Armadas, esta desinformada y por lo mismo se crean muchas leyendas urbanas alrededor de ellos. Muchos grupos de pseudo defensores de derechos humanos han intentado encasillar a las Fuerzas Armadas como asesinos y violadores de derechos, represores y brazo armado del gobierno; siendo totalmente falso. El soldado mexicano, por lo general, es gente que proviene de lo más humilde del pueblo y conoce las necesidad de las poblaciones más desprotegidas, por lo mismo cuando vemos que reaccionan ante una agresión de personas de comunidades que están ligadas al crimen organizado como el robo de combustible, la sociedad no sabe qué esperar respecto a esta reacción de los militares, algunos se muestran contentos y agradecidos por que por fin se defienden de los criminales que los humillan con las agresiones de los últimos meses.

También existe otro sector de la sociedad con intereses personales que los ven como una amenaza; y de eso es lo que debemos cuidarnos. Esos intereses muchas veces están ligados a intereses criminales de las bandas organizadas, que ven en las Fuerzas Armadas al único enemigo u obstáculo para poder tener el control total de las operaciones criminales a las que se dedican, y que están delimitadas por sus territorios.

Grupos criminales que han evolucionado en su actuar y forma de control, se saben con el poder necesario para controlar situaciones a su favor, ya sea por medio de políticos locales, organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación afines y sus ejércitos privados para hacer frente a la autoridad en caso de ser necesario. Durante los últimos años, estos grupos están dispuestos a sacrificar a su gente con tal de criminalizar las acciones de las fuerzas armadas, como lo vimos en Tamaulipas, Monterrey, Guerrero y en muchos estados más de la república mexicana. La forma de contratacar es reventando mediáticamente al personal militar, haciéndolos ver como los malos de la historia, como asesinos y represores, es así como han conseguido sacar a las fuerzas armadas de las zonas de control que tienen.

Será importante ver cómo reaccionarán los militares ahora que las agresiones y confrontaciones trataran de hacerlas mucho más grandes y provocadoras. Es sabido que se busca una mala reacción del ejército o marina para atacarlos con toda su maquinaria de medios afines, políticos, grupos de derechos humanos. La bandera de los derechos humanos es utilizada por los detractores del actual gobierno para atacarlo de forma directa y tratar de sacar raja política. En este momento muchos apoyan al personal militar porque políticamente les conviene debido a que la sociedad está indignada por las agresiones y humillaciones que recibieron en los últimos meses, cuando se sabe que los únicos que dan la cara y ponen el pecho a las balas son la fuerzas armadas, sin importar quién esté en el gobierno.

Para el desfile de ayer 16 de septiembre, por primera vez, se presentó la Guardia Nacional que comandó el desfile cívico militar. De hecho, se invitó a la gente a que asistiera para apoyar a los elementos castrenses llevando cartulinas y mantas que reflejaran su apoyo, ya que lo que más valoran las tropas mexicanas es saberse queridos por la población a la que juraron proteger.

La frase que más demuestra estos tiempo es aquella que dice; en tiempo de guerra y necesidad el soldado es respetado y Dios amado, pasada la emergencia el soldado es despreciado y Dios olvidado.