Opinión

Una última alternativa de competencia electoral

La única opción que tendrían Anaya y Meade, para generar una mayor competencia electoral, es que se unieran para hacerle frente a AMLO. | Fernando Díaz Naranjo

  • 25/06/2018
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A sólo unos días del cierre de las campañas electorales tanto federales como locales, diversos medios de comunicación nos han inundado con cualquier cantidad de encuestas y, casi de la misma manera podría decirse que hay resultados para todos los gustos, lo que, dicho sea de paso, deberá ser materia de análisis y estudio para los próximos legisladores que integren la Cámara de Diputados.

Pero en lo que, en términos generales, sí tienen una notoria aproximación es en las principales demandas de la población. Así, la inseguridad ocupa el primer lugar en la exigencia social, seguido del hartazgo que hay por el fenómeno de la corrupción, así como la falta de oportunidades para obtener un empleo y mejores salarios, entre otros tantos más.

Estos reclamos son prácticamente los mismos tanto a nivel federal como al interior de cada Estado, de cada municipio, de cada demarcación territorial –tratándose de la Ciudad de México–, y de cada región de nuestra República Mexicana. En algunos casos existen variantes particulares propias de alguna comunidad, pero lo que sí es un hecho es la alta demanda por la falta de seguridad y con ello el sentimiento de fracaso del gobierno en turno que, al momento de volver a pedir el voto en periodo de campaña, la exigencia de la población es de que necesita resultados y no promesas que no ha visto cumplidas, salvo contadas excepciones.

Esperanza

La inseguridad y la corrupción son los fenómenos que ahorcan a la sociedad, que la tienen en un vilo y que piden hoy un cambio que les devuelva la tranquilidad y, con ello, exigen resultados de un gobierno que se ha perdido en muchos aspectos y que su credibilidad se coloca en los niveles más bajos de su historia.

Por ello, es entendible que un segmento importante de la población mire en Morena una alternativa, pero también hay que decirlo, no porque sea un partido político que haya demostrado cosas importantes o porque haya tenido extraordinarios resultados. En realidad, es un partido más o menos de reciente creación y que, en algunos casos, ha acogido para sí personajes de dudosa reputación. Pero su líder ha sabido impregnar en la población ese ingrediente que le hace falta: esperanza.

Justo la esperanza en la población, por un lado, y por el otro, su hartazgo por muchos años de mal gobierno y corrupción son los pilares que sostienen al líder de Morena, aunado a que tanto José Antonio Meade como Ricardo Anaya libran una lucha encarnizada por asegurar que ostentan el segundo lugar en las preferencias electorales y con ello, se colocarían como una alternativa en lo que han considerado “la gran final electoral” contra López Obrador.

Así, tanto los partidos políticos que integran ambas coaliciones como los candidatos de las mismas, deberán hacer una profunda reflexión del mensaje tan directo y demoledor que gran parte de la sociedad les ha mostrado: alto a impunidad, a la inseguridad y a la corrupción, por mencionar algunos.

Sin embargo, a escasos días de que concluyan las campañas electorales y de que se lleve a cabo la elección del primero de julio, nos parece que la única alternativa que tendrían ambos candidatos, Anaya y Meade, para generar una mayor competencia electoral, es que se unieran para hacerle frente a Morena y a López Obrador, lo que establecería una elección inédita, independientemente del resultado.

A esto existen muchas preguntas, entre las que destaco las siguientes

1.    ¿Quién, por así decirlo, “declinaría” a favor del otro? Esta figura si bien no existe en la legislación electoral, si se podría hacer un posicionamiento político como ya se ha visto en otros cargos de elección popular a nivel local.

La respuesta a esta pregunta sería el que se pudiera establecer un corte de caja y que en una medición o encuesta bien estructurada y avalada por ambos contendientes, se determinara que quien resultara mejor posicionado sería el que le haría frente a López Obrador en la final por la Presidencia de la República.

2.    ¿Qué pasaría con los demás cargos? Me parece que éstos podrían quedar tal cual, aunque una “aparente” unificación por alcanzar la Presidencia de la República, podría redireccionar a los indecisos también en otras posiciones más debajo del cargo del Ejecutivo Federal en disputa.

3.    ¿Con esta unión se garantizaría el triunfo sobre López Obrador? No necesariamente, pero si podría establecer una elección de pronóstico reservado. Sin embargo, dudo que Meade o Anaya fijen una posición así, por lo que a estas alturas y, si las encuestas no se equivocan, todo indicaría que la elección estaría muy cercana a la definición.

No obstante, amable lector, la mejor opinión la tiene usted. ¡Hasta la semana que entra!!!

El PREP, ¿en manos de las instituciones electorales?

@fdodiaznaranjo | @OpinionLSR | @lasillarota

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