Se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente tomando la fecha de la realización de la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano en Estocolmo, en 1972.

Acciones ineficientes

Ha pasado casi medio siglo de esa conferencia y los llamados a elevar la prioridad de la agenda ambiental en el mundo han sido insuficientes para lograr detener, y mucho menos revertir el deterioro ambiental. Nuevos problemas ecológicos como el calentamiento global, los impactos ambientales de la extracción del gas de lutitas (fracking), la geoingeniería y los transgénicos, se han añadido a una agenda ya de por sí nutrida de desafíos como la pérdida de especies, la contaminación del agua y del aire, y la desertificación.

La contaminación por plásticos desechables

Este año el país anfitrión del Día Mundial del Medio ambiente es India, y el tema del año está dedicado a combatir la contaminación por plásticos desechables. Aunque el plástico es un material que ha traído enormes beneficios a la sociedad, siendo su producción muy barata se ha convertido en el material desechable por excelencia.

La campaña global se centra en evitar el plástico de "un solo uso", es decir, el que se utiliza una vez y se desecha inmediatamente después. En el mundo cada año se usan más de 500 mil millones de bolsas de plástico, y al menos 8 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos. La mitad del plástico que se produce es desechado después del primer uso, y constituye el 10% de los residuos que se generan a nivel global.

Las soluciones

Para empezar a resolver el problema se han encontrado distintas soluciones: en Chile el miércoles pasado se aprobó una ley para prohibir la entrega de bolsas de plástico en los supermercados, al igual como sucede en San Francisco (2007), aunque están permitidas las bolsas biodegradables (hechas a base de materias primas orgánicas). Una objeción ambiental a las bolsas biodegradables es que para la producción intensiva de los almidones de origen natural necesarios para la elaboración de estas bolsas (maíz, papa, plátano), se requerirían tierras de cultivo muy extensas, que desplazarían bosques y afectarían ecosistemas vulnerables, además de alterar el valor comercial de estos productos en su versión de alimentos. Un fenómeno semejante a la producción de etanol a base de maíz o aceite de palma.

Algunas otras ciudades han prohibido las bolsas plásticas en supermercados, pero admiten bolsas oxo degradables, que por medio de aditivos a los polímeros plásticos, prometen su degradación a partir de la oxidación; sin embargo, desintegrar las bolsas en micropartículas lo único que ocasiona es agravar el problema y poner en riesgo aún mayor a la fauna y a los ecosistemas, ya que estos microplásticos son incluso proclives a ser transmitidos a través de las cadenas tróficas (es decir, transferirse de un ser vivo que se alimenta de otro). Esta es la razón por la que la Comisión Europea ha iniciado en enero de este año un proceso de restricción a este tipo de bolsas.

Otras ciudades como Queensland en Australia, han prohibido las bolsas de supermercado plásticas incluyendo las oxo y biodegradables. Sin embargo, en algunas comunidades se ha cuestionado la pertinencia de sustituir las bolsas plásticas con bolsas de papel, debido a que la producción de papel requiere de árboles, y un consumo energético y de agua muy intenso. Inclusive se han hecho estudios comparando el ciclo de vida de una bolsa de algodón orgánica con una de plástico, encontrándose que la huella ecológica es 136 veces más grande que la plástica. Es decir, necesitaría usarse 136 veces para compensar el impacto de una sola bolsa de plástico.

Plásticos de un solo uso

La conciencia y las políticas públicas que deben generarse para evitar la contaminación por plásticos de un solo uso están vinculadas con fenómenos complejos que varían de comunidad a comunidad. Los plásticos compostables son adecuados en ciudades en donde existen plantas de composta o los ciudadanos acostumbran hacer composta doméstica. En el Reino Unido, la demanda de productos amigables con el medio ambiente ha crecido tanto, que supermercados como Iceland y Ekoplaza han introducido pasillos especiales con anaqueles en donde ofertan productos "libres de plástico".

Actos efectivos

En 2017, Suecia inició un proceso de restricción en el uso de bolsas de plástico estableciendo una meta de 40 bolsas por persona en el año 2025. Para ello, iniciaron un proceso de registro de compra y venta al mayoreo de bolsas de plástico para poder llevar un estricto control. El país escandinavo además se encuentra en un proceso de análisis de otras medidas como prohibiciones, impuestos y esquemas de depósito reembolso.

Las imágenes que han dado la vuelta al mundo de peces nadando en un mar de basura, de tortugas estranguladas por tiras plásticas, o pájaros muertos con tapas de refresco en su interior, han sensibilizado a la sociedad respecto a la contaminación plástica de los océanos. Muchas ciudades inician ya regulaciones para prohibir no solo las bolsas de plástico, sino las bebidas embotelladas (San Francisco, 2014); el uso de popotes de plástico estará prohibido muy pronto en el Reino Unido y Canadá. En California este año se requirió a los restaurantes que solo proporcionaran popotes en sus bebidas cuando los clientes lo demanden.

Evitar un popote, pero utilizar un vaso desechable de plástico; o utilizar una bolsa de papel para empaquetar verduras empacadas en unicel y plástico, son acciones que pierden sentido si el camino no está dirigido a erradicar definitivamente el plástico de un solo uso, regular los empaques y embalajes, y promover el reciclaje de los materiales.

¿Qué sucede en nuestro país?

En México existe un retraso crónico en este tipo de regulación ambiental. Las iniciativas para no usar popotes o moños son exhortos de las autoridades para ir transformando los hábitos de los ciudadanos, que difícilmente tendrán un impacto real en la reducción de los plásticos de único uso. Son necesarias políticas públicas de largo plazo, regulaciones bien diseñadas y campañas de concientización, para poderle dar la vuelta a estos problemas.

No obstante, en nuestro país existen iniciativas sociales que son dignas de mencionar: en el municipio autónomo de Cherán, en Michoacán, desde 2016 iniciaron un programa de "Basura Cero" que ha logrado que el 90% de sus habitantes separen los residuos y sean reciclados. En la Ciudad de México en 2010 se estableció una norma para que las bolsas utilizadas en establecimientos mercantiles integraran al menos un 30% de plástico reciclado. En la Colonia Juárez dos jóvenes emprendedores han iniciado una tienda de productos a granel llamada LaNature, tu vida sin basura¬† donde venden y reparten a domicilio alimentos, productos lácteos, de limpieza y granos en botellas de vidrio en un esquema de depósito-reembolso.

En la medida en que la sociedad adquiera conciencia, y las tecnologías avancen para contar con materiales menos dañinos al medio ambiente, encontraremos la solución apropiada para el impulso de una regulación que nos conduzca a una relación más respetuosa con el medio ambiente. Yo me sigo preguntando qué tipo de incentivos se requieren para propiciar que guardemos las bolsas y después las llevemos de regreso para usarlas en la nueva compra. Mis bolsas "de un solo uso" se han reutilizado por lo menos unas 20 veces cada una, hasta que se rompen... mejor deberían hacerlas un poco más resistentes. Tomar conciencia de este problema, de eso se trata la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente este año.

La agenda ambiental a debate

@marthadelgado | @OpinionLSR | @lasillarota

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