Opinión

Un nuevo año…

Asumamos el nuevo año con renovadas fuerzas para sortear lo que viene para denunciar, proponer y enfrentar a los que impiden que la sociedad en su conjunto pueda desarrollarse.

  • 03/01/2015
  • Escuchar

El recuento de acciones del año presentado en la entrega anterior, dejó por supuesto, muchas cosas fuera. Por ejemplo, es necesario reflexionar sobre lo que significa la exoneración de Raúl Salinas de Gortari. ¿Qué hilos se movieron para que después de ser acusado y defenestrado, sea absuelto y declarado no culpable (en esa tan norteamericana forma de no decir inocente) veinte años después?

 

Tener la capacidad para pelear durante tantos años el retorno de los bienes incautados significa tener muchos recursos económicos para el pago de abogados, costos y trámites que habría que explicar. Por supuesto lo primero que tendrían que explicarnos es cómo fue que amasó tan impresionante fortuna, igual que lo hizo su hermano desde la presidencia o su padre, antes que ellos, en los puestos públicos en los que pudo actuar.

 

Las formas

¿Cómo se enriquece un político mexicano? Recordemos que Hank González, el padre del imperio, dijo algunas vez que un político pobre es un pobre político y se ha vuelto una de las máximas del régimen priísta; sin embargo, ¿cómo se hace rico un político? Seguramente en este sexenio igual que en los dos anteriores, los de la alternancia, las formas quedaron a la vista: Participación (porcentaje) en diversos negocios (como en el caso de Martha Sahagún y sus hijos); aprovechamiento de cambios de divisas (devaluaciones y cosas por el estilo); gestoría (favores) para obtener una plaza, un proyecto, una licitación (retratos hablados); contratos amañados (jardinerías, monumentos públicos); equipamiento con porcentaje (compra de flotillas… ¿aviones?).

A no dudar, seguro relaciones con el crimen organizado (gobernadores, diputados, senadores, ministros, miembros del poder ejecutivo ¿fuerzas armadas?) para apuestas, contrabando, distribución de diversos productos, incluyendo drogas. Compra y  venta de terrenos y casas (la familia Sahagún/Fox); adquisición de casas a cambio de contratos o prebendas (Peña Nieto/esposa); actividad mediática a cambio de beneficios (Televisa/Televisión Azteca). En fin, las posibilidades de enriquecimiento de un político son tantas como políticos corruptos podamos pensar. ¿Deberíamos de “presumir la inocencia de los políticos”, hasta que no sea demostrado lo contrario? Las evidencias están a la luz del día: ¿Cómo es que alguien que sólo ha sido funcionario público, con un salario alto, es cierto, tiene capacidad económica para comprar un rancho (Raúl Salinas, Fox), duplicar el tamaño de su casa (Calderón: crédito de Banobras siendo el director del organismo) de forma legal y, sobre todo, honesta?

En la época de Zedillo el estilo, y no sólo de él sino de diversos funcionarios de diversos niveles, fue conseguir trabajo para después de que terminara la función político-administrativa: Contrato en empresas de ferrocarriles extranjeras que participaron en la licitación de los trenes en el país.

 

Las tareas

De los asuntos que el Legislativo dejó pendiente y no asumió su responsabilidad y el compromiso contraído, debe destacarse el tema de la corrupción. Absurdo que propusieran que el comisionado anticorrupción fuera nombrado y rindiera cuentas al poder ejecutivo, precisamente a quienes debe vigilar; sin embargo, no solo debe vigilar y sancionar a los miembros del poder ejecutivo sino también al poder legislativo y al poder judicial. ¿Cómo garantizaremos que el comisionado pueda ejercer su función sin presiones, sin trampas? ¿Sólo investigará, evaluará, denunciará y sancionará a los políticos o también a los empresarios que incurran en acciones de corrupción en su relación con el poder público? ¿Cómo puede alguien defenderse de una acusación? ¿Cómo se acusa? Las anteriores son preguntas necesarias en un país que no puede hablar con la verdad y que no importa el periodo de gobierno, se utiliza la mentira, el engaño y la apuesta del olvido como formas básicas de gobierno. ¿De qué otra forma podemos pensar cuando a una denuncia se sigue otra y otra como queriendo ocultar la raíz del problema: el desprecio y la impunidad? Por eso, aunque haya algunos que se aburran y pidan que se supere, debemos seguir demandando: “Vivos los llevaron, vivos los queremos”, que no es una demanda sólo de este año, sino que ha sido reiterada desde los años de la “guerra sucia”, en la década de los años setenta del siglo pasado.

 

De pilón…

El futuro. Lo más inmediato es el aumento de los combustibles, que dará la pauta a otras alzas. Lo que hay que destacar es que si bien dicen que no habrá aumento de impuestos, el programa de eliminación del régimen de pequeños contribuyentes y de cuota fija, para que ingresen al régimen general de ley, traerá muchísimos problemas. ¿Cómo hará Videgaray para resolver el problema de ingresos si persiste en el IVA generalizado en todo el país, por ejemplo? Bueno, asumamos el nuevo año con renovadas fuerzas para sortear lo que viene. Es un año de definiciones, de toma de posición y, sobre todo, de estar presente para denunciar, proponer, enfrentar al poder público, a los políticos al igual que a los poderes fácticos que impiden que la sociedad en su conjunto pueda desarrollarse.

Feliz año 2015. Gracias a los posibles lectores de estas letras.

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

 

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto.)

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.