Opinión

Una firma histórica

Ha triunfado el diálogo frente a un acuerdo comercial justo y recíproco, con México como protagonista principalísimo en este proceso histórico. | César Cravioto

  • 04/02/2020
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Donald Trump firmó la ley de implementación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y agradeció al presidente Andrés Manuel López Obrador y a Justin Trudeau, primer ministro de Canadá por su cooperación.

Lo anterior es prueba de que prevalece una relación de entendimiento y respeto mutuo entre los gobiernos de Estados Unidos, México y Canadá, y entre los mandatarios del acuerdo trilateral.

Más allá del debate a lo largo de tres años, y a pesar de tratarse de una larga y compleja negociación, el T-MEC representará modernización en áreas significativas de la vida nacional, empleos mejor pagados y bienestar para nuestro país, lo hará más atractivo para las inversiones extranjeras, además de que ayudará a la economía de los tres países.

Como ha expresado AMLO en su obra “No decir adiós a la esperanza: “Los procesos de transformación son lentos, pero indispensables y sublimes para el cambio profundo que postulamos y que necesita el país”.

Este nuevo tratado reemplazará al TLCAN vigente desde 1994 que eliminó la mayoría de los aranceles a los bienes intercambiados, liberó las reglas de inversión y permitió un mayor movimiento de trabajadores entre los tres países.

Es un avance muy importante que muchos dijeron que no podría conseguirse, que era muy complicado, pero el Gobierno de México lo logró.

Al asumir en 2017, Donald Trump exigió renegociar el TLCAN; las conversaciones para modernizar el texto comenzaron en agosto de 2017, y el 15 de enero de 2020 el T-MEC fue aprobado por el Senado y finalmente ratificado por el Congreso de nuestro país. El pasado 20 de enero Trump promulgó el T-MEC.

La creación de nuevas empresas, la generación de empleos, mejores salarios y bienestar para la población son algunos de los beneficios que traerá la suscripción del acuerdo comercial que incluye, entre otros, nuevas protecciones a la propiedad intelectual y de derechos reservados para empresas digitales.

El presidente asegura que esto “es un buen pronóstico para la economía de nuestro país, pues este convenio comercial significa tener acceso al principal mercado del mundo y lo producido en México podrá exportarse tanto a Estados Unidos como hacia Canadá”.

López Obrador ha dedicado toda su fuerza de trabajo a la causa de la trasformación de México siguiendo las normas de nuestra Constitución que establece que puede haber cooperación para el desarrollo en materia de política exterior, pero no intervención o intervencionismo.

La relación económica-comercial con la actual administración norteamericana es buena, sin embargo bajo la lógica de la no intervención o intervencionismo, México no permitió que se enviaran inspectores a plantas y fábricas, y también había un anexo voluminoso sobre el tema energético que se logró eliminar del tratado. También se suprimió del documento los aranceles de acero y aluminio que Estados Unidos buscaba aplicar. Solo resta la ratificación de Canadá para la entrada en vigor del T-MEC, lo cual podría tardar hasta abril.

El gobierno actual tiene como una de sus metas, seguir impulsando actividades productivas mediante la inversión extranjera y la exportación, ya que una de las rutas de AMLO ha sido avanzar hacia un movimiento progresista por la trasformación del país.

Ha triunfado el método del diálogo frente a un acuerdo comercial justo y recíproco, con México como protagonista principalísimo en este proceso histórico.

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