Opinión

Una sesión desastrosa

El desinterés y desestima muestran que la dirección que ha tomado este CNSP es la de repetir los mismos errores que ya se han cometido. | Francisco Rivas

  • 30/01/2019
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Finalmente, tras un año de no sesionar, el pasado jueves 24 de enero se llevó a cabo la III Sesión Extraordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), una asamblea muy esperada también por ser la primera del nuevo gobierno federal.

Esta sesión se entendía como fundamental por la innegable crisis de violencia e incidencia delictiva que vive el país. La expectativa era la de entender qué plantea en lo concreto este gobierno para atender a un país que cerró 2018 -por segundo año consecutivo- como el de mayor tasa de homicidio doloso desde 1997 y en el cual dicho delito creció en 24 de las 32 entidades. Un país donde se acaba de confirmar que 40,000 personas permanecen como desaparecidas y que estas podrían ser muchas más; un país donde la debilidad del Estado por procurar justicia permite que casi el 99% de los delitos permanezcan impunes.

Además, era urgente para atender lo que se establece en la ley. Tanto el gobierno del expresidente Peña como el del presidente López incumplieron en 2018 con su obligación de llevar a cabo su última y primera sesión ordinaria respectivamente.

Pese a todas estas expectativas y motivos por los que habría de ser un momento trascendental en la vida del país, la sesión fue un fracaso por las siguientes razones:

1.    El presidente López apenas se quedó los 15 minutos necesarios para inaugurar y dar un breve mensaje. Entró por atrás, no saludó personalmente a ninguno de los asistentes (como siempre lo habían hecho en su momento los presidentes, desde Zedillo hasta Peña) y se fue de la misma manera.

2.    De los 10 acuerdos que estaban pendientes de votarse (entre ellos una nueva fórmula para otorgar recursos en materia y el protocolo de uso racional de la fuerza) no se sabe cuál se votó ni qué se aprobó. Los gobernadores, francamente molestos, estaban distraídos ante el desorden evidente.

3.    Ante la falta de claridad de qué se estaba aprobando, se convocó a una segunda sesión privada para los gobernadores para el día siguiente, con el fin de aprobar los acuerdos.

4.    Ningún gobernador quiso hacer uso de la palabra para dar un mensaje o para hacer alguna propuesta.

5.    No hubo algún elemento que hiciese pensar que las propuestas avanzadas por los invitados permanentes que sí participamos hayan sido escuchadas. Nada fue retomado, es más, ante la molestia que suscitaron los mensajes que dimos tanto el Comisionado Nacional de Derechos Humanos, como el mío, que iban en contra de la militarización del país, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, dedicó el propio a defender la Guardia Nacional como si ese fuese el único aspecto que militariza la seguridad y el único elemento que habrá de lograr reducir la violencia en el país.

En resumen, en 20 años de vida del CNSP, no había sucedido que un presidente no se quedase a escuchar y dialogar, que no se aprobaran acuerdos, que los gobernadores no hablasen y que las propuestas de los otros invitados fueran desestimadas.

Simular el diálogo y centralizar decisiones

Es fundamental recordar que el CNSP es uno de los órganos colegiados más relevantes con los que cuenta el Estado debido a su representación y alcance. En el CNSP participan los tres poderes del Estado representados por el presidente de la República, el ministro presidente del Poder Judicial de la Federación y los presidentes de las mesas directivas de las cámaras de Diputados y Senadores, los 32 gobernadores, el representante de los municipios, los secretarios federales de Gobernación, Seguridad, Función Pública, Defensa Nacional y Marina, el Auditor Superior de la Federación, el Comisionado Nacional de Derechos Humanos, el Fiscal General de la República y cinco invitados permanentes de la sociedad civil que pasamos por un proceso de selección riguroso para ocupar el espacio.

Personalmente me pareció un ejercicio que nos enseña mucho del estilo del nuevo gobierno: simula el diálogo, pero centraliza las decisiones.

Como invitado permanente mi preocupación era escuchar, pero sobre todo aportar algo, es así como en el Observatorio Nacional Ciudadano desarrollamos un documento en el que se plasman puntualmente propuestas de política pública viables desde el punto de vista económico y legal, que permitirían atender esos delitos que como ciudadanos nos aquejan.

En contraste, el desinterés y desestima muestran que la dirección que ha tomado este CNSP es la de repetir los mismos errores que ya se han cometido en las últimas cuatro administraciones federales como son:

·         Resolver desde el centro los problemas locales.

·         Enfatizar en lo federal, olvidando la construcción de situaciones civiles desde lo local.

·         Militarizar la seguridad pública como una estrategia efectista.

·         Escuchar las voces coincidentes, desvalorizar las propuestas que siguen una lógica diferente.

·         Dicho de otra manera, mismos errores, pero más profundos.

Nuestra visión

La propuesta que desde el ONC entregamos al Pleno del Consejo descansa en tres ejes:

1.    Utilizar la inteligencia del Estado para reaccionar

2.    Privilegiar la prevención por encima de la reacción

3.    Fortalecer a las instituciones, todo desde una óptica de rendición de cuentas.

Estas propuestas buscan rescatar las experiencias positivas nacionales e internacionales en el combate a los delitos, la reconstrucción del tejido social y el desarrollo de una cultura de la legalidad y pueden ser revisadas en la siguiente liga: http://onc.org.mx/wp-content/uploads/2019/01/190123RecomendacionesONC.pdf para el uso de toda autoridad y ciudadano.

Sinceramente espero equivocarme, espero que la impresión de desinterés esté sustentada simplemente en una mala experiencia de un Consejo mal ejecutado y no sea la manera en la que el gobierno federal piensa relacionarse con las otras autoridades y la sociedad civil.

Anhelo que las autoridades de todos los niveles decidan aprovechar el trabajo que les donamos y permitan la construcción del país seguro que muchos deseamos ya que los 81 homicidios dolosos, los 711 robos con violencia, los 216 robos a casa habitación, los 254 robos a transeúnte y 244 robos de negocio que, según los datos oficiales de 2018, ocurren en un día promedio en nuestro país, no se resolverán centralizando las decisiones o militarizando la seguridad, se resolverán trabajando juntos con instituciones civiles sólidas e íntegras.

Urgente mejorar estrategia contra robo de hidrocarburos

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