Opinión

Un error tratar de resolver todo con cárcel

No se entiende que insistan en aplicar fórmulas que ya han fracasado. | Agustín Castilla

  • 13/12/2018
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Con demasiada frecuencia, los legisladores han cedido a la tentación de enfrentar muchos de los problemas más sensibles para la sociedad creando nuevos delitos o incrementando las penas, lo que claramente no ha dado resultado pues está demostrado que lejos de inhibir la comisión de delitos, en ocasiones se generan incentivos perversos como es el caso del secuestro -asesinar a la víctima disminuye el riesgo de que los perpetradores sean identificados y el castigo es similar al que corresponde por la sola privación de la libertad-.

De igual forma se ha abusado de la prisión preventiva siendo común que se detenga a inocentes -es más fácil buscar chivos expiatorios que generalmente son personas de los sectores más desprotegidos con pocas posibilidades de defensa, que realizar un verdadero trabajo de investigación-, quienes siguen un largo proceso en un reclusorio para que, después de varios años, se les dejé en libertad al no haberse acreditado su responsabilidad con consecuencias irreversibles para su vida, y provocando la saturación de las cárceles que se han convertido en universidades del crimen.

Sistema de Justicia Penal

Es por ello que en la reforma constitucional de 2008 que crea un nuevo sistema de justicia penal, se pretende reivindicar el principio de presunción de inocencia limitando a siete el número de delitos que ameritaban prisión preventiva oficiosa con lo que, de acuerdo al especialista Alejandro Hope, la población carcelaria disminuyó en 23 por ciento.

No obstante, a pesar de la oposición de organizaciones de la sociedad civil, académicos y organismos de derechos humanos, el Senado aprobó una reforma al artículo 19 constitucional en la que, de nueva cuenta se impone la prisión preventiva a delitos como abuso sexual infantil, desaparición forzada, robo de hidrocarburos, feminicidio, corrupción, uso electoral de programas sociales, robo a casa-habitación o de transporte, con lo que esta medida deja de ser una excepción regresando en los hechos al viejo sistema.

Quizá lo más preocupante es que, salvo honrosas excepciones como la senadora Kenia López Rabadán quien preside la comisión de derechos humanos, prácticamente todos los grupos parlamentarios apoyaron la propuesta de Ricardo Monreal.

Reformas

Desde luego la medida tiene gran aceptación popular pues quien puede oponerse a que, por ejemplo, se detenga a un pederasta que violentó física y emocionalmente a un ser indefenso o a quien se enriquece de manera insultante por ocupar un cargo público, por supuesto que en un estado de derecho el responsable de un delito grave debe ser castigado con severidad. Pero no estamos hablando de eso, pues primero se tiene que demostrar la responsabilidad y de hecho, en el sistema adversarial se contempla que en caso de existir riesgo para la víctima o de evasión, el juez determine que se lleve el proceso en cautiverio.

Es cierto que hay una presión muy fuerte de la sociedad para que se obtengan resultados rápidos en materia de seguridad, y que se han advertido diversas deficiencias en el nuevo sistema penal -principalmente por la dilación y descuido de los gobiernos locales en su implementación-, pero no se entiende que insistan en aplicar fórmulas que ya han fracasado.

Llegó la hora de gobernar

@agus_castilla | @OpinionLSR | @lasillarota

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