Opinión

Una agenda para combatir la desigualdad

Combatir hoy la desigualdad es crear la oportunidad de construir un México en el que la población tiene las mismas oportunidades

  • 29/09/2016
  • Escuchar

Hoy, cuando el 48% de los mexicanos están desencantados con la democracia, el objetivo del INAI es devolverle uno de sus ideales: la igualdad. Pero queremos devolver este ideal acompañado de acciones que garantice su cumplimiento. Con este espíritu inició ayer la Semana Nacional de Transparencia 2016: “Información pública para combatir la desigualdad”. En particular, la presencia de los tres poderes de la unión durante la inauguración de este evento, ratificó que el acceso a la información, la transparencia y su uso para combatir la desigualdad son prioridades del Estado mexicano.

 

Los diálogos y debates que se desarrollen en la Semana deberán generar consenso sobre las necesidades de información pública para analizar las acciones que hasta ahora se han implementado para combatir la desigualdad en México y reflexionar sobre su pertinencia. Sin embargo, la Semana Nacional de Transparencia es el punto de arranque para construir e implementar una agenda para combatir la desigualdad y a la que debemos sumar más actores de cada uno de todos los poderes, todos los niveles de gobierno y, fundamental, a la población en los estados y municipios.

 

Es urgente que la discusión sobre el combate a la desigualdad sea retomada por otros poderes y niveles de gobierno. En cuanto a los primeros, es urgente que los poderes legislativos y judiciales federal y estatales cumplan con su parte del sistema de pesos y contrapesos y generen, respectivamente, marcos legislativos actualizados e interpretaciones jurídicas que abonen a cumplir con la responsabilidad internacional del Estado mexicano de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de los mexicanos. Estoy seguro de que existen legisladores y jueces que comparten la preocupación de quienes participamos en la Semana, con total disposición a dialogar y encontrar soluciones al lastre de la desigualdad.

 

En cuanto a actores de gobiernos estatales y municipales, es fundamental que se sumen al debate porque la desigualdad se presenta en los aspectos cotidianos de las personas, es decir, en el nivel local. La pobreza, el hambre, la falta de acceso al agua, la deficiencia de los servicios de salud y educación, la falta de empleo y otros problemas se hacen visibles en las colonias y las comunidades. Sabemos que en cada municipio y estado se manifiestan diversas complejidades y que las capacidades para implementar políticas y programas de combate a la desigualdad no son homogéneas. Sin embargo, el primer paso es identificar necesidades de información pública para hacer frente a cada realidad local. La información pública debería ser el insumo por excelencia para que autoridades, sociedad civil organizada y población en general encuentren un lenguaje común y conjunten voces y esfuerzos contra la desigualdad.

 

Si bien hoy comenzamos el debate a nivel federal, ya existe la voluntad de diversos organismos garantes de amplificar esta discusión en el ámbito local, de preguntarse en cada entidad: (1) cuál es el diagnóstico de la desigualdad en nuestro estado; (2) qué políticas sociales y económicas actuales han probado tener efectos redistributivas y, a partir de ello, deben ser fortalecidas o sustituidas; y (3) qué información se debe acercar y en qué formatos para que la población ejerza sus derechos sociales o exija los beneficios de las políticas sociales existentes. En realidad, deberían existir, por lo menos, 32 planes de acción para iniciar el combate contra la desigualdad en México y la información pública debería proveer la evidencia para cada uno de ellos.

 

Otras razones para promover la urgencia de ampliar el debate sobre la importancia de usar información pública para combatir la desigualdad son las que se identificaron como parte de las discusiones para definir compromisos en la materia en el próximo Plan de Acción de México para la Alianza del Gobierno Abierto. Las responsabilidades entre los gobiernos federales, estatales y municipales en las políticas sociales y económicas están fragmentadas, lo cual dificulta la coordinación de esfuerzos. Además, por lo menos en desarrollo social, hay una gran variedad de programas y acciones que se duplican entre sí. De acuerdo con datos del “Inventario de Programas Sociales” del CONEVAL existen más de 6 mil 700 programas y acciones de desarrollo social en todos los niveles de gobierno. ¿Cuáles de ellos sí son efectivos y deben ser fortalecidos para tener resultados focalizados y mayor disponibilidad de recursos públicos? ¿Qué se sabe sobre ellos? ¿Han sido evaluados? ¿Ha participado la población en su diseño, implementación y evaluación?

 

La información pública puede responder a estas preguntas. Por esa razón, en los próximos meses de la mano de los organismos garantes locales interesados impulsaremos la organización de eventos similares a la Semana Nacional de Transparencia en los estados del país para contagiar y ampliar nuestra convocatoria. Es tiempo de que todos, no sólo unos cuantos, tengamos información y la garantía de nuestros derechos para darle forma a nuestro propio destino. La igualdad democrática consiste en la dignidad común de las personas. Por ese motivo, combatir hoy la desigualdad es crear la oportunidad de construir un México en el que la población tiene las mismas oportunidades. La democracia nos exige que no pensemos sólo como un yo, sino como un nosotros. Construir un México sin desigualdad es tarea de todos.

 

¿Tienes propuestas para combatir la desigualdad? ¿Quieres participar en el debate? Puedes seguir las conferencias y paneles de “Información pública para combatir la desigualdad” en http://snt.inai.org.mx/index.php/video y participar en la conversación en twitter con el hashtag #MxSinDesigualdad. ¡Queremos escucharte!

 

Twitter: @joelsas

@OpinionLSR

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.