Opinión

Un día sin outsourcing

Queremos que el outsourcing se acabe para siempre. | Manuel Fuentes

  • 13/11/2019
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Imaginémonos que por un sólo día no operaran las empresas manejadas bajo la figura del subcontratismo, mejor conocida como outsourcing, seguro ocurría algo similar cuando en un teatro, ¡en plena función se cae el telón y la escenografía que lo engalana! y ¡oh sorpresa! se descubre que el titiritero es nada más y nada menos que el patrón dueño de la obra.

El outsourcing ha sido un gran negocio para los patrones envilecidos, porque les permite esconder su responsabilidad en las relaciones laborales. Ellos dicen que el verdadero patrón de los trabajadores ¡es el títere! (un simple muñeco de trapo) y que él les debe responder.  Si no les paga salarios o les paga una miseria, dice el titiritero que no es su culpa.  Qué si no los dan de alta en el IMSS, o los dan de baja y alta cuando se le da la gana, que ni le pregunten al dueño de la obra.

El mero dueño dice que la Ley Federal Trabajo le permite comprar títeres de varios tamaños y colores, y basta que se firme un contrato ¡con el títere! (¿?) y es suficiente para que se desentienda de las obligaciones con sus trabajadores.

¿La Ley Federal del Trabajo permite esas barbaridades? ¡Sí! Por eso los titiriteros (perdón ¡patrones!) andan todos contentos. No quieren que se le mueva una letra a la ley laboral. ¿Pero por qué? Porque les permite dejar de pagar utilidades y cuando los trabajadores ganan una demanda (como si fuera lotería, casi nunca) no tienen cómo cobrarle al títere.

Llegan los actuarios de las juntas de conciliación y arbitraje (que están en agonía) a tocar la puerta ¡del títere! (aparente patrón) y éste no responde porque no tiene vida propia, es un simple muñeco de trapo que ni cartera tiene.

Miles y miles de trabajadores cuando se atreven a demandar al dueño de la obra, éste saca su papelito (firmado supuestamente con el títere, que es el propio patrón) y dicen los muy cínicos, ¡cóbrenle al muñeco de trapo! No hay juicio que un trabajador pueda cobrar porque todo es un verdadero fraude a expensas y bajo la licencia de la ley laboral.

Al patrón le sale barato tener al títere (del outsourcing) debido a que es legal que todos los trabajadores sean eventuales, porque nadie puede tener un contrato de planta y por eso cada mes, dos o hasta tres meses hay despidos sin derecho a la paga de una indemnización.

Por eso cuando se quiere regular o pedir desaparezca esta figura fraudulenta los dueños de los títeres no quieren que se les mueva una letra de la ley laboral. Hasta festinan la carencia de recursos de las áreas de inspección o de una ley que los ponga en su lugar.

La reforma laboral estará incompleta si no se hace una quema de títeres (outsourcing) y se logra que los dueños de la obra den la cara y ya no hagan tanta trampa, tanto asalto, tanta mezquindad en contra de los trabajadores. No queremos un día sin outsourcing, sino que se acabe para siempre.