Opinión

Último año

Las visitas de Obama a Cuba, Vietnam y ahora en Hiroshima no tienen que ver con el pasado. Él va para pensar en la colaboración del futuro.

  • 23/05/2016
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Estamos ya en el último año de la presidencia de Barack Obama, y él ha decidido dedicarse en gran parte a actividades simbólicas, sobre todo en el plano internacional, que representan el legado que quisiera dejar. Ya visitó Cuba, ha sido el primer presidente de Estados Unidos en hacerlo en casi un siglo, y también va a Vietnam, un país en qué Estados Unidos libró una guerra larga y cruenta, y Hiroshima, Japón, donde cayó la primera bomba nuclear de un avión estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. No será el primer presidente en visitar Vietnam, pero sí en visitar Hiroshima.

 

Obama es el primer presidente de los Estados Unidos quien se forjó intelectualmente y políticamente en el periodo después de la Guerra Fría, por lo que los conflictos de antaño le preocupan menos y puede dedicarse a tratar de curar algunas de las heridas del pasado. Su visita a Cuba fue, quizás, la más emblemática de eso, cuando dio un giro de 180 grados a la política histórica de intentar aislar al gobierno cubano.

 

Pero en Vietnam, también, habrá simbolismo, no porque sea el primer presidente en visitar -ya lo hicieron Bill Clinton y George W. Bush- sino porque la visita tiene poco que ver con el pasado y todo con el futuro, tratando de establecer nuevos canales de comunicación en seguridad en un momento en que China está amenazando las fronteras marítimas de Vietnam. Si Clinton y Bush fueron para abrir relaciones, Obama va para pensar en la colaboración del futuro.

 

En Hiroshima aún no sabemos qué mensaje dará al público, pero el valor histórico de esta visita es enorme, dado que fue en esa ciudad que se dio el golpe que terminó la Segunda Guerra Mundial, pero al costo de miles (si no cientos de miles) de vidas de civiles y la inauguración de la era de competencia nuclear. Obama se ha enfocado mucho durante su presidencia (y en su breve periodo en el Senado) al tema de limitar la expansión de armas nucleares alrededor del mundo, y probablemente dará un mensaje relacionado a ese desafío que aún queda pendiente.

 

Durante este año también hay visitas obligatorias. Ya fue a Alemania para reunirse con Angela Merkel, la líder con quien ha compartido su relación de colaboración más cercana, y a Reino Unido para ver a David Cameron, con quien también ha trabajado de cerca, más a Arabia Saudita para tratar de empujar una coalición de gobiernos para resolver la crisis en Siria. Tiene una visita programada a China para la cumbre del G-20 y otro a Polonia para la cumbre de la OTAN.

 

De nota especial, Obama viajará en junio a Canadá para la Cumbre de Líderes de América del Norte, en que se reunirá con Justin Trudeau, el nuevo primer ministro de ese país y el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, para ver temas trilaterales en esta región. Después de un periodo de enfriamiento en relaciones regionales, debido en gran parte a la falta de interés de parte del pasado gobierno canadiense, todo parece indicar que ya hay una agenda plena de temas económicos y sociales que están por tratarse ahí.

 

Aún no sabemos si Obama viajará a México como parte de su agenda del último año, el país que más ha visitado durante su presidencia con la excepción de Francia (que es sede de muchas conferencias internacionales). Ha visitado a Francia seis veces, a México, Alemania y Reino Unido, cinco veces cada uno. Pero dado la cercanía en la relación geográfica y política, y en un año electoral en que el voto latino podría ser decisivo, no sería descabellado pensar que Obama pudiera decidir visitar México también.

 

@SeleeAndrew 

@OpinionLSR

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