Opinión

Una más de Guardia Nacional

Deberíamos dejar de pensar que todo cabe en la Seguridad Pública cuando es evidente que esta ha sido rebasada. | Eduardo Zerón

  • 21/02/2019
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Este jueves se votará el proyecto de dictamen en materia de Guardia Nacional que ha desatado un fuerte y enconado debate entre quienes están de acuerdo con la creación de este “cuerpo policiaco” y quien lo advierte como la militarización de la seguridad en el país. Derivado de esta discusión tal vez será que por primera vez veamos una oposición al régimen con la conformación del bloque PRI, PAN, PRD y MC. Morena estaría a sólo nueve votos para lograr la aprobación del dictamen con una mayoría calificada en el interés del Ejecutivo Federal.

Previo a la discusión, en parlamento abierto se expresaron y recogieron los puntos de vista de expertos, activistas, políticos y miembros de la sociedad civil organizada, el resultado del mismo pareció ser claro. Sí a una Guardia Nacional, con mando civil, con adiestramiento en materia de seguridad pública y Derechos Humanos, sí con alineamiento a los criterios de convencionalidad y tratados internacionales inscritos en la materia, e incluso como hábilmente logró advertirlo el PRI quien enmascara la Ley de Seguridad Interior para que sea el marco normativo, que regule el actuar de esta nueva Fuerza Armada Permanente, donde por supuesto se pronunciaron por un mando y la adscripción civil para aprobar el dictamen.

De las exposiciones vertidas en el Legislativo parecieron fundamentalmente destacadas los puntos en donde se advertía que no se necesita tener que realizar una reforma constitucional para hacer las labores que pretende la Guardia y que curiosamente parecen ser las mismas que previamente ya realiza la Policía Federal, entonces, ¿por qué no nada más le cambiamos el nombre a la Policía? Interesante incluso la de académicos como Alejandro Madrazo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) que en una muy puntual y acertada exposición, advirtió que este cuerpo no debería ser una Fuerza Armada Permanente, y fue enfático que estamos cercanos a la perpetuación de las labores de seguridad por parte de las Fuerzas Armadas, al dejar su creación plasmada en una reforma constitucional.

Es de interés lo dicho también por los legisladores como Miguel Ángel Mancera quien recalcó incluso la posible repetición de delitos como el caso Alvarado en los que se ha condenado al Estado Mexicano por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por actos ilegales en el actuar de las fuerzas armadas y donde a propósito de la misma la CDH, resolvió que los Estados partes de la convención (interamericana) podrían desplegar a las fuerzas armadas para desempeñar tareas ajenas a las propiamente relacionadas con conflictos armados… (en donde) su empleo debe limitarse al máximo y responder a criterios de estricta excepcionalidad, misma que el Ejecutivo actual parece no está dispuesto a someterse.

Por un Cuerpo Nacional de Policía

Lo que parece extraño es que hoy muchos de los antagonistas al proyecto del Ejecutivo no puedan ni siquiera advertir timoratamente que lo que la Guardia Nacional debe atender son los temas que contenía la Ley de Seguridad Interior, que es un cuerpo intermedio entre la Seguridad Pública y la Seguridad Nacional. Curiosamente en esa minuta se encuentra la temporalidad, el apego al federalismo, la excepcionalidad, los controles Legislativos, Judiciales y de Derechos Humanos, por supuesto de convencionalidad, lamentablemente faltaba el cuerpo que acompañará esas acciones. Hoy parece, como reza el dicho popular, que les “salió el tiro por la culata” pues todos los preceptos que parecen ser necesarios y aplicables para esta nueva fuerza de seguridad, son por los que lucharon vehementes para que no fueran aprobados, incluso con una ola de controversias constitucionales por los que hoy se piden de manera incluso desesperada se tomen de nuevo en cuenta. Lo peor, por quienes fueron cínicamente sus antagonistas. En una cosa puede tener razón el presidente Obrador en que esto parece ser una gran simulación.

Parece importante destacar que el Ejecutivo ha tenido la suficiente sensibilidad para entender que a pesar de las disputas y los dichos el dictamen ha cambiado para mejorar, pues a todas luces la Guardia Nacional es necesaria y que el consenso en el tema del mando y adscripción civil es fundamental pues las actividades de este cuerpo y sus miembros pues es natural que deban de estar inscritas en el mismo régimen de su actuar, que no es para nada mala idea que este cuerpo emergencias, en el caso de que esto se logre en su legislación secundaria, es decir, como una Fuerza de Tarea a decir del CIDE y por supuesto que es positivo que regresará el transitorio propuesto por el Ejecutivo Federal para que las fuerzas armadas se mantengan en su actuar por un periodo de cinco años en tanto se conforma la nueva corporación a pesar de la negativa de la corte.

Los expertos, por su parte  deberían comenzar a entender que lo que pretende el Gobierno no es nuevo, que incluso el origen de la Policía Federal que todos defienden es de carácter militar cuando fueron transferidos cerca de 35 mil elementos de la SEDENA y MARINA.

Muchos mitos comenzaron alrededor de la Guardia Nacional, efectivamente no será la panacea pero es necesaria, es evidente que no queremos un cuerpo que no sea capacitado en temas de Derechos Humanos y del Nuevo Sistema de Justicia Penal, al tiempo deberemos de entender que no todo cabe en la Seguridad Pública cuando es evidente que esta ha sido rebasada y que de los que se trata este debate es de Seguridad Interior, sin embargo, mi mayor esperanza es que lo que debería comenzar es a mejorar, eficientar, y nutrirse nuestras fuerzas estatales y municipales hacerse efectivas, sólidas, y capaces pues el gran grueso de la inseguridad es atendida por estas corporaciones, es necesario contar ya con un Cuerpo Nacional de Policía. 

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